Ángel Hahasiah – Número 51 – Príncipe Haniel

Ángel Hahasiah
Los nacidos bajo la tutela de este ángel intentan alcanzarla armonía perfecta entre el cuerpo y el alma, es por esto que son extraordinarios consejeros. Comprensivos, tolerantes y afectivos

Número: 51
Árbol de la vida: se sitúa en la esfera de  Netzah y significa “Eternidad” = נצח
Significado: “Dios oculto”
Nombre en hebreo: הֵחֵשִיָה
Príncipe: Haniel
Planeta: Venus
Horario de regencia: de: 16:40 y las 17:00 horas
Regencia: Los nacidos entre el 28 de noviembre y el 02 de diciembre lo han hecho bajo la influencia de Hahasiah. Otros días: 21 de julio, 25 de febrero, 09 de mayo, 02 de octubre y 14 de diciembre.

Ángel Hahasiah

  • Vinculado a los misterios y lo oculto, a Hahasiah se le invoca para obtener la sabiduría de lo oculto y los misterios exclusivos de los entes celestiales.
  • Los regidos por este ángel se sienten atraídos por el conocimiento que pueda otorgar la naturaleza.
  • Te dará auxilio, fuerzas y guía.
  • Además es un ángel de revelaciones, lo que significa que puede ayudarte a tener visiones de futuro o revelarte cualquier sabiduría profunda y oculta que quieras conocer.
  • Los influenciados por este Ángel están especialmente protegidos contra malas tendencias, hasta tal punto es poderosa la esencia, que quien la porta puede convertirse en refugio de otros.
  • También domina sobre los sueños y revela los misterios ocultos.
  • Será a través de los sueños que el individuo de Hahasiah verá y comprenderá. Estos no necesitarán a nadie que se los interprete, ellos mismos podrán hacerlo.

Como invocar al Ángel Hahasiah

La invocación del ángel Hahasiah debe ser efectuada entre las 16:40 y las 17:00 horas.

Para invocar su fuerza y poder, primero reza el salmo o salmos elegidos, después llámalo por su nombre y por último realiza la petición concreta que quieres hacerle.

Los nacidos bajo la regencia del Ángel Hahasiah

  • Estas personas encuentran en la naturaleza y todo cuanto los rodea una herramienta para conocer más acerca de la vida y el comportamiento humano.
  • Suelen indagar y estudiar más allá de las respuestas que ya han sido estipuladas por otros, mientras que en su vida afectiva suelen buscar nuevas experiencias que contribuyan positivamente a su realización espiritual.
  • Los nacidos bajo la tutela de este ángel intentan alcanzarla armonía perfecta entre el cuerpo y el alma, es por esto que son extraordinarios consejeros. Comprensivos, tolerantes y afectivos.
  • Ayudan a elevar el alma a Dios, contemplar las cosas Divinas y descubrir los misterios a través de la conciencia y la inteligencia.
  • Trabaja por la paz entre las personas. Sabe que pasar por una dificultad es un medio de tener acceso a la divinidad interna y externa.
  • Tiene gustos simples, ama la naturaleza y está atento a detalles como el romanticismo, la pintura, la música o los perfumes.
  • La fascinación de su lado poético fluye fácilmente. Una carta o un simple dibujo de un corazón podrían ser manifestación de su ángel.
  • El que nace bajo esta influencia amará las ciencias y sentirá especial interés en conocer las propiedades y atributos de animales, plantas y minerales.
  • Será puro, creativo y conducirá su vida con armonía a través de la luz de protección que hay en su corazón.
  • Estudioso, aprenderá los caminos usando su intuición y entendiendo el orden Divino en las estructuras humanas.
  • Mago, sacerdote de las ciencias esotéricas, obtendrá prestigio y autoridad para charlas y conferencias.
  • Tendrá revelaciones y aprenderá de lecturas espiritualizadas.
  • Será el propio “Templo de los Misterios”, su conciencia, su sacerdote, realizando la verdad de Dios en la Tierra.
  • Profesionalmente, todo lo que es tecnología e invenciones le atraen, pues su mirada esta dirigida al futuro, además de esto tiene aptitudes para las ciencias biológicas y la medicina.

Aspectos negativos (Ángel Negativo)

Domina la charlatanería y la magia negra. Abusará de la buena fe de las personas con promesas extraordinarias, prometiendo cosas extraordinarias que no podrá cumplir, o usando objetos para convencer de su magia. No contendrá sus impulsos ni logrará satisfacer su sexualidad. Podrá ser desaseado y vivir como un mendigo.

Cita bíblica del Ángel Hahasiah

“Sea la gloria de Señor para siempre; Alégrese Señor en sus obras.”

Salmo 104, versículo 31.

Oración para invocar el Ángel Hahasiah

Hahaiah: Señor, que has permitido que se fundan mi aliento con Tu aliento, para que pueda contemplar en mi interior la belleza de un amor sin fronteras: haz que sea para mis hermanos el transmisor de tu divina armonía, el que aporta paz y sosiego a las almas turbadas.

Permíteme, Señor Hahaiah, que no confundan ese Amor, que es Ley del Universo, con las humanas pasiones que suelen agitar los corazones. Que en todo momento y en todo lugar, Señor Hahaiah, vean en mí el intermediario y no al promotor.

Ángel Hahasiah “Un descubrimiento maravilloso”

Todos coincidían cuando hablaban de Vejur, en que era un joven raro. Nadie podía prever su comportamiento, él iba a su aire. Cuando sus compañeros de edad aún se divertían jugando en la calle o en los parques, el mayor placer que sentía Vejur era leer libros.

Es por ello que todo el mundo sabía que cuando alguien quisiera encontrarle, tan solo tendría que acudir a la biblioteca, su lugar favorito. La biblioteca era su santuario, allí se encontraba en paz, lejos del mundanal ruido. Entre aquellas paredes pasaba más tiempo que en su casa. Leía y leía horas tras horas buscando incesantemente encontrar las respuestas que calmaran su sed de conocimiento.

Vejur, desde muy pequeño se había sentido siempre atraído por la medicina. Los secretos que encerraba el cuerpo humano le fascinaba y por ello devoraba los textos de fisiología, anatomía y patología. Aun le quedaban algunos años para estudiar en la universidad, pero aquello no le impedía satisfacer su ardiente curiosidad. El inspirado joven tenía muy claro su vocación. Cuando fuese mayor sería un eminente médico, consagraría toda su vida a los enfermos y aquello le hacía feliz.

Sin embargo, Vejur seguía buscando. Llevaba mucho tiempo buscando respuestas, pero ningún libro se las daba. ¿Por qué enfermamos realmente? ¿Por qué dos personas con la misma alimentación y los mismos cuidados, uno de ellos enferma y otro no? ¿Por qué unos se curan y otros no lo consiguen a pesar de tomar las mismas medidas?

Eran tantas las preguntas cuyas respuestas no lograban acallar su inquietud.

Cierto día, cuando el joven Vejur se encontraba rebuscando en una pila de libros viejos algún texto de medicina que pudiera leer, tuvo una experiencia muy extraña. De repente y sin saber cómo, un libro resbalo de la estantería y vino a caer justo en sus manos. El muchacho sorprendido ojeo aquel manual y quedo admirado.

Se trataba de un texto muy antiguo, antiquísimo. Su título aparecía en hebreo y se lamentó de no saber descifrarlo. En su interior descubrió una serie de gráficos y temió que la obra estuviese escrita en esa lengua.

Pero entonces fue, cuando quedo aún más sorprendido. Tenía en sus manos un manual de magia cabalística referente a la curación de los cuatro cuerpos.

— ¿Cuatro cuerpos? – leyó llamado por el interés el joven Vejur. Y así fue como comenzó a leer.

— El que escribe este manual, de nombre Hahasiah, Eterno servidor del Supremo, siguiendo la sabiduría y la voz de los Siete Grandes Logos, transcribe con fidelidad lo que sus Majestades le han confiado.

No desvió ni un solo segundo los ojos de aquellas líneas. Sin darse cuenta, poco a poco fue viviendo cada letra, cada mensaje y su rostro se iluminaba cada vez más. Estaba absorto en la lectura.

Sus incógnitas estaban siendo reveladas. Ahora conocía las verdaderas causas que llevaban a los seres a enfermar y a sanar. Conoció los diez grandes Centros Moradas de Dioses, que se encontraban ocultos en cada hombre y que se hacían tangibles en cada órgano del cuerpo.

El hallazgo de aquel misterioso libro llevo al joven Vejur a investigar los Grandes Secretos, y cuando fue mayor se convirtió en un gran médico y su fama se extendió por todo el mundo, pues no tan solo sanaba el cuerpo, sino también el espíritu, su único señor y dueño.