Ángel Imamiah – Número 52 – Príncipe Haniel

Ángel Imamiah
Quienes nacen bajo el dominio de este ángel son personas temerarias y valientes que no temen a las malas experiencias, pues están conscientes de que esa es la mejor manera para ellos de aprender

Número: 52
Árbol de la vida: se sitúa en la esfera de Netzah y significa “Eternidad” = נצח
Significado: “Dios por encima de todo”
Nombre en hebreo: עָמֵמֵיָה
Príncipe: Haniel
Planeta: Venus
Horario de regencia: de 17:00 y las 17:20 horas
Regencia: Los nacidos entre el 03 y el 07 de diciembre lo han hecho bajo la influencia de Imamiah. Otros días de regencia: 10 mayo, 22 julio, 03 octubre, 15 diciembre y 26 febrero

Ángel Imamiah

  • A Imamiah se le invoca para esquivar y combatir las fuerzas negativas que pueden llegar a perjudicarnos.

Como invocar al Ángel Imamiah

La invocación del ángel Imamiah debe ser efectuada entre las 17:00 y las 17:20 horas horas.

Para invocar su fuerza y poder, primero reza el salmo o salmos elegidos, después llámalo por su nombre y por último realiza la petición concreta que quieres hacerle.

Los nacidos bajo su regencia del Ángel Imamiah

  • Quienes nacen bajo el dominio de este ángel son personas temerarias y valientes que no temen a las malas experiencias, pues están conscientes de que esa es la mejor manera para ellos de aprender, por otra parte su sensibilidad y percepción del mundo los convierte en seres íntegros capaces de ejercer profesiones como la ciencia o los negocios.
  • Encuentran en cada viaje que emprenden una nueva razón para engrandecer su conocimiento y espíritu.
  • Se trata de personas indulgentes y sensitivas, las cuales encuentran las respuestas a los misterios de la naturaleza en su interior, y logran aprender de cada nueva sensación que la vida les proporciona.
  • Los influenciados por este ángel son individuos lúcidos que suelen ganar experiencia de los errores, pero por suerte para ellos logran desviar el camino a la perdición a tiempo.
  • Estará, siempre, integrándose a los asuntos sociales o políticos e inspirará confianza.
  • Tendrá facilidades financieras para proyectarse, incluso internacionalmente.
  • Aprendiendo con sus errores, estará siempre enseñando cómo actuar.
  • Profesionalmente: podrá ser arquitecto, constructor civil, ingeniero o administrador; también artesano de reputación, conocido por la calidad de sus obras.

Aspectos negativos (Ángel Negativo)

Domina el orgullo, la blasfemia, la crueldad, la grosería y las peleas. Podrá ser impostor, peleador, nervioso y usar un lenguaje grosero y vulgar.

Cita bíblica del Ángel Imamiah

“Te rodeará congregación de pueblos, Y sobre ella vuélvete a sentar en alto.”

Salmo 7, versículo 7.

Oración para invocar el Ángel Imamiah

Imamiah: Señor, haz que mis enemigos comprendan que ya no formo parte de su mundo; diles que me he quemado con tu Fuego y que ya no puedo cumplir las promesas que mi personalidad material contrajera un día.

Libérame, Señor, de las responsabilidades de mi pasado profano y ayúdame a retornar a la celestial morada, para volver al mundo cargado de tus pesas y medidas y construir en él Tu Edén. Quiero ser el operario consciente de la construcción de Tu Mundo, el edificador iluminado de Tu Santuario.

Ángel Imamiah “La música de las esferas”

Siempre se reían de él, pues decían que era cursi y débil como una flor. La verdad es que si lo comparaban con la corpulencia y fortaleza de sus hermanos, Ilaliah era un insignificante y sensible ser.

En aquellos días, la vida no era fácil. Rara era la vez que no se recibían noticias de países que habían sido asediados y conquistados por legiones de hombres rudos y violentos, sedientos de sangre y ambición. Hombres sin escrúpulos cuyo único objetivo era sembrar el pánico, el terror y la maldad entre los habitantes de los demás pueblos.

El padre de Ilaliah era el soberano de aquella rica comarca. Su poder se extendía a través de un vasto reino y durante 22 años había gobernado disfrutando de la paz. Sin embargo, ese estado de plenitud iba a ser alterado, puesto que una tropa de bárbaros guerreros se dirigían hacia su tierra y aquello solo podía significar una cosa, la guerra.

Nada más supo la noticia reunió al Consejo de los Sabios y a sus hijos, debía consultar con ellos, pues estaba desconcertado.

— ¿Que podemos hacer sabios consejeros? – pregunto muy preocupado.

— Debemos parar su avance antes de que crucen nuestras defensas y lleguen a palacio- le advirtió uno de sus hijos.

— Tiene razón el príncipe Arul, Majestad, hemos de pararles- expreso el Consejero.

-¿Que me sugerís pues? – pregunto una vez más el rey.

— Dejadme salir a su encuentro- se adelantó su hijo Arul -, yo les parare.

Así fue acordado y así se cumplió. El valiente Arul partió con una gran tropa para hacer frente al enemigo.
Confiaba en su poder y bravura, pero no serían suficientes, pues al cabo de dos lunas, volvió derrotado. Su ejército había sido diezmado.

Viendo aquella derrota, otro de sus hijos propuso ser el quien probase suerte. El rey que no sabia que hacer, accedió a su petición y su segundo hijo busco al enemigo para poder vencerle. Pero no sería mejor su suerte. Transcurrió una sola Luna y el bravo guerrero volvió desolado y vencido.

El tercero de los hermanos, indignado y enfurecido por aquellas humillaciones, solicito a su padre que le dejase partir, pues debía vengar el honor de su familia. y su petición también fue concedida.

Al mando de los pocos hombres que quedaban en palacio, el orgulloso y osado joven busco al enemigo con la esperanza de poder vencerle y vengar las suertes de sus amigos. Pero al tercer día de su partida, volvía mal herido y sin haber conseguido su objetivo.

Nadie podía salvar ya al rey. Sus tres hijos más valientes habían fracasado y nadie se atrevía a intentarlo. Sin embargo, había olvidado como siempre a Imamiah, el delicado y sensible Imamiah.

–Padre- le dijo -, dejadme siete arpas y yo os liberare del enemigo.

Todos rieron al oír aquella solicitud, mas su padre que ya no le quedaba ganas de reír, miró a los ojos de su hijo más pequeño y vio una extraña luz, y le dijo:

— Toma cuanto quieras y que la Diosa Netzah te proteja.

Imamiah tomo las siete arpas y reunió a siete hombres que siguiendo sus instrucciones tocaron una bella melodía. De repente el cielo se abrió y una sinfonía celestial partió de él. La Música de las Esferas tenía un gran poder y el enemigo se fundió en aquella armonía olvidando todo deseo de maldad.

La paz sobrevivió y ya nadie se reiría más del sensible y delicado Imamiah.