Ángel Poyel – Número 56 – Príncipe Haniel

Ángel Poyel – Número 56
Quienes han nacido bajo la influencia de este ángel están conscientes de los sacrificios que deben realizar antes de que sus deseos se hagan realidad

Número: 56
Árbol de la vida: se sitúa en la esfera de  Netzah y significa “Eternidad” = נצח
Significado: “Dios sostén del universo”
Nombre en hebreo: פֵוָיֹאֵל
Príncipe: Haniel
Planeta: Saturno
Horario de regencia: de 18:20 a 18:40 horas
Regencia: Los nacidos entre el 23 y 27 de diciembre lo han hecho bajo la influencia de Poyel. Otros días de regencia: 14 mayo, 26 julio, 07 octubre, 19 diciembre y 02 marzo.

Ángel Poyel

Este ángel es conocido por sus dominios sobre la filosofía, la fama y la fortuna, por lo cual es invocado para alcanzar los logros propuestos o para hacer realidad nuestros sueños más deseados.

Como invocar al Ángel Poyel

La invocación del ángel Poyel es preciso que sea entre las 18:20 y las 18:40 horas.

Para invocar su fuerza y poder, primero reza el salmo o salmos elegidos, después llámalo por su nombre y por último realiza la petición concreta que quieres hacerle.

Los nacidos bajo la regencia del Ángel Poyel

  • Quienes han nacido bajo la influencia de este ángel están conscientes de los sacrificios que deben realizar antes de que sus deseos se hagan realidad.
  • Serán estimados por todos debido a su modestia y humor agradable.
  • Su fortuna será obtenida gracias a su talento y buena conducta.
  • Considera obtener casi todo lo que desea y estará siempre empeñado en aprender y conocer todas las cosas del mundo.
  • A pesar de su experiencia modesta y frágil luchará por colocarse en una posición socio económica favorable y así obtener reconocimiento por sus talentos, pudiendo ser reconocido en todo el mundo.
  • Es abierto a todo lo que sea símbolo de vitalidad generosidad.
  • Sabrá balancear la razón con la pasión, cree en la salvación de las personas por el amor y estará listo a ayudar a todos.
  • Trabajará siempre de acuerdo con una filosofía espiritualista y angélica.
  • Optimista, sabrá enfatizar las cualidades positivas de las personas y de las situaciones.
  • Con su encanto iluminará la vida de todos los que se le acerquen.
  • Profesionalmente brillará en el extranjero por su facilidad para los idiomas, los usos y las costumbres.
  • Tendrá predisposición para ejercer la magia y practicar el bien…

Aspectos negativos (Ángel Negativo)

Domina la ambición, el orgullo, la agresividad y la incoherencia. Podrá organizar contrabando internacional, elevarse a costa de otros, falsificar firmas, vestirse ridículamente y creerse el mayor de los maestros.

Cita bíblica del Ángel Poyel

“Sostiene Señor a todos los que caen, Y levanta a todos los oprimidos.”

Salmo 145, versículo 14.

Oración para invocar el Ángel Poyel

“El cielo subsiste y la tierra dura, ¿Dime, Poyel, por qué el cielo subsiste y la tierra perdura? Porque no viven por ellos mismos. Tu los hace durar. Tu espíritu, Poyel, no muere. El santo esta detrás. Se pone a continuación pues. Sutil e ininterrumpido, parece durar, Su función nunca se agota.”

Poyel: “Un Amigo Presuntuoso”

Desde muy pequeños sus vidas siempre habían estado muy unidas. Crecieron y jugaron juntos y de esta forma forjaron una sólida amistad. Pero los rostros del destino no siempre nos sonríen, y un buen día, Neyes tuvo que decir adiós a su inseparable compañero Poyel.

La distancia y el tiempo fueron inquebrantables y poco a poco aquel ardiente afecto que un día les unió se fue apagando hasta llegar a fundirse en un vago recuerdo. Era lo único que quedaba de una relación que al igual como floreció, murió. La vida continuaba y Poyel no perdía el tiempo. Había estudiado duro y la fortuna le recompensaría sus esfuerzos.

Fue el número uno de su promoción y había conseguido ganar la confianza de todos sus compañeros, los cuales le buscaban constantemente para que les aconsejase. La fama y reputación antecedían al joven Poyel donde quiera que iba, sin embargo, jamás nadie pudo observar en él una muestra de orgullo, ni de vanidad por sentirse tan admirado.

Lo que más elogiaban de él, era precisamente su constante modestia y su moderado comportamiento. Acababa de aprobar los estudios y ya era un flamante profesor de filosofía. Tan solo le quedaba poder ejercer su carrera y la providencia puso a su alcance la posibilidad de conseguirlo, pero para ello debía competir con otro candidato que al igual que él se presentaba para ocupar ese puesto.

Poyel trabajó incansablemente para elaborar un buen proyecto de presentación. Durante años había investigado y ahora tenía la oportunidad de dar a conocer sus trabajos. Pero el destino vino a traerle una vez más una nueva sorpresa.

No podía creerlo. Jamás pensó que la vida le jugara aquella mala pasada.

Tenía que competir con Neyes su inseparable amigo de infancia. Casi no le reconocía, pero aquello no importaba lo más mínimo, pues celebraron aquel inesperado reencuentro con un emotivo abrazo.

Las próximas horas la pasaron juntos. Recordaron los días de su infancia y rieron algunas de las travesuras que entonces protagonizaron. Pero ambos sabían que tenían que hablar del tema profesional y temían que aquella felicidad se enturbiara.

— Mi buen amigo Poyel, debemos olvidar nuestra amistad. Estoy decidido en ocupar ese puesto, mi vida depende de él. Debo pedirte que no te presentes, estoy dispuesto ha hacer lo que sea para conseguirlo y lamentaría mucho tener que desafiarte – dijo fríamente Neyes.

Aquellas palabras llevaban verdadero hielo y una profunda carga de ambición.  Poyel no podía dar crédito a lo que su viejo amigo había dicho y apenas si podía hablar, pues sentía como un fuerte nudo le oprimía la garganta.

— ¿Pero cómo es posible que hayas cambiado tanto? – confeso el joven muy contrariado.

— La vida es dura amigo mío, y tan solo sobreviven los más fuertes – contesto sarcásticamente Neyes, al tiempo que se alejaba de el.

Al cabo del tiempo, ambos recibieron una carta del Ministerio en respuesta a su solicitud, y fue Poyel el elegido para ocupar el puesto de trabajo.

A pesar de las artimañas utilizadas por Neyes, de nada les sirvieron, pues al final la providencia supo premiar al que verdaderamente merecía conseguirlo.