No mueras por inocente – Debajo de cada flor puede haber una serpiente

El 28 de Diciembre se celebra el Día de los Inocentes, en que cientos de niños fueron matados inocentemente, sin saber por qué, ya que Herodes buscaba al Cristo para matarlo y no lo destronara a el. Eso existe, por muy positivo que seas, si no estas alertas, no te cuidas, no usas tus protecciones puedes “morir por inocente”.

No mueras por inocente

Resulta que en la vida, en el sendero hay infinidad de inocentes que son victimas de los que no son inocentes y persiguen intereses egoístas, personales que los inocentes ni cuenta se dan, pero por lo mismo caen y son victimas. Dios, los Maestros y los Ángeles te protegen por donde quiera que vallas, pero tu no debes exponerte al mal, como dice el dicho: “no hay que tentar al diablo”.

Si andas con ángeles veras Luz, si vas con santos, veras a Dios, si te juntas con discípulos veras a los Maestros.

Pero si andas con ladrones estas expuesto a que te roben, si caminas con asesinos a que te maten, si vas con mentirosos a que te mientan, si te juntas con brujos a que te embrujen y así sucesivamente.

Dios dice: “Ayúdate que yo te ayudare”.

¿Como quieres no ser atacado por las energías de la oscuridad si andas expuesto a ellas?

Si andas con la Luz, júntate con gente de Luz, no vallas por las veredas oscuras de la vida, expuesto a la influencia de cualquier persona que te ofrezca algo, que te quiera endulzar la vida con un caramelo aunque parezca alguien bien parecido o diga estar con Dios.

Acuérdate lo que dice el libro la Voz del Silencio debajo de cada flor puede haber una serpiente.

Hay gente disfrazada de espiritual

No todo el mundo es tan bueno como piensas, hay gente disfrazada de espiritual y de discípulo sin serlo, que pude usarte para espiar a tu grupo, otras que quieren sacarte del sendero y tantas otras cosas mas, pero si no te expones a ello nada malo te sucederá.

Dios te protegerá, pero si te expones al mal, aunque seas inocentemente, nadie responderá por ti, porque no tienes porque hacerlo y si lo haces por ignorancia, eso es “morir por inocente” y aprender para dejar de ser inocente, cuesta.

A veces se aprende por medio del sufrimiento, perdiendo oportunidades, apartándote del cielo de dicha que te correspondía. No se puede ser tan inocente y perder el cielo por descuido, ignorancia, falta de discernimiento o como le paso a Esaú, por un plato de lentejas.

Sufriendo al perder el cielo por inocente, valoras lo que tenias y lo aprendes a cuidar. Todo mal tiene su bien oculto. Pero no siempre es necesario ser victima del mal, si se usa el discernimiento y así “no mueras por inocente”.


Ruben Cedeño