Número: 67
Árbol de la vida: se sitúa en la esfera de  Yesod y significa “fundación” = סוד
Significado: “Dios alegría de los hombres”
Nombre en hebreo: אָיֹעָאֵל
Príncipe: Gabriel
Planeta: Luna
Horario de regencia: de 22 a 22:20 horas
Regencia: Los nacidos entre el 20 y el 24 de febrero lo han hecho bajo la influencia de Eyael. Otros días de regencia: 28 de mayo, 11 de agosto, 24 de octubre, 3 de enero y 15 de marzo.

Como invocar al Ángel Eyael

Podemos invocar a nuestro propio ángel guardián cualquier día a cualquier hora, pero para aquellos pedidos verdaderamente importantes debemos solamente hacerlo en sus días de regencia y respetando sus horas de invocación. Para invocar su fuerza y poder, primero reza el salmo o salmos elegidos, después llámalo por su nombre y por último realiza la petición concreta que quieres hacerle.

La invocación del ángel Eyael es preciso que sea entre las 22 a 22:20 horas.

  • Eyael se invoca para obtener el consuelo en las situaciones difíciles y recibir alegrías, fortuna y sabiduría, iluminación por el espíritu de dios, longevidad, protege contra el error y los prejuicios.

Ángel Eyael

Los nacidos bajo la regencia del Ángel Eyael

  • El que nace bajo este ángel estará iluminado por el espíritu de Dios.
  • Tendrá solidez en los emprendimientos, se destacará en los estudios y búsqueda en las altas ciencias esotéricas en especial la Cabalá  y la Astrología.
  • Influyente y confiable, no aprueba la duplicidad de opiniones o la deshonestidad.
  • Transformará todos sus sueños en proyectos y realizaciones ya que nada traspasa el límite de sus posibilidades no es  una persona interesada (en el sentido malo) pero le gustan las demostraciones de afecto, dedicará gran atención a su familia y nunca deja una tarea sin terminar para otros.
  • Su salud será favorecida  porque nunca cometerá excesos. Entendiendo que el cuerpo es el templo del alma.
  • Profesionalmente estará siempre asumiendo nuevos cargos y recibiendo cada vez más nuevas tareas lo que le proporcionará felicidad pues así obtendrá el reconocimiento de sus superiores y tendrá una remuneración acorde a su capacidad.
  • Previsiones de suceso, principalmente en el comercio.

Aspectos negativos del Ángel Eyael

Domina la envidia, la amargura, la gula, el error y el pre-concepto. La persona bajo la influencia de ese ángel contrario podrá perjudicar al prójimo. Ser autor o escritor de sistemas erróneos, charlatán, regocijarse de la seducción barata tanto en el ambiente de trabajo como familiar y vivir de frustraciones y nostalgias del pasado.

Cita bíblica del Ángel Eyael

“Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón.”

Salmo 37, versículo 4.

Oración para invocar la ayuda del Ángel Eyael

Eyael, espíritu de Verdad, ayúdame a sacar fuera de mí los valores espirituales que Dios me ha conferido. Haz que pueda discernir lo verdadero de lo falso y permite que en mi labor diaria rinda testimonio de la Verdad, la Belleza y la Sabiduría. Hazme fuerte en la adversidad, ¡Oh Eyael! y no permitas que mis labios profieran palabras falsas para salirme de situaciones embarazosas. Muéstrame, Eyael, el camino de la Alta Ciencia; condúceme de tu mano hasta el Trono de Dios; libérame de las servidumbres materiales,para que pueda encontrar en la soledad el espacio que necesito para realizarla Obra que Tú me inspiras. Acrecienta, Eyael, mi amor hacia Dios. Haz que mis obras sean gratas a Dios. Haz que sea portador de Bien y Armonía. Instrúyeme, Eyael, instrúyeme sin cesar, derrama sobre mí los conocimientos de las leyes eternas para que pueda ser un instrumento eficaz en la Obra Divina.
Eyael: “El pacto del fuego y el agua”

Cuarenta años de adversidad habían sido suficientes para arrasar y empobrecer la región que un día gozo de una gran riqueza y prosperidad. Nadie hubiese dicho, tras contemplar tan desolador paisaje, que Lujup había sido tierra de reyes y de poder.

Lo único que parecía conservarse aun intacto y que había sobrevivido milagrosamente a aquellos desconsoladores años, era una alta torre donde se decía habitaban los Doce Ancianos, hombres sabios cuya misión era mantener el equilibrio en el Universo. Sin embargo, su labor había fracasado, Lujup difícilmente podía ser una tierra donde se respirase armonía y paz.

Todo lo contrario, había sido durante 40 años, el escenario donde un gran pueblo que un día fue uno, se había dividido, pero no sin antes destruir con guerras tras guerras todo cuanto habían creado y amado.

Todo comenzó un día en el que el príncipe Hesed decidió buscar una esposa. Pero aquel deseo que no presentaba ningún contratiempo para sus padres, si lo sería muy pronto, puesto que el príncipe anuncio que no estaba dispuesto a desposarse como la costumbre establecía. No amaba a Yesod, la princesa con la que debía unirse, pues así lo acordaban los lazos reales.

— Yo amo a la princesa Netzah. Sé que es más joven pero mi corazón le pertenece a ella – suplicaba el apuesto príncipe a su padre.

— Pero hijo mío, sabes muy bien que si te desposas con la princesa Netzah y rechazas a Yesod, estarás violando los acuerdos.

— Si no es con la dulce Netzah, no me desposo – dijo definitivamente el príncipe Hesed.

Su padre conocía muy bien a su hijo y sabía que nada ni nadie le haría cambiar de manera de pensar, y armado de valor expuso en el gran consejo la decisión del príncipe. Ya os podéis imaginar lo que ocurrió. El padre de la princesa Yesod se sintió humillado y pidió la guerra. Nada pudo evitar que desde entonces Lujup se dividiera en dos reinos.

Cuarenta años de luchas no habían sido suficientes para poner fin a las disputas que mantenían el reino del Fuego y el reino del Agua. Unos tenían el poder de crear la semilla dadora de vida, sin embargo, el reino de Fuego no lograba hacer crecer esa semilla si le faltaba el Agua, cuyo poder era el de fecundar. Se necesitaban los unos a los otros, pero ninguno de los dos estaban dispuestos a renunciar.

Cierto día, un errante viajero llamo a las puertas del Santuario donde habitaban los Doce Ancianos, y tras dar su nombre las puertas se abrieron. Todos quedaron muy sorprendidos, pues a nadie le estaba permitido entrar en el Templo.

Durante tres días y tres noches estuvo el extranjero hablando con los Ancianos, y al llegar al cuarto, pidió reunirse con el rey de las tierras de Fuego y con el rey de las tierras de Agua. Dijo llamarse Eyael y ser un sabio Astrólogo que un día hablando con las estrellas recibió la misión de dirigir sus pasos hasta aquellas tierras con el propósito de devolverle su don.

— Que vuestros hijos se unan por amor – dijo a albos reyes -. — Que el Fuego se acomode en el Agua y que esta le de su bendición.

Y cuando así lo hicieron, ambos reinos se fundieron en uno y recuperaron su don: el Poder Creador Fecundador.

La vida floreció y creció. Todo se multiplicaba con alegría. Lujup volvió a ser aquella tierra donde todos experimentarían de nuevo el poder de la riqueza, de la prosperidad y sobre todo de la sabiduría.