Número: 68
Árbol de la vida: se sitúa en la esfera de  Yesod y significa «fundación» = סוד
Significado: «Dios generoso»
Nombre en hebreo: חֵבֵוָיָה
Príncipe: Gabriel
Planeta: Luna
Horario de regencia: de 22:20 a 22:40 horas
Regencia: Los nacidos Del 25 de Febrero al 1 de Marzo lo han hecho bajo la influencia de Habuhiah. Otros días de regencia: 29 de mayo, 12 de agosto, 25 de octubre, 4 de enero y 16 de marzo.

Como invocar al Ángel Habuhiah

Podemos invocar a nuestro propio ángel guardián cualquier día a cualquier hora, pero para aquellos pedidos verdaderamente importantes debemos solamente hacerlo en sus días de regencia y respetando sus horas de invocación. Para invocar su fuerza y poder, primero reza el salmo o salmos elegidos, después llámalo por su nombre y por último realiza la petición concreta que quieres hacerle.

La invocación del ángel Habuhiah es preciso que sea entre las 22:20 a 21:40 horas.

  • Habuhiah se vincula frecuentemente con la generosidad y la benevolencia, suele ser invocado para recibir favores en la salud y aliviar aflicciones del alma, sanar enfermedades, obtener cosechas abundantes, amor por el campo, la agricultura y jardinería, protege los campos de  enfermedades.

Los nacidos bajo la regencia del Ángel Habuhiah

  • La fertilidad y la fortuna en todo campo de sus vidas es una constante para los nacidos bajo el poder de Habuhiah.
  • Se trata de personas serenas, rutinarias, dedicadas, que aman la naturaleza y la vida tranquila al lado de los seres que aman.
  • Suelen triunfar en casi cualquier profesión debido a su capacidad de convertir en oro todo lo que tocan como el rey Midas.
  • Son individuos de costumbres a quienes les cuesta un poco asimilar los cambios, pero que logran concientizarse y aceptarlos.
  • Tienen clase, son elegantes, nobles y altruistas en sus relacionamientos, debido a su dominio espíritu-instinto. Su buen astral es contagioso, es poderoso, inteligente y con profunda capacidad de análisis.
  • Consigue catalogar aquello que llega a sus manos descartando lo que no le interesa. Su conducta honesta será una protección contra los problemas y las influencias negativas.
  • Muchas veces pensará que las puertas se les cierran, pero por cada puerta cerrada los ángeles le abrirán muchas otras.
  • Entregará a Dios su futuro con total confianza y seguridad.
  • Cae bien donde sea que esté. Su espíritu material ayudará a otros a veces de forma ingenua.
  • Y es necesario para que pueda cumplir bien su camino que armonice las relaciones con los más próximos a él, tratando de no dejar ningún rencor.
  • Está dotado también de protección de elementos, especialmente los de tierra y quizás por esto pueda tener una necesidad de vivir en el campo donde su inteligencia se manifestará, obteniendo mejores ideas.
  • Profesionalmente podrá trabajar en cualquier actividad relacionada con la naturaleza.
  • Tendrá destaque y habilidad con las manos, principalmente en lo que se relaciona con la plantación (agricultura o jardines).
  • Estudiará los aromas, plantas y hierbas, inclusive en el ámbito histórico.
  • Podrá ser un gran fitoterapeuta, agrónomo, jardinero, botánico, paisajista y trabajar con las Flores de Bach.

Aspectos negativos del Ángel Habuhiah

Domina la esterilidad, la presunción y el hambre. La persona bajo la influencia de ese ángel contrario, facilitará la propagación de enfermedades como el SIDA, tendrá actitud crítica contra los que tienen habilidad para la enseñanza y deseará mala suerte a los familiares.

Cita bíblica del Ángel Habuhiah

«Aleluya. Alabad al Señor, porque él es bueno; Porque para siempre es su misericordia.»

Salmo 106, versículo 1.

Oración para invocar la ayuda del Ángel Habuhiah
Habuhiah, haz que mi fe sea fecunda y que pueda con ella mover montañas. Haz que tu luz, acumulada en mi interior, sea tan intensa, que pueda con ella restablecer la salud de los enfermos. Haz que las tentaciones que la vida me depare sirvan para fortalecerme y adquirir una más alta conciencia. Señor Habuhiah, dame fuerzas para ser osado; dame valor para afrontar el peligro; dame tu Luz para vencer mi oscuridad. Llévame con mano firme a los dominios de la Verdad y la Transcendencia. Hazme ciudadano de ese mundo en el que ya no existe la duda. Permíteme, oh Señor Habuhiah, que sea para los demás una fuente de salud y de alegría.
Ángel Habuhiah «Pagando Deudas»

Los habitantes de la comarca de Lumar se sentían muy orgullosos de ser propietarios de aquellas fértiles tierras. Nadie había visto jamás campos tan ricos y fecundos como aquellos. Los mejores y más gustosos frutos crecían en los arboles de aquella región, y ninguna otra cosecha podía compararse a la que se recogía cada año en aquellas tierras.

Eran verdaderos artesanos de la agricultura. Amaban profundamente el campo y los espacios libre donde gozaban de la gratitud que le otorgaba la naturaleza. La salud y el bienestar era compartido por todos y aquella felicidad era para muchos una recompensa Divina. En los jardines de palacio crecían y exhalaban las mas bellas flores, y en ellos, pasaba las templadas tardes primaverales la hermosa princesa Violeta, que se embriagaba con la suave brisa de aquellas seductores aromas.

Sin embargo, en el Libro del Destino había una cuenta pendiente que Lumar y sus habitantes debían pagar, y había llegado la hora de hacerlo.

Cierto día, al atardecer, cuando el Sol cedía cortésmente su hegemonía en el firmamento a su amada Luna, una espesa nube cubrió por completo el cielo impidiendo que sus nítidos rayos llegasen a la tierra. La oscuridad llego antes de tiempo y aquel hecho llamo la atención de los expertos conocedores de los símbolos de la naturaleza.

— Debe ser una nube de polvo – replico uno de ellos.

— Tal vez sea una bandada de pájaros, en este tiempo suelen emigrar de otras tierras – expreso un segundo.

Pero no tardarían en salir de aquella incertidumbre, pues aquel extraño ruido vino a disipar sus dudas. Eran langostas, una terrible plaga de langostas. Eran tantas que habían oscurecido la tenue luz del Sol.

Aquello tan solo podía significar una sola cosa, la devastación. No podían creerlo. Tantos esfuerzos, tantos sacrificios, para que en pocas horas todo quedase destruido por aquellos parásitos hambrientos. Pero a pesar de sus muchos talentos, nadie pudo evitar que Lumar la comarca más rica y prospera de cuantas se habían conocido, se convirtiera en un desolador desierto.

Al menos ellos sobrevivieron a aquella masacre, pero ¿durante cuánto tiempo? Habían perdido todo cuanto tenían. ¿De qué se alimentarían?

En poco tiempo aquellas preguntas encontraron respuestas. El hambre estaba azotando a aquel pueblo y ya eran muchos los hombres, mujeres y niños que estaban enfermos. El rey de Lumar también sufrió en sus carnes aquella tragedia, su hija, la princesa, estaba muy enferma. Tan solo les quedaba una única esperanza, consultar con el sabio Habuhiah, el conocía todos los secretos de la naturaleza.

— ¿Cual es la causa de esta desdicha sabio anciano? – pregunto con amargura el rey.

— Cada fruto tiene un árbol y cada árbol un tronco. Cada tronco una raíz y cada raíz una semilla – contesto el anciano.

— ¿Qué queréis decir con ello sabio Habuhiah?

— Debéis saber que esta devastación es solo el fruto, un fruto que hace mucho tiempo fue sembrado por vosotros en otra vida. Vosotros lo habéis olvidado pero en la memoria de la naturaleza todo está escrito, y yo la estoy leyendo. Es el pago por vuestra pasada ambición. Desolasteis las tierras de otros pueblos, pues erais un pueblo guerrero. Ahora debéis dar vida a los campos, pero debéis conocer el dolor que se siente cuando los esfuerzos se hacen vanos. A partir de ahora podréis trabajar de nuevo las tierras, vuestra deuda está pagada. Id tranquilos, pues vuestra hija al igual que los demás se salvara. Pero hacedle saber cuál fue su pasado mal, para que ninguno de ellos vuelva a errar.

Desde aquel día, el pueblo de Lumar trabajo con una nueva ilusión, pues sabían que el futuro estaba en sus manos y en este, tan solo había amor por la tierra y por cuantos habitaban en ella.