Número: 66
Árbol de la vida: se sitúa en la esfera de Yesod y significa «fundación» = סוד
Significado: «Dios que mantiene las cosas»
Nombre en hebreo: מֵנֻקֹאֵל
Príncipe: Gabriel
Planeta: Luna
Horario de regencia: de 21:40  a 22 horas
Regencia: Los nacidos entre el 15 y el 19 de febrero lo han hecho bajo la influencia de Manakel. Otros días de regencia: 27 de mayo, 10 de agosto, 23 de octubre, 2 de enero y 14 de marzo.

Como invocar al Ángel Manakel

Podemos invocar a nuestro propio ángel guardián cualquier día a cualquier hora, pero para aquellos pedidos verdaderamente importantes debemos solamente hacerlo en sus días de regencia y respetando sus horas de invocación. Para invocar su fuerza y poder, primero reza el salmo o salmos elegidos, después llámalo por su nombre y por último realiza la petición concreta que quieres hacerle.

La invocación del ángel Manakel es preciso que sea entre las 21:40  a 22 horas.

  • El ángel Manakel se invoca para conseguir la paciencia, calmar la cólera y a eliminar la maldad de las personas.
  • Influye sobre la inspiración para la música y la poesía.
  • Domina el mundo de los elementales y para lograr la misericordia de Dios.

Ángel Manakel

Los nacidos bajo la regencia del Ángel Manakel

  • Intentan vivir sin hacer daño, obrando de la mejor manera posible no para evitar la condena, sino porque en realidad gozan ayudando a los demás.
  • Los tutelados por este ángel suelen dejarse llevar por los impulsos, y las tentaciones siempre los persiguen pero pocas veces se entregan a la provocación y el instinto.
  • Saben aceptar sus errores y luchan cada día por enmendar y corregir sus acciones.
  • Desarrolla una capacidad de captación (inconsciente) y de observación (consciente), y la aplica en todas las situaciones.
  • Siempre tiene planes optimistas y lógicos, sin medir esfuerzos para realizarlos.
  • Anfitrión delicado, está siempre bien con todos por su manera simple y gentil de oírlos con ternura.
  • No esconde sus sentimientos de nadie.
  • Escucha siempre la voz de su conciencia. Es un ser especial con la protección de Dios.
  • Su lema es «¡vencer!» El desconocido no lo amedrenta y encuentra que «sólo tiene miedo de morir, quien no está sabiendo vivir».
  • Profesionalmente estarán siempre «inspirado» para cualquier trabajo, pues cree en su potencial y no desperdicia oportunidades.
  • Podrá envolverse con proyectos que sean realizados en otros países.
  • Tendrá inspiración para la música o la poesía.
  • Con la ayuda de su ángel, tendrá facilidad para trabajos relacionados con los elementales.

Aspectos negativos del Ángel Manakel

Domina las malas cualidades psíquicas y morales, las inspiraciones satánicas, el disimulo, la angustia, el desánimo, el escándalo y la ingratitud. Podrá ser portador de malas noticias, contaminará las aguas y llegara a sacrificar animales.

Cita bíblica del Ángel Manakel

«No me desampares, oh Señor; Dios mío, no te alejes de mí.»

Salmo 38, versículo 21.

Oración para invocar la ayuda del Ángel Manakel
«MANAKEL: Señor que poseéis la fuerza que transmuta las tinieblas en pura luz, Ayúdame a salir de la oscuridad. Permíteme evadirme de las situaciones estacionarias y líbrame de mis apegos materiales. Ayúdame a descubrir, ¡Oh Señor! Lo que hay de trascendente en mi propia alma. Que Dios se muestre benigno con vuestro servidor y cure mis males. Ayúdame a ser amable y bondadoso, despierta mi intuición para comprender los mensajes que me envías en sueños, y permite que pueda despojarme de mis malas cualidades, tanto las físicas como las morales»
Ángel Manakel «Conociendo el Bien y el Mal»

Aquel día, sería diferente a los demás. La fiesta que daba Lusar para celebrar su cumpleaños reuniría a todos los chicos y chicas del barrio. Acababa de mudarse de casa, y apenas si había tenido la oportunidad de hacer amigos, por lo que pensó que lo de la fiesta sería una buena excusa para ello. Y llego la hora del encuentro.

Poco a poco fue recibiendo la visita de los que pronto serían sus nuevos amigos. Entre ellos se encontraba Manakel un joven amable y bondadoso que era muy querido por todos y cuya fama de glotón le precedía. Así se lo presentaron a Lusar:

— Este de aquí es Manakel, es buen chico pero cuidado con él, porque acaba con todo lo que se puede digerir.

Lusar miro a Manakel y comprobó por su físico que en nada exageraba, pues aquella obesidad no se conseguía alimentándose del aire. Sin embargo, y aunque Manakel les seguía la corriente en aquellas bromas, en su interior se debatía en fuertes luchas. Su conciencia le advertía que si abusaba de los alimentos su organismo no lo soportarla, tendría una indigestión y enfermaría.

Aquella era la voz de su conciencia, pero había otra voz que le hablaba, era la de sus instintos. ¡Oh Dios mío! qué bueno estaba todo, le decía seduciéndole para que cayese en la tentación de seguir comiendo. Sin duda, ninguno de sus amigos se percibían del sufrimiento que Manakel llevaba por dentro.

En la fiesta no faltaba de nada. La comida era abundante y todo estaba exquisito. Así se lo parecía a Manakel, que una vez las cedió a la voz de sus instintos y se dio un atracón de miedo.

Cuando todo termino, cada uno se dirigió a su casa, pues se hizo un poco tarde. Pero no todos lo hicieron así. Manakel se sentía tan culpable por lo que habla hecho que no se atrevía a regresar a casa. Deseaba estar solo. No podia salpicar a los demás con el odio que sentía hacia sí mismo. Una fuerte agresividad se concentraba en su pecho y un fuego muy intenso le quemaba el estómago.

¡Dios mío!, que mal se sentía. Sin duda Dios le estaba castigando por no obedecerle, y ahora se estaba muriendo. Debía ir a casa, no quería morir sin despedirse de su familia.

La verdad es que no se estaba muriendo, ni Dios le estaba castigando, pero se sentía tan culpable por haber desobedecido la voz de su conciencia que le advertía de que estaba obrando mal, que ahora deseaba estar muerto para acallarla.

Llego a su casa y se sintió un poco mejor al ver a su familia. Estaba tan avergonzado que no podía ni mirar directamente a la cara de sus padres, y por ello decidió ir a la cama.

Busco en el sueño la solución de su problema, pero pasaban las horas en el reloj y no podía pegar ojo. Los remordimientos de conciencia no les permitían sentirse en paz consigo mismo, y aquello le producía insomnio, no podía dormir.

Toda la noche la paso en vela, y cuando el alba ya anunciaba un nuevo día, el cansancio le abatió llevándole a un profundo sueño. Pero incluso en este mundo, la paz le fue negada, puesto que tuvo una terrible pesadilla. Se encontró con Dios que estaba muy enfadado con él y le decía coléricamente:

— Veo que has traicionado el saber que he puesto en ti. Eres conocedor del bien y del mal, y lo violas caprichosamente. Si lo vuelves a hacer…

Entonces fue cuando Manakel se levantó sobresaltado y sudoroso. La cólera de Dios era terrible. No podía fallarle. Aquel sueño jamás lo olvidaría, y desde entonces el joven logro vencer la voz de los instintos, y siempre se dejaba llevar por la voz de su conciencia. Ahora sabía escoger entre el bien y el mal.