Arcángel Miguel: Culto y Creencias en Morelos

Arcángel Miguel: Culto y Creencias en Morelos, InfoMistico.com

San Miguel Arcángel, conocido en hebreo como Mija-El (“¿Quién como Dios?”), en árabe como Mījā’īl y en griego y latín como Mijaíl y Michael respectivamente, se erige como el líder de los Ejércitos de Dios en las religiones judía, islámica y cristiana, abarcando las Iglesias Católica, Ortodoxa, Copta y Anglicana.

La figura de San Miguel Arcángel en México

En el arte, San Miguel se presenta típicamente como un ángel ataviado con una armadura de general romano, a menudo amenazando con lanza o espada a un demonio o dragón. Igualmente, es frecuente verlo en la iconografía pesando almas en una balanza, ya que, según la tradición, jugaría un papel crucial en el Juicio Final.

Hoy se celebra a San Miguel Arcángel, y desde 1977, a raíz del Concilio Vaticano II, también se honra a los Arcángeles Rafael y Gabriel. Estos tres conforman la esencia del ejército divino encargado de la custodia y defensa de los cielos.

Los tres Arcángeles son objeto de una devoción arraigada, siendo los únicos mencionados por nombre y con atribuciones específicas en la Biblia.

La devoción Franciscana

Los Franciscanos han desarrollado un profundo culto hacia San Miguel, a quien consideran guía de las almas hacia el paraíso. Para San Francisco, esta figura fue tan relevante que estableció una cuaresma en su honor.

En el Valle de México, los pueblos originarios mostraban una religiosidad profunda, centrada en los «señores de los mantenimientos», es decir, en la agricultura, la caza y la pesca, manteniendo una relación estrecha y armoniosa con su entorno.

Los cuatro elementos esenciales para la vida –cielo, tierra, aire y agua– se reflejan en las tradiciones nahuas, entre las que se incluyen las ofrendas.

En la cosmovisión campesina contemporánea, San Miguel no solo es el líder de los ejércitos celestiales, sino también se le venera como el trabajador del tiempo, nahual-rayo, responsable de dirigir a los ángeles que traen las lluvias para la siembra y controlan las inundaciones.

Estos últimos atributos de San Miguel se vinculan con la deidad prehispánica Tláloc. Así, San Miguel se ha convertido en el sucesor de Tláloc, a quien se le ofrecían flores de yauhtli o pericón al inicio de la época de siembra para proteger los cultivos y asegurar una buena cosecha, evitando el hambre en las familias.

Tradiciones de Morelos en Honor a San Miguel Arcángel

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En Morelos, la fusión de las tradiciones mesoamericanas e hispánicas crea un sincretismo único. Por ello, en este día, es común ver cruces de yauhtli o pericón, una planta de tonalidad amarilla, adornando milpas, hogares, negocios, medios de transporte y calles.

La población confía en San Miguel Arcángel para que, junto con estas cruces, protejan contra los «malos aires» que podrían dañar cosechas, viviendas e incluso a las personas.

Estas cruces de Pericón simbolizan un escudo contra el Diablo.

La costumbre dicta colocar cruces de yauhtli en puertas y ventanas el 29 de septiembre.

Se cree que estas cruces asisten a San Miguel Arcángel en su lucha contra el demonio y en las casas donde no se colocan estas cruces, el Diablo puede entrar y causar desgracias. En cambio, si se encuentran con estas cruces, es repelido con fuerza por este símbolo divino.

La presencia del Diablo va más allá de las casas

Igualmente se cree que el Diablo puede infiltrarse en fábricas, sitios de recreo, autobuses, coches y cualquier lugar donde haya personas.

En el barrio de San Miguel de Tepoztlán, Morelos, los preparativos comienzan antes, desde el 27 de septiembre, con el repique de campanas de la capilla y música de banda en el quiosco.

El 28 de septiembre es un día de convivencia al aire libre, donde se asan elotes y se recolectan flores de pericón. Las cruces benditas se colocan en campos, hogares, negocios, etc. También se visita a pueblos cercanos en busca de flores de pericón. La capilla se adorna con estas mismas flores.

Ese día se bendicen los ramos de pericón y la banda vuelve a tocar. El 29 de septiembre es la gran fiesta de San Miguel.

Una vez colocadas, las cruces permanecen en su lugar durante todo el año. Aunque se marchiten y sequen, su valor simbólico, religioso y protector sigue vigente cada día.

Este artículo honra la memoria del Maestro Jorge Rosano, quien en su hogar en Tepoztlán me relató sobre esta tradición, la cual ahora comparto con todos ustedes.