Nudo gordiano significado

Nudo gordiano

En la ciudad de Gordión, en la península de Anatolia, antes Frigia, en la actual Turquía, hubo una vez un rey que murió sin descendencia.

Leyenda del nudo gordiano

Para resolver la sucesión al trono, se consultó al oráculo del templo, el cuál indicó que debían coronar rey, al primer hombre que llegase hasta el templo y que este lo haría montado en un carro tirado por bueyes en el que se habría posado un cuervo.

Así ocurrió y un campesino llamado Gordias fue ese hombre.

Gordias

Gordias fue coronado rey, y, en agradecimiento, ofreció su carreta al dios Zeus. La carreta y el yugo de los bueyes fueron atados a una de las columnas del templo con una cuerda que se anudó de una manera especialmente enrevesada.

En dicho nudo, no se podían ver las puntas o cabos de la cuerda, con lo cual era muy difícil saber cómo se había realizado el nudo. El oráculo de la ciudad pronosticó más tarde, que quien desatara el nudo sería el dueño de todo el Oriente.

Cuatro siglos después, Alejandro el Magno, en plena guerra de expansión hacia el Oriente, pasó por Gordión y los sacerdotes del templo lo desafiaron a resolver el problema. Dada su complejidad, ninguno de los numerosos optantes a desatarlo, lo había logrado antes.

Alejandro lo intentó y tampoco pudo

Entonces, consciente del peligro al que estaba abocado sacó su espada y lo cortó de un tajo diciendo al instante:

“Tanto monta (es lo mismo) cortarlo que desatarlo”, pensando así que lo profetizado por el oráculo se cumpliría en su favor.

La Historia nos dice que, efectivamente, Alejandro fue, de victoria en victoria, hasta las puertas mismas de la India.

Como todas las historias ésta también puede ser leída de muchas formas pero yo quiero utilizarla para señalarle que en algunos casos nos enfrentamos a situaciones con difícil solución o desenlace; a situaciones que no podemos resolver en la manera esperable.

Y que por tanto, la solución no vendrá por el camino común, sino por la audacia y fuerza al recorrer otros poco trillados.

Los nudos gordianos de nuestro trabajo

Cuando esté ante una situación difícil, asegúrese de ello, pero si después de un análisis racional el problema sigue siendo insoluble, córtelo de un tajo.

En algunas ocasiones la resolución de nuestros problemas consistirá en “romper” con la situación que los produce… y asumir los resultados de la ruptura. Esto nos llevará ante una nueva situación, quizás más favorable.

Sin embargo, otras veces, ante situaciones complejas, difíciles o aparentemente irresolubles, lo adecuado no es “romper” el problema ―cortarlo― sino desatarlo. Es decir, de tratar de comprender la situación ante la que nos encontramos y decidir un plan de adaptación a la ella.

Véase que el gran Alejandro confundió intencionadamente el método… porque no logró encontrar la solución al problema y porque deseaba que el oráculo de los dioses actuase a su favor, pero aunque lo diga el Magno, cortar NO es lo mismo que desanudar.

Note además que si, por cualquiera de los dos caminos, resolvemos el problema que otros no han podido antes solucionar, seguro que nosotros también ganaremos el Oriente y seremos los dueños del Asia Menor.

¿Recuerda el considerable éxito de cosas tales como las notas post-it, el microondas, el i-pod, etc.? Antes, nadie había resuelto lo que resuelven esas cosas con la eficacia que lo hacen ellas. Y su solución hizo (más) ricos a sus creadores.

Pero ¿cabe en nuestro sector de la intermediación inmobiliaria, cosas o productos tales como los señalados?

Pues claro ¿recuerda que hace unos años, una cadena de franquicias desató el nudo gordiano de las rebajas inmobiliarias, que a todos sus competidores parecía imposible de tratar?

Pero… ¿Y ahora, tras la Crisis?

Hoy el nuevo nombre del nudo gordiano se llama innovación. Le señalo que si ahora seguimos haciendo las cosas como antes de la Crisis, la probabilidad de que estemos haciendo algo equivocado es máxima.

Hoy nuestra tarea consiste en revaluar todo nuestro desempeño, en examinar cómo hacemos las cosas que hacemos y decidir si son las necesarias para esta nueva etapa en la que estamos.

Hoy el carro de Gordias―nuestra empresa ―sigue atado a la columna del siempre lo hemos hecho así, con la fuerte soga de la rutina. Desátela o córtela (4), pero no se quede inmóvil, atado, a los procesos de siempre. Innove, cambie, adáptese a la nueva realidad.

¡Siga con salud!

Miguel Villarroya Martín via inmonews.es

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