Generalmente una de las cosas que más nos duele aceptar son los cambios, como cuando el niño dejó de serlo y busca su independencia, o cuando los intereses de tu pareja cambian y tú ya no estás incluido o interesado en ellos, cuando un ciclo laboral o escolar termina; y qué hay de aquellas en las que previamente parecía que todo marchaba bien pero que inesperadamente todo se derrumba y por más que lo intentas no puedes hacer nada para evitarlo.

La sabiduría de las crisis

Como todo en la vida, también puedes utilizar las crisis para quejarte o para aprender, recuerda que todo aprendizaje es positivo, sino es positivo no es aprendizaje, sino bloqueo.

Aunque a veces caigas en la tentación de pensar que la vida te cambió (para mal) y que no es culpa tuya que ahora tu vida sea peor, la verdad es que no es así, tarde o temprano terminas aceptando que las crisis son naturales y necesarias en la vida, el universo mismo cambia y está en constante movimiento ¿Por qué habría de ser diferente contigo?

La vida no te arrastra, tú te dejas arrastrar; la vida no te cambia, para bien o para mal tú decides cambiar a causa de lo que te pasa. La vida es como es y tú eres libre de decidir la actitud que tomarás al respecto de tus circunstancias.

Siempre tienes dos opciones o vivir desde el victimismo o desde la responsabilidad; el victimismo es cuando crees que te volviste desconfiado y temeroso debido a una traición o bien cuando crees que nada puedes hacer para que las cosas cambien o sigan igual, es decir para controlarlas; recuerda que no hay nada que cambiar afuera, tú cambias y como resultado todo cambia.

El victimismo es miedo porque te sientes vulnerable e incapaz de evitar o detener lo que te pasa; en cambio la responsabilidad es amorosa porque reconoces que eres libre de decidir el aprendizaje que obtendrás y te centras en ti, en transformarte a ti en lugar de intentar hacerlo con los demás.

Las crisis no son malas, ni hay nada de malo en ellas

Son naturales y representan una gran oportunidad para descubrir en ti fortalezas que desconocías y encontrar o reafirmar tu sentido de vida; así que recíbelas sin miedo.

El ser (que por definición no está sujeto a un cuerpo) por naturaleza se sabe en excelencia y en bienestar, además de que encuentra la paz dentro de sí; a diferencia del ser humano (que por definición está sujeto a un cuerpo) se resiste a los cambios, busca dar el mínimo, modificar su entorno y padece de una fascinación por el control.

El primero busca encontrarse a sí mismo y se responsabiliza por su vida; el segundo busca transformar a su alrededor, se descuida a sí mismo y culpa a los demás llámese gobierno, jefes o familia.

Así que asume de una vez por todas que todo cambia, no puedes hacer nada para detenerlo pero sí puedes transformarte tú, aprovecha las crisis para aligerar la carga en tu corazón y en tu mente y así reencontrarte contigo mismo.


Caanly Hernández Galán