Astronomía, astrología y anuncios del fin del mundo

Astronomía, Astrología y anuncios del fin del mundo

José Maza, académico y Premio Nacional de Ciencias Exactas 1999, desmitificó el supuesto nexo entre el calendario maya y el fin del mundo, y puso en duda la exactitud de la fecha en que nació Jesucristo. La charla formó parte del ciclo de conferencias “La aventura de las ideas”, que organiza la Universidad Mayor.

Astronómo José M. Sancho desmiente Relación entre planetas

“Astronomía, Astrología y anuncios del fin del mundo” El nombre de la charla que dictaría el astrónomo y académico José Maza, el jueves pasado en el Centro Gabriela Mistral, era seductor y se preveía que la asistencia sería masiva.

Cuando el reloj marcaba las 19 horas, la Sala 1 del GAM no daba abasto. Cerca de 200 jóvenes y académicos se preparaban para escuchar al científico, Premio Nacional de Ciencias Exactas 1999, en el marco del ciclo “La aventura de las ideas”, que organiza la Universidad Mayor.

“Le tengo mucho respeto a la astrología”, parte diciendo el profesor y admite que no es el tema que más maneje y del cual le apasione a hablar. Por él se saltaría esta parte de la conferencia, lo que hace reír a los presentes.

De hecho, su especialidad son las supernovas, o aquellas estrellas que, al final de su vida, se destruyen en un gran estallido que, a su vez, produce luz, libera partículas y arrastre de polvo y gas interestelar.

Vía Láctea y Andrómeda

En un lenguaje coloquial y de manera didáctica -hasta con chistes intercalados- el astrónomo habla del Sistema Solar, del astro rey, “que es 110 veces más grande que la Tierra” y con una masa 3.30 mil veces superior a la del globo terráqueo.

Pasea un rato por los confines del Universo y se detiene en la Vía Láctea.

“En nuestra galaxia hay 200 mil millones de estrellas” –precisa– y comenta que la Vía Láctea y Andrómeda (la galaxia más cercana) se acercarán recién “en 10 mil millones de años de más”. Osea, ni una posibilidad de ser espectadores de ese gran encuentro.

Para explicar lo inconmensurable del Cosmos, Maza pone el acento en que “si hoy se toma toda la energía del Universo, un 74% corresponde a la energía repulsiva o oscura. Los astrónomos apenas vemos el 40% (de esta energía)”.

Calendario “Arbitrario”

“El calendario es arbitrario”, remarca el astrónomo, para desmitificar que pueda tener un origen cósmico. Y menos que sea capaz de anticipar catástrofes o el fin del mundo, haciendo alusión al calendario maya que apuntaba al 21 de diciembre de 2012 como el día de la destrucción del planeta.

“En el año 525 de nuestra era, Dionisio El Exiguo introdujo la costumbre de contar los años desde el Nacimiento de Cristo, en lugar de hacerlo de la Fundación de Roma”, destaca.

El Sol definía el día y el año y la Luna el mes. Los romanos –explica- tenían 12 meses lunares, de 29,5 días, que totalizaban 354 días.

Las fechas no calzan, porque hubo momentos en que del día 4 se saltaban al 15, no había un orden coherente. El 25 de diciembre, por ejemplo, que fue establecido como el nacimiento de Jesucristo, era una fiesta pagana donde se celebraba el fin de la migración solar hacia el sur y su retorno hacia latitudes boreales. “Entre el 7 y 4 AC habría nacido Cristo”, afirma…

Eventos Astronómicos

La astrología surge “cuando el cielo se consideraba morada de los dioses”, continúa. En Babilonia se empezó a especular que, a través de las posiciones de los planetas en el cielo, en las distintas constelaciones, “los dioses nos estarían diciendo algo”.

“La esporádica aparición de un cometa en el cielo fue siempre considerada como una señal perturbadora. Los dioses le indicarían a los gobernantes el destino del reino. Así, los astrólogos debían interpretar las señales del cielo para el mejor futuro del rey y de los habitantes. Los eclipses también fueron consideradas señales muy perturbadoras”, remarca.

Lo mismo sucedía con el paso de los cometas. “Aristóteles decía que los cometas eran fenómenos de la alta atmósfera para evitar cambios en el cielo. La asociación entre algo inusual en el cielo y algo nuevo en la tierra es muy fácil de hacer”, advierte. Y comenta que “hasta el día de hoy un temblor fuerte y una tormenta eléctrica que ocurran el mismo día serán vistos por muchos como manifestaciones del mismo fenómeno”.

Al respecto, anticipa que es probable que el paso del cometa ISON, en noviembre próximo, considerado por algunos como el “cometa del siglo”, incidirá en que se pronostiquen catástrofes, hasta cambios de clima.

Simbolismo que no es tal

El curso aparente del Sol en el cielo define un círculo llamado eclíptica, pone de relieve. Este círculo fue dividido en 12 zonas, correspondientes a los 12 meses del calendario.

“Cada zona fue asociada con diversos animales y por ello se los llama el zodíaco. Con ello, el Sol transita un signo del zodíaco cada mes. Los planetas y la Luna se mueven muy cerca de la eclíptica y así transitan también por el zodíaco”.

El astrónomo sostiene que “cada planeta fue asociado con una divinidad”. Por ejemplo, Marte es Ares, el dios de la guerra; Júpiter es Zeus, el dios supremo; Saturno es Cronos, el padre de Zeus.

“El simbolismo totalmente arbitrario con que se asoció cada planeta, sumado al simbolismo también arbitrario, con que se asoció cada constelación zodiacal, hizo fácil el camino a los que querían predecir el futuro. No existe relación alguna entre los planetas, el Sol y la Luna y las constelaciones del zodíaco”, asevera.

No ha sido demostrado

En ciencia “uno no puede demostrar la inexistencia de algo”, completa.

“No es problema de los científicos demostrar entonces que no hay relación entre fenómenos celestes y fenómenos terrestres. Los fenómenos existen con o sin explicación. Cuando un fenónemo es constatado una y otra vez se empiezan a buscar explicaciones y eventualmente se encuentra una en que todos concuerden. El fenómeno (conexión celeste-terrestre) no ha sido demostrado en su existencia y, por ende, no existe”.

José Maza es crítico de las predicciones que hacen algunos astrólogos. Pone el acento en los horóscopos que publican algunos medios de comunicación. La astrología, u otras artes adivinatorias, “se usan para engañar a la gente con fragilidad emocional o económica”, apunta, y da por terminada su conferencia. Un aplauso cerrado retumba en la sala del GAM.


Vía » Diario La Nación