Ángel Sitael – Número 03 – Príncipe Metatrón

Ángel Sitael – Número 03 – Príncipe Metatrón
Ángel Sitael – Número 03 – Príncipe Metatrón

Número: 03
Árbol de la vida: se sitúa en la esfera de Keter, “Corona”, en idioma hebreo: כתר
Coro Angélico: Serafines
Príncipe: Metatrón
Nombre en hebreo: סָיֹטֵאֵל
Significado: “Dios de la Esperanza”
Planeta: Marte
Horario de regencia: de 00:40 y las 01:00 horas
Regencia: Los nacidos entre el 30 de marzo al 3 de abril lo han hecho bajo la influencia de Sitael. Otros días de regencia: 22 marzo 03 junio 15 agosto 27 octubre 08 enero

Ángel Sitael

  • Este ángel popularmente se asocia con la esperanza, y se invoca en busca de protección y refugio ante la adversidad,  acceso a empleos superiores con responsabilidad ejecutiva, protección contra las armas y las fuerzas del mal, para ser fiel a la palabra dada y no rehuir los compromisos, protección contra las tendencias hipócritas, contra la ingratitud y el perjurio.
  • Sitael ayuda en momentos de peligro como accidentes, ataques por violencia o robo.
  • Su ayuda aísla a la persona de la calamidad, manteniéndola “por milagro” a salvo.
  • A través de la fuerza que ejerce la capacidad humana de perdonar, es posible mantener a Sitael cerca, beneficiándose con la amorosa cobertura de sus alas protectoras. El rencor y la maledicencia, obviamente, espantan a esta sensible criatura.

Como invocar al Ángel Sitael

La invocación del ángel Sitael es preciso que sea entre las 00:40 y las 01:00 horas.

Para invocar su fuerza y poder, primero reza el salmo o salmos elegidos, después llámalo por su nombre y por último realiza la petición concreta que quieres hacerle.

Los nacidos bajo la regencia del Ángel Sitael

  • Para los nacidos bajo este ángel, la mayor cualidad se basa en las palabras, pues piensan que Dios creó el universo con sus palabras, y una promesa o verbo pronunciado debería ser un hecho sólido y cumplido.
  • Detestan las mentiras y la traición, y en su vida lo más importante es encontrar y rodearse de personas igual de serias a ellos.
  • Con una voluntad infranqueable, son fieles a sus convicciones y en general a sus principios.
  • Planifican cada paso, en su vida todo debe estar de acuerdo a sus necesidades y no dejan nada al azar, pues no creen en las casualidades.
  • Sabe que tiene mucha suerte y por eso tiene la posibilidad de realizarse financieramente.
  • Está siempre en actividad, luchando por su ascenso. No consigue por orgullo pedir favores a nadie.
  • Es un trabajador solitario. Es bonito interna y externamente.
  • Por su fuerte carisma atrae la atención de las personas. Respira vida y vive cada día de una manera especial.
  • No le gusta la palabra destino por hallarlo muy cómodo. Tiene alma elevada y gusta detener muchos amigos a los cuales generalmente les da consejos precisos.
  • Tiene mucho criterio comprendiendo fácilmente todas las situaciones que la vida le da. Generalmente perdona a quien intenta perjudicarle.
  • A veces se muestra un poco inhibido sin motivo, pues conoce todas las experiencias que el mundo ofrece.
  • Es un gran transformador protegiendo e incentivado a personas de ideas nuevas.
  • Tiene gran simpatía y gentileza. Adora las fiestas, banquetes, celebraciones y es reservado en la forma en que se viste.
  • Dice lo que piensa porque no sabe ser disimulado o actuar de forma dudosa.
  • Tiene muchos recuerdos de cosas que no fueron vividas en esta encarnación, que generalmente aparecen de forma de sueños.
  • El objetivo de su personalidad que concuerda con su alma será su nobleza.
  • Es el ángel que acude frente a las adversidades que sorprenden a sus protegidos.
  • Profesionalmente, se destacará en cargos de administración, dirección, ministerios o jefaturas.
  • También como político o conferencista.

Aspectos negativos del Ángel Sitael

Domina la hipocresía, la ingratitud, la mentira y los rituales eróticos. La persona culpa al destino por todo lo malo que le ocurre y pasa las responsabilidades a los otros. No ayuda a nadie y es agresivo con sus 42 protectores. Usa la sexualidad para alcanzar cargos altos, tiene muchas aventuras amorosas y una apariencia mediocre.

Cita bíblica del Ángel Sitael

“Diré yo al Señor: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en quien confiaré.”

Salmo 91, versículo 2

Oración para invocar la ayuda del Ángel Sitael

“Amado Ángel Sitael te saludo con amor y gratitud. Llamo tu presencia y tu energía para que me enseñes sobre cómo manifestar y admitir Milagros en mi vida. Deseo liberarme de sentir egoísmo, envidia, cólera y lástima de mí mismo, ayúdame por favor y guíame hacia la mejor forma de desalojar estas emociones en mí. Quiero vivir en alegría, honrando mi vida y dándole espacio a los Milagros cada instante. Protégeme de cualquier obstáculo que me impida lograr estos deseos e intenciones. Así es y hecho está. Amén.”

Ángel Sitael “El Sabio Constructor”

Por tres veces consecutivas lo habían intentado, pero seguían sin poder conseguirlo…

—  Lo siento Majestad – se excusó el contrariado arquitecto -, todo es un misterio, por mucho que lo intentamos, lo que en la luz construimos, en las tinieblas de la noche es destruido.

— No, no puedo creerlo. Mientras que vosotros jugáis a ser dioses, mi hijo se está muriendo de tristeza – grito el rey enfurecido.

Quizá tuviera razón para estarlo, pues su único hijo, el príncipe Aquin, era víctima de un terrible mal que le había sumido en una profunda pena. Desde hacía tres años nadie había tenido la dicha de verle sonreír, y todos desconocían la razón que le llevo a aquel melancólico estado.

Su padre, el rey Kevin, sumido en la desesperación, pensó que tal vez si le construía una ciudad y la habitaba con los mejores magos de reino, quizá Aquin recuperase de nuevo la alegría. Pero tras muchos intentos, y de un modo misterioso por cierto, los arquitectos que hasta ahora lo habían intentado, fracasaron a pesar de muchos esfuerzos. Por ese motivo, el Soberano estallo en ira, pues no comprendía lo que estaba pasando. Tenía enemigos secretos y el desconocía donde podía encontrarlos.

Si pudiera averiguarlo – pensó -, les haría arrepentirse de lo que estaban haciendo. Kevin aumento la vigilancia y se dijo que nadie podría burlar a la guardia en aquella noche.

Sería una noche larga, muy larga. No lograba conciliar el sueño, no podía alejar de su mente aquellos rabiosos pensamientos. Pero pronto se daría cuenta, de que a pesar de sus preocupaciones nada cambiaría al día siguiente.

—  ¡Majestad….! ¡Majestad…! – gritaba su consejero sin que le quedase apenas aliento -, no os lo creeréis, pero todo lo construido ha sido derribado.

Tan solo un gesto amargo y un ademán de impotencia se dibujaron en el rostro del apenado rey. Ya no sabía qué hacer, lo había intentado todo.

Pero esta historia no puede tener un triste final, y para evitarlo, llegó al reino un misterioso viajero, el cual decía llamarse Sitael y ser un hábil arquitecto. Esta noticia llego hasta el rey Kebin quien mando buscarle de inmediato.

— ¿Decís que sois un buen arquitecto? – le interrogo el Soberano.

— No soy yo quien puede dar testimonio de mi arte, sino mis obras Señor – contesto seguro de sí mismo el recién llegado.

— ¿Creéis que podréis construir una ciudad que pueda dar cobijo a la felicidad y a la alegría?, mi único hijo se está consumiendo en los fríos brazos de la tristeza – pregunto con tono esperanzador el rey.

— Podré hacerlo si Vos me ayudáis, Majestad – replico el enigmático arquitecto.

Aquellas palabras pusieron en guardia al Monarca, quien muy extrañado le dijo: — Sabed que yo desconozco el divino arte de la construcción. Siendo así, ¿cómo podre ayudaros?

— Tan solo Vos podréis evitar que los pilares que han de sostener a la ciudad sean sólidos y no quebradizos.

— ¡No os entiendo! – exclamo muy aturdido el rey.

— Si mirando en vuestro corazón encontráis la solidez del amor, entonces nada debemos temer, pero si hayáis tan solo un sentimiento de odio, rencor, del quebradizo poder de las tinieblas, entonces la obra perecerá en manos de esta fuerza – explico Sitael.

El rey Kebin no pudo mirar a los ojos de aquel extraño viajero. Reconocía en sus palabras una verdad que le consumía. Él era entonces el único responsable, el que impedía levantar los pilares de la ciudad de la alegría, del amor.

Desde aquel día todo cambio. El rey perdono a cuantos habían sido sus enemigos, y de inmediato, como por arte de magia, pudo comprobar como las murallas de la ciudad se elevaron sólidas, poderosas hasta el cielo, dando cobijo al elixir de la felicidad, donde su hijo encontraría para siempre una maravillosa paz.