Ángel Jéliel — Número 02

Ángel Jéliel – Número 02 – Príncipe Metatrón
Los nacidos bajo la regencia del Ángel Jéliel aman los animales, flores, bosques y la naturaleza en general. Probablemente tenga nombre o apellido de algún santo católico.

Número: 02
Árbol de la vida: se sitúa en la esfera de Keter, “Corona”, en idioma hebreo: כתר
Coro Angélico: Serafines
Príncipe: Arcángel Metatrón
Nombre en hebreo: יֹלָיֹאֵל
Significado: “La ayuda de Dios”
Energías planetarias: Neptuno y Saturno
Signo: Aries
Regencia en el Zodiaco: desde 5° al 9.59° de Aries, 2° Aries, 14° Géminis, 25° Leo, 7° Escorpio y 19° Capricornio.
Horario de regencia: desde 00:20 a 00:40 horas (desde la salida del sol de ese día)
Regencia (calendario judío): 29 de Adar al 4 de Nisan 5780
Regencia (calendario gregoriano): 25 al 29 Marzo 2020. Otros días de regencia año 2020: 22 de Marzo, 02 de Junio, 12 de Agosto, 23 de Octubre y 03 de Enero 2021

Ángel Jéliel

  • Obtener victoria contra quienes nos atacan injustamente.
  • Calma revueltas populares y alinea el comportamiento de los gobernantes.
  • Restablece la paz entre los esposos y la fidelidad conyugal.
  • Restablece la armonía entre empleados empleadores.
  • Domina a patrones y a empleados, ayudando a mantener la armonía.
  • Si dos personas están enfrentadas porque ambas creen tener razón y no pueden aceptar la parte de verdad que hay en el otro, el ángel JELIEL las acerca, “obligándolas” a dejar atrás la tozudez.
  • Este ángel ayuda especialmente a mantener la armonía conyugal y es quien lleva la paz donde hay conflicto, la verdad donde hay error y amor universal para superar prejuicios de todo tipo.

Como invocar al Ángel Jéliel

La invocación del ángel Jéliel es preciso que sea entre las 00:20 a 00:40 horas (desde la salida del sol de ese día)

Para invocar su fuerza y poder, primero reza el Salmo 22, Versículo 20, después llámalo por su nombre y por último realiza la petición concreta que quieres hacerle.

Se recomienda que las peticiones como agradecimientos se realicen en los días en que la luna está en sus fases crecientes, no es adecuado hacerlo ni en luna llena y evítese por completo la luna menguante. Y para peticiones muy importantes preferiblemente aprender a utilizar sus horarios.

Los nacidos bajo la regencia del Ángel Jéliel

  • Quien nace bajo esta influencia hace todo en forma rápida, y cuando niño, no tiene paciencia para oír a los profesores, pues le parece que las informaciones ya están en su cabeza.
  • Desde su infancia intuye lo correcto y lo incorrecto.
  • En su interior, no cree estar en la Tierra por azar; sabe que su familia es kármica y siente por eso cierta obligación en ayudarla.
  • Muy amoroso, exalta la verdad del amor universal fraterno.
  • Sus emociones son tan fuertes que las vive como un conjunto.
  • Nunca se deja influir negativamente y tiene la sobriedad necesaria para dominar cualquier tipo de situación.
  • Portador de la paz donde hay conflicto, defiende la verdad y odia la violencia.
  • Ama a los animales, las flores, los bosques y la naturaleza en general. Probablemente tenga nombre o apellido de algún santo católico y una protección “santificada”.
  • Las personas lo creen “mágico” debido a su buen humor para resolver las situaciones mas diversas.
  • Vanidoso, le gusta embellecerse, usar perfumes caros y estar a la moda.
  • También aporta a las personas influenciadas por él un espíritu juguetón y maneras agradables, ajenas a conflictos y positivas incluso en lo relacionado con el sexo, a éste lo verán como algo creador; es por ello que podrán ser grandes patriarcas o creadores de una gran familia.
  • Profesionalmente podrá brillar como director, poeta o esteticista.
  • Descubrirá el mundo angelical a través del amor. Aprueba en su día a día, la agilidad para hablar o escribir.

Aspectos negativos del Ángel Jéliel

Domina el egoísmo, la tiranía, la insensibilidad y la maldad; al que maltrata a los animales, desune a los esposos, es perverso con los padres, los hermanos, los niños, y siente un gran amor por sí mismo. Al salir del país desobedecerá leyes internacionales.

Salmo de invocación Ángel Jéliel

“Pero tú, Señor, no te quedes lejos; tú que eres mi fuerza, ven pronto a socorrerme.”

Salmo 22, Versículo 20

Ángel Jéliel “La Nueva Esencia”

En el Gran Libro de los Misterios, donde se recoge fielmente el paso de los tiempos, está escrito en letras de oro una hermosa leyenda que sucedió hace ya muchos, muchos años, tantos que su recuerdo se funde en el acontecer de los días.

Dejad que os cuente lo que mis ojos pudieron leer afortunadamente en ese Manuscrito Sagrado…

Sucedía entonces el segundo día Cósmico, y los obreros trabajaban infatigables en la construcción de un majestuoso templo. Debían darse prisa, pues era voluntad del rey, el Supremo Kether, que su hijo Jeliel, el más diestro y hábil de los guerreros, se desposara, en la magia del secreto, con la adorable Hochmah, princesa de la Luz.

Y así seria, pues al cabo de dos lunas, Jeliel y Hochmah se desposaron sellando su unión con un ritual mágico inspirado por los Dioses en la emanación de una nueva esencia llamada Amor.

Kether, el viejo y noble soberano, dejo feliz su reino en manos de su hijo, y busco la paz de sus últimos días en el cobijo de la meditación, retirándose en la soledad que le ofrecía el templo. Desde entonces, sería Jeliel quien gobernaría junto a su hermosa y sabia esposa Hochmah.

Kehoch, la ciudad oculta, daba cobijo a un pueblo habitado por almas impetuosas, enérgicas y ardientes, bregados en el arte de colonizar, y por ello sus hombres eran expertos guías y magníficos aventureros.

Pero los tiempos habían cambiado y tras muchos años de ir de acá para allá, una parte del pueblo se sintió cansado, y ello les llevo a solicitar una audiencia con el monarca.

— He sido informado ampliamente por los consejeros de vuestra voluntad de no querer emprender nuevas aventuras, y no puedo evitar mostrar mi descontento.

— Sabéis que aún quedan nuevas tierras por conquistar, nuevos horizontes sin explorar, y me pedís que renuncie a hacerlo. ¿Cómo podéis explicarme esto? – les refirió Jeliel muy enojado.

— Majestad, durante años hemos trabajado incansables para vuestro Padre, el Gran Kether, y las fronteras de Kehoch casi no tienen límites. Vuestro poder gobierna sobre todas las tierras, y sin embargo, ¿quién las habita? No tenemos tiempo.

— Cuando las conquistamos nos vemos obligados a abandonarlas para conquistar otras nuevas. Sabed que nuestra voluntad se siente llamada a echar raíces. Hemos sentido una voz interior que nos habla y nos dice: uniros como vuestro rey y vuestra reina se han unido, y hacedlo en el templo, bajo la magia del secreto.

Esas fueron las palabras de un pueblo que sentía que algo importante había cambiado en sus vidas.

— ¡No! no puedo permitir esa locura – grito con ira Jeliel.

Pero aquella respuesta llevaba en ella la semilla de la división, pues su esposa Hochmah se sentía atraída por la misma voz que hablaba a su pueblo, y el rey no queriendo romper sus compromisos, decidió abandonarla.

Cuando la noticia fue conocida por los fieles hombres del reino, no pudieron evitar sentir en su pecho una profunda rabia.

— Debemos evitarlo – grito una exaltada voz.

— Si, debemos hacerlo – acompañaron otros muchos en el mismo tono.

El palacio se vio asediado por los mismos hombres que un día lo habían custodiado. El pueblo se había levantado contra la voluntad y el sometimiento del rey tirano.

Sin embargo, Jeliel llevaba sangre divina en sus venas y su mente recibió un rayo de luz que le hizo comprender que con su enérgico comportamiento se estaba oponiendo a la Voluntad Divina

Aquella Luz le hizo evidenciar el poder de la Nueva Esencia, el Amor. Desde entonces, su voluntad no fue otra que la de compartirlo con su esposa y su pueblo.