Número: 59
Árbol de la vida: se sitúa en la esfera de  Hod y significa “majestad” o “esplendor” = הוד
Significado: “Dios conocedor de todas las cosas”
Nombre en hebreo: הֵרֵחֵאֵל
Príncipe: Miguel
Planeta: Mercurio
Horario de regencia: de 19:20 a 19:40 horas
Regencia: Los nacidos entre el 11 y el 15 de enero lo han hecho bajo la influencia de Harahel. Otros días de regencia: 20 de mayo, 3 de agosto, 16 de octubre, 27 de diciembre y 7 de marzo.

Ángel Harahel

Podemos invocar a nuestro propio ángel guardián cualquier día a cualquier hora, pero para aquellos pedidos verdaderamente importantes debemos solamente hacerlo en sus días de regencia y respetando sus horas de invocación. Para invocar su fuerza y poder, primero reza el salmo o salmos elegidos, después llámalo por su nombre y por último realiza la petición concreta que quieres hacerle.

La invocación del ángel Harahel es preciso que sea entre las 19:20 a 19:40 horas.

  • A Harahel lo relacionan frecuentemente con el conocimiento y la sabiduría, y se invoca para hacer que los hijos sean obedientes con sus padres.
  • También es invocado para que las mujeres estériles logren tener hijos, encontrar objetos de valor perdidos, ayudarnos al pago de cuentas atrasadas, curar problemas en órganos reproductivos, principalmente en los femeninos, favorecer a corredores de valores, agentes de cambio o bolsa, proteger a las personas que trabajan en organismos públicos, archivos, bibliotecas, proteger a los que posean cualquier tipo de colección de cosas raras y preciosas.

Los nacidos bajo la regencia del Ángel Harahel

  • Estas personas procuran una estabilidad temprana, y a pesar de gozar de prosperidad y abundancia, solo se animan a tener hijos cuando ya han amasado una fortuna que les permita ofrecerles bienestar y comodidades a sus pequeños.
  • Quien nace bajo su influencia será ávido de conocimiento, buscando instruirse en todas las ciencias.
  • Será poseedor de un enorme carisma y se distinguirá por sus virtudes, nobleza de espíritu, amor agradable y valentía o coraje.
  • Su espiritualidad será tan rica que recibirá sus enseñanzas con paciencia y dedicación.
  • Podrá ser un canal para curación.
  • Podrá hacer pinturas canalizadas, trabajar con oráculos y a edad madura, en forma inesperada, ganará dinero para utilizarlo  en gran parte en el cumplimiento de su misión en la existencia terrena.
  • Tendrán buena relación familiar viviendo en armonía con los hijos.
  • Tiene un gran deseo de vivir y adora explorar lo desconocido.
  • Es un gran estratega de la vida y estará siempre dispuesto a regenerar a las personas marginales de la sociedad.
  • Su capacidad de ahorro y de excelente administración del dinero los convierte en grandes empresarios y negociadores, mientras que por su razonamiento y objetividad son excelentes padres.
  • Saben gastar lo necesario, pero tampoco se dejan deslumbrar por las riquezas.
  • Son enemigos del despilfarro y la avaricia, y amantes de la familia y la estabilidad en todo aspecto de su vida.
  • Profesionalmente tendrá éxito en operaciones comerciales, en el área de finanzas y administración, y podrá llegar a ser respetado por sus estudios.
  • Dominará las ideas inéditas y la biología, especializándose en reproducción de plantas y animales.
  • Tendrá posibilidades de ganar becas y ejercer sus dotes intelectuales.

Aspectos negativos del Ángel Harahel

Domina el fraude, la ruina, la destrucción, la falsificación. Será enemigo de la Luz, causará incendios, destruirá bienes familiares que no le pertenecen, ideará métodos para infiltrarse en la memoria de las computadoras y tendrá celos enfermizos de sus bienes materiales.

Cita bíblica del Ángel Harahel

“Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone, Sea alabado el nombre del Señor.”

Salmo 113, versículo 3.

Oración para invocar al Ángel Harahel

“Te halagare, Harahel, de todo mi corazón, declararé todas tus obras extraordinarias. Me alegraré y me expresare a través de ti. Realizaré melodías para tu nombre. Cuando mis enemigos darán vuelta detrás, tropezarán y fallecerán frente a ti, ya que realizaste mi juicio y mi causa. Tu que sientas sobre el trono que juzga con justicia.”

Ángel Harahel “Los cuatro ríos”

Algo extraño, muy extraño estaba sucediendo en la fértil comarca de Merjup. Los cuatro ríos que bañaban sus tierras se habían secado. La espesa vegetación que cubrían sus campos estaba muriendo. Los animales huían despavoridos intuyendo que un terrible mal estaba asolando aquel territorio, y las mujeres que habitaban aquella región no podían tener hijos.

Lo que un día fue un reino rico y fértil, se había convertido en pobre y estéril. Pero, ¿qué estaba sucediendo? ¿Acaso era una terrible plaga con la que el Creador les estaba castigando?

Aquellas y otras muchas, eran las reflexiones que se hacían los sabios del reino. Su rey el admirable Hod, que siempre había sabido guiar sabiamente a su pueblo, ahora se encontraba desorientado y muy contrariado.

Viendo que aquella situación se hacía cada vez más insostenible, el rey reunió a sus doce consejeros, pues tenía una proposición que hacerles.

— Queridos amigos y sabios consejeros. He meditado mucho la situación y al igual que a vosotros, las horas de sueño han desaparecido. No tengo una solución, no tengo una respuesta, lo único que me queda es el valor. Es por ello que mañana al alba, partiré en busca de soluciones y de respuestas.

Las palabras del rey fueron escuchadas como siempre con un profundo respeto, pero su mensaje había despertado un expresivo revuelo que les llevo a replicar:

— No Majestad, no podemos permitir que afrontéis esa empresa. Cualquiera de nosotros está dispuesto a…

No pudo terminar de hablar, cuando una voz interrumpió su discurso.

— Yo lo haré. Yo partiré mañana al alba y conseguiré encontrar la solución, la respuesta.

Se trataba de Harahel, el joven hijo de Hod. Era muy admirado por todos y de los siete hermanos era el más inteligente. Hod miro a los ojos de su hijo y vio en ellos esa pertinaz expresión que tan bien conocía. Sabía que nadie lograría convencerle para que no emprendiera aquella aventura, y por ello, le dijo:

— Esta bien hijo, partirás al alba y encontraras la respuesta.

Con ese propósito partió el inteligente joven. Dirigió su montura hacia el Norte donde las tierras de Fuego de Kether le aguardaban. En ellas, se apodero de la Piedra Ardiente y la guardo en su alforja. Más tarde se dirigió a las tierras Acuosas de Hochmah, y de ellas tomo en un recipiente un poco de aquellas aguas fecundadoras.

Siguió su camino y llego a las tierras Etéreas de Binah, donde forjo una espada con un metal invencible,
Y por último, dirigió su cabalgadura basta las ricas tierras de Hesed donde crecía el fruto de la fertilidad. Largo fue el camino recorrido por Harahel, pero al final tenia en sus manos el Poder que iba a salvar a su pueblo.

Tan solo quedaba encontrar el nacimiento de los cuatro ríos cuyas aguas regaban sus tierras.

Tras muchos esfuerzos, lo encontró, y vio como una pesada piedra impedía emanar sus aguas. Tomando la piedra de Fuego froto con ella la espada y de ella emano un extraño poder. La elevo al cielo y la dejó caer sobre la piedra. Esta se quebró por la mitad y de nuevo el agua comenzó a fluir. Pero había estado tanto tiempo estancada que era impura.

Harahel tomo el recipiente de agua fecundadora y la mezclo con el fruto de la fertilidad. Aquel fruto tomo el poder de purificar y al contacto con el agua putrefacta la transformo dejando de ser impura.

Así fue, como Harahel devolvió a la comarca de Merjup su respuesta. Desde aquel día los cuatro ríos no dejaron de emanar y la vida se multiplicaría por los siglos de los siglos.