¡Alto! Respire y siéntase bien

¡Alto! Respire y siéntase bien

Si pensaba que la meditación es una práctica exclusiva de monjes tibetanos o espíritus elevados, no está en lo cierto. Hoy, usted puede sumarse a las filas de un grupo que busca la paz interna y externa por medio de una jornada de exhalaciones e inspiraciones masivas.

Respirar es igual a felicidad

En 2007 la neurociencia nos sorprendía con la noticia de haber encontrado al hombre más feliz del mundo. El francés Matthieu Ricard, un científico convertido por decisión propia en monje budista, accedió a que su cerebro fuera estudiado mientras meditaba.

Según los científicos, no. Los beneficios de la meditación no son exclusivos de monjes y expertos en el control mental. Existe una relación muy cercana entre nuestras emociones y la respiración.

Un estudio europeo observó la respuesta física de varias personas mientras veían películas tristes, divertidas o angustiantes. Descubrieron que cada emoción producía distintos patrones respiratorios.

Y también al contrario, si las personas únicamente respiraban de acuerdo a esos patrones, podían generar esas emociones en sí mismos. Concluyeron que el ser humano puede influir en sus emociones por medio de la respiración.

Así, tiene lógica que las personas que meditan, como Ricard, nos recomienden que en lugar de dejarnos afectar por nuestras emociones, aprendamos a controlarlas con ciertas técnicas.

El que se siente bien hace bien

La ciencia explica que, al respirar correctamente, nuestras células reciben una mayor oxigenación y esto beneficia la circulación, especialmente en algunos órganos vitales como el corazón y el estómago; la presión sanguínea disminuye y se previene la hipertensión.

Un estudio del Colegio Médico de Wisconsin, EE. UU., descubrió que las personas con problemas de estrechamiento de las arterias coronarias que practican ejercicios de respiración durante la meditación reducen en un 50% los riesgos de sufrir paro cardíaco o infarto cerebral.

Otra investigación explica que la meditación tiene un potente efecto analgésico, incluso para los más novatos. La National Science Fundation, de EE. UU. asegura que basta practicar tres días consecutivos durante 20 minutos para notar un importante alivio de la sensación de dolor durante las 24 horas del día.

Si la respiración puede hacer eso por nuestro ser físico, ¿qué puede hacer con nuestra psique?

Todo es parte de una cadena de situaciones positivas

Si tenemos el hábito de respirar profundamente durante algunos minutos al día, el cuerpo empieza a experimentar de inmediato una sensación de bienestar. La persona que se siente bien, genera menos reacciones negativas ante ciertos hechos cotidianos.

— Cuando uno abre sus ojos después de estar meditando se siente mucha satisfacción y agradecimiento, es un momento espiritual pleno, completo, muy lleno. Y eso se convierte en una rutina. Todos los días te sientes así, asegura Dennis Castellán, el joven empresario fundador de la Fábrica de Sonrisas.

Parte de su misión es visitar hospitales y asilos para llevar alegría y amor a los pacientes, un servicio que lo obliga a enfrentar gente triste y deprimida.

Pero, desde febrero de este año, Dennis asegura que la meditación le ha permitido hacer borrón y cuenta nueva cada semana. — Es un proceso de desintoxicación con el cual podemos limpiarnos y volver a tomar energías. Para mí resultó una muy buena herramienta…

Un hábito sano

Como todo en esta vida, hay que acostumbrar al cuerpo a meditar. — Hay que estar conscientes de que cuesta tomarle el ritmo a la meditación. Si queremos buscar pretextos para empezar algo, siempre los tendremos, confiesa Claudia Yaya, una cosmetóloga de 48 años que practica la meditación desde hace tres.

Por su profesión, debe estar en contacto todo el día con un buen número de pacientes, a quienes acuesta en una camilla, y le cuentan sus problemas mientras trabaja en sus afecciones de la piel. Estas jornadas intensas la han llevado a meditar hasta dos veces diarias.

“Hago gimnasia en la mañana, me baño y hago meditación. Vengo a la 1:30 p.m. a almorzar a mi casa, pero para salir de nuevo a encontrarme con el mundo, necesito calmar mi mente. Me quedo muy acelerada y no me gusta atender a otras personas así”.

Calmar la mente, calmar los pensamientos

Su cuerpo le manda estas señales desde que logró hacer de la meditación un hábito. Con el paso del tiempo ha podido observar que si no se toma sus 20 minutos para respirar, su carácter se torna más hostil y se pone nerviosa más fácilmente. — Alterada no vas a solucionar nada. Lo que hace la meditación es calmar la mente, calmar los pensamientos.

Muchas situaciones que nos generan incertidumbre como la preocupación por el bienestar de un ser querido, la paranoia de que algo puede sucedernos o la soledad después de una vida en pareja, construyen en nuestra mente historias trágicas y dramáticas.

Todos esos pensamientos negativos oscurecen nuestro día y si le sumamos el estrés cotidiano de una jornada laboral, terminamos viviendo períodos de ansiedad y vigilia extrema.

— Si pasa la mitad de la noche contando ovejas y se despierta más fatigado que cuando se fue a dormir, la meditación puede ayudarle, anunciaba un estudio presentado durante la conferencia anual Sleep 2009. En este se explicaba que la calidad y cantidad de horas de sueño mejoran tras dos meses practicando meditación.

Ese fue el caso de Dennis

El primer cambio radical que experimentó al poco tiempo de meditar fue haber dormido como tabla. Esta nueva ventaja lo convenció de seguir explorando las posibilidades del ejercicio de la respiración.

Uno de los primeros consejos de su instructor fue evitar durante 6 días la cafeína, el té y el licor. Al principio fue muy difícil, pero con el paso de los días me fui sintiendo mejor. Cuando me di cuenta, ya llevaba un mes. Simplemente me pasó, sin esfuerzo.

Y con Dennis coincide Cristina Motta, una asesora de bienes raíces que buscó cursos de meditación en una época de mucho estrés en su vida. Luego de dos años de practicar técnicas de respiración, puede asegurar que al estar más relajada, ha tenido tiempo para cuidarse, para comer más sano.

Ahora cocina, a diferencia de hace algunos años, cuando el trabajo y las preocupaciones la hacían sentir sin tiempo para cocinar. — Uno disfruta más ese momento, está más consciente del presente, explica.

Si la meditación produce tantos beneficios en una persona, ¿qué sucede cuando se reúne un grupo numeroso para respirar en sincronía en un mismo lugar?

Para averiguarlo, la fundación El Arte de Vivir convocó Guate Medita. Con esta iniciativa quiere empezar a cultivar acciones de paz en la sociedad guatemalteca porque, como ya lo vimos en los testimonios de los entrevistados, “una mente en paz genera vibración de paz. Al hacerlo todos juntos, esa vibración se expande”, explica Martín Cerezuela, instructor de dicha agrupación.

Esta actividad es el preámbulo de El Planeta Medita, que en septiembre unirá a miles de personas en diferentes ciudades del mundo, en simultáneo, con el mismo propósito.

¿Se atreve usted a hacer un alto en su vida, respirar y sentirse bien?