Nuestro ego intelectual

nuestro ego

El ego intelectual nos engaña haciéndonos sentir de mil maneras no auténticas, inculcándonos gestos y movimientos estereotipados y haciéndonos ver que nuestra piel es nuestra frontera.

Leyes mágicas en nuestro ego intelectual

En realidad, lo que ocurre es que:

  • El intelecto puede preguntar… pero no puede responder
  • El intelecto puede creer… pero no puede crear
  • El intelecto puede imaginar… pero no puede conocer

El ego intelectual desarrolla cuatro grandes temores

  1. El infinito se le hace intolerable. Por eso vivimos en cubos y en espacios diseñados con cuadrícula
  2. Teme al paso del tiempo. Buscamos distracciones que nos hagan olvidar que la vida es corta. El reloj se convierte en el enemigo
  3. Teme a la consciencia. Usamos escasas 10 células cerebrales e ignoramos el resto
  4. Teme a la vida. Detesta el cambio y se aferra a sus valores anquilosados

Siete leyes mágicas

Encerrarse en el área intelectual provoca que perdamos el contacto real con el mundo. Negamos la multiplicidad del cosmos, lo simplificamos y reducimos a fórmulas que después nos acarrean sufrimiento y angustia.

Pero el ego intelectual se puede convertir en una fuente de felicidad. Si le inyectamos en sus sistemas lógicos siete leyes mágicas.

El mundo no es lo que pensamos que es

La realidad es una danza. Si queremos fracasar el mundo nos ayuda. Si queremos el éxito el mundo se convierte en nuestro aliado. Nuestros pensamientos se cumplen como una profecía. Tenemos que tratar la realidad como si fuera un sueño.

Después introducimos actos que transformen positivamente lo que ocurre, como en un sueño lúcido.

Todos los sistemas son arbitrarios

En un cosmos infinito es imposible una estructura fija. La verdad es aquella que decidimos que, por su utilidad momentánea, es verdad. Nos ponemos límites que cambiamos cuando estos han cumplido su función.

Los sufís dicen que la verdad no existe, es un valor temporal. Depende del tiempo, lugar y gentes. Las verdades son como las camisas, conviene retirarlas cuando ya no nos son útiles.

Todo está conectado con todo

Lo que haces aquí provoca ecos allá. Invisibles lazos nos unen a todas las cosas de este planeta y del Cosmos. Todo lo que sucede en el mundo te afecta a ti. No hay una sola persona, del presente del pasado o del futuro, con la que no estés relacionado. Lo que das o haces a los otros, te lo das o haces a ti mismo.

Sin embargo, para poder vivir tu propia vida, te es necesario crear un “jardín secreto”. Si no lo haces así, te invaden tus parientes, tus amigos, tu jefe, cualquier intruso, abusador o ego carismático. Lleno de esos personajes, dejas de ser tu mismo.

Todo es posible

Para que todo te sea posible es necesario que los otros crean que esto es verdad. Si quieres que una cosa sea posible, debes hacer creer a los otros que tú puedes hacerlo. Si los otros no lo creen, no lo lograrás.

Tu trabajo entonces, dándote cuenta que la energía cósmica está en todas partes, consistirá en convencerte que lo que haces está bien.

Reuniendo todas tus fuerzas, haciendo acopio de toda tu voluntad, cortándote de la inercia del pasado, de las numerosas repeticiones en la que se empantana tu familia, de las angustias que te provoca el futuro, te sumergirás en el presente diciéndote “Si no es ahora, ¿cuándo?; si no es aquí, ¿dónde?; si no soy yo ¿quién.

Aquí ahora mismo está mi poder. Lo acepto y lo absorbo.

“Ahora” es el momento de poder

El “presente” es todo lo que tenemos. Se nos da para que demos. Si tomamos cualquier decisión con nuestros cuatro egos lo conseguiremos. Por ejemplo dejar de fumar.

Ante cualquier pregunta, duda, proyecto, empresa, etc., hay que actuar con los cuatro egos al unísono, no falla.

Todo está vivo y puede responder

Hay que llevar cuidado con los objetos negativos. Podemos usar objetos de poder, objetos positivos, recordando que el poder siempre procede de nuestro interior. Conviene rastrear las maldiciones que nos han llegado y anularlas con una bendición.

Aumentamos el poder de todo aquello a lo que atribuimos poder.

Siempre hay otra forma de hacer algo

Cada vez que hacemos algo tenemos que imaginar otras formas de hacerlo para enriquecer nuestra creatividad. En el fondo se trata de no repetirse, en ninguna de las actividades que desarrollamos. Los sufís dicen que el único pecado es la repetición.

Relacionado

¿Ego qué eres? Yo soy algo Especial, Genuino y Original, pero sobretodo soy yo

Extracto de un capítulo del libro Cabaret Místico, de Alejandro Jodorowsy