La Traición y La Amistad

La Traición y La Amistad, InfoMistico.com

Existen momentos en la vida en los que tarde o temprano nos damos cuenta, de que no todas las personas son lo que dicen ser. Y a veces quien menos esperamos, nos termina dando la espalda. ¿has experimentado esto alguna vez?

La Traición y La Amistad — Reflexiones y Pensamientos

La decepción y la traición son sentimientos tan dolorosos que te marcan profundamente. El dolor que no es físico sino espiritual se apodera de ti como un virus al cual es difícil conseguir una vacuna.

Perdonar sería el remedio en éste caso pero decirlo es fácil llevarlo a cabo y sentirlo realmente son dos cosas muy distintas. Pero más allá de éste echo, la única pregunta realmente importante sería:

¿Por qué es tan fácil despertar en algunas personas éstos sentimientos en vez de la lealtad y el agradecimiento?

Prudencia y sensatez

Repuestas hay muchas, pero lo más seguro es dimos más de nuestro ser a personas que no lo merecían o no supieron agradecer nuestra incondicionalidad desmedida y el Universo debe darnos un lección: prudencia y sensatez.

Debemos controlar nuestras buenas acciones y tratar de ser ahorrativos con nuestra buena voluntad porque como todo en la vida, termina por acabarse.

Como no podemos controlar como son y como piensa nuestro alrededor y mucho menos cambiar la naturaleza del ser humano debemos ser más prudentes y reflexivos en nuestras acciones para evitar llevarnos decepciones.

Ocurre también muchas veces que somos los que traicionamos y decepcionamos a personas que nos brindan su buena voluntad y no sabemos apreciar la suerte que nos da el destino en colocar en nuestro camino personas y situaciones que por egoísmo y malos sentimientos terminamos destruyendo y ésto tarde o temprano nos alcanza.

Una buen amigo (fallecido muy joven por cierto) me dijo algo un vez:

Todos los seres humanos venimos al mundo con cantidad limitada de suerte, hay que saber aprovechar cada oportunidad cuando toca a tu puerta. 

Sobre la amistad

Ninguna relación puede funcionar si no aceptamos a las personas como realmente son. Como seres humanos tendemos a querer cambiar a los demás y hacerlos a la manera que a nosotros nos parecen que deben ser.

Es cierto que debemos ser una influencia positiva para los demás; no hay nada malo que imitemos lo bueno de ellos y que ellos, a su vez, imiten lo bueno de nosotros, pero los cambios que se realizan en una persona deben hacerse porque ella así lo desea y no por nuestro afán de cambiarla.

Hay seres humanos que no tienen amigos

Porque quieren que las personas con quienes se relacionan sean perfectas, pero, hasta donde se sabe, aún no nació la persona perfecta, solamente Dios es perfecto.

Todos tenemos defectos. Muchos de nuestros defectos son productos de la herencia de nuestros padres y abuelos, la educación, el medio.

Cuando una persona confía en nosotros y nos demuestra su afecto, debemos ver lo positivo que hay en ella y la oportunidad de enriquecernos aprendiendo de sus virtudes y aceptándola con sus defectos, que son muchos.

Muchas de las grandes amistades que han existido se han formado entre personas totalmente diferentes tanto en carácter como en pensamiento, y muy diferentes entre sí. El cine y la televisión, a través de su historia, han creado a los personajes de muchas de sus series basados en este simple principio.

La lealtad

Es importante entender que todos somos diferentes y que la verdadera amistad consiste en armonizar nuestras diferencia y apreciar más a fondo lo mejor de nuestros amigos, aceptando aquello que no es placentero, pero que forma parte de su carácter y personalidad.

La lealtad es quizás la característica, por excelencia, de una buena amistad.

Algunas veces, por trabajo, estudios u otras preocupaciones, no es posible muchas veces ver a los amigos con la frecuencia que quisiéramos.

Llamar a nuestros amigos por lo menos para saludarlos ó escribirles, y saber cómo están tanto de salud como por su familia, es una forma de lealtad; obviamente olvidarnos de ellos es una deslealtad de nuestra parte.

Quizás la forma clásica de demostrar lealtad hacia nuestros amigos, es impedir a toda costa que otras personas hablen mal de nuestros amigos, cuando no están presentes y no se pueden defender de ese ataque. Esto no es fácil.

Es necesario armarse de valor para decirle a quien habla mal

Que se detenga en ese momento, y que si tiene que decir algo de nuestro amigo ó amiga, que lo diga de frente a las personas que insultó.

También se demuestra la lealtad estando con nuestros amigos ó amigas en las buenas ó en las malas. Especialmente si están enfermas. Es más, la verdadera amistad se demuestra en los momentos de prueba, en los momentos más difíciles.

Es muy común que cuando una persona vive en la prosperidad le sobren amigos. Esto es fácilmente observable entre los artistas de cine, los deportistas famosos, y otras personas que hacen vida pública y ganan por supuesto mucho dinero.

Pero, ¿qué sucede cuando se acaba el dinero?

La gran mayoría de los pseudo amigos desaparecen de la faz de la tierra. En una verdadera amistad no hay interés material, el único interés que prevalece es el que se tiene por la persona misma.

Interés por disfrutar juntos lo positivo de la vida; interés por crecer juntos; interés por aprender juntos; interés por disfrutar de la compañía de los amigos sin importar si son ricos ó pobres, si te pueden dar algo ó no.

Muchas personas tienen amigos sólo para su beneficio propio. El interés genuino se manifiesta en las personas, no en las cosas materiales.

Como amigos podemos sentir empatía y solidarizarnos especialmente con el sufrimiento de quienes queremos de verdad. Los verdaderos y auténticos amigos tienen la capacidad de entender y compartir los problemas, los sentimientos, las alegrías, en fin, las emociones en sí mismas, pero sin hacer juicios.

Cualquier alegría es mucho más grande, cuando se comparte con alguien; cualquier tristeza es más llevadera cuando se puede descargar en un amigo ó una amiga.

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JB/jb