Soltemos y dejemos ir

Soltemos y dejemos ir, InfoMistico.com

Del mismo modo que sería injusto intentar detener a uno de nuestros hijos en su viaje hacia el logro de sus metas académicas o profesionales, de esa misma forma sería injusto pretender mantener a nuestro lado a nuestros seres queridos al momento de abandonar su cuerpo para que permanezcan para siempre a nuestro lado en vez de que sigan su camino de evolución.

Soltemos y dejemos ir – Sabiduría y conocimiento

Eso es puro egoísmo.

Del mismo modo que seria ilógico pretender que un ser querido que subido a su carro el cual ya no funciona y que solo se mueve porque dos o tres personas lo empujan llegue a algún lugar de esa misma manera es ilógico y hasta cruel pensar que deberíamos mantener animado un cuerpo sobre el cual no hay posibilidad médica de recuperación y que lo mantenemos así por nuestro apego y egoísmo.

Soltemos y dejemos ir

Sería una crueldad despedirnos de nuestros seres queridos en el aeropuerto llorando amargamente y dando gritos de dolor haciendo con esto que ellos se quieran regresar a pesar de la imposibilidad de hacerlo de ese mismo modo creamos un increíble sufrimiento a los seres que amamos cuando en el momento de su partida lloramos, gritamos y nos negamos a aceptar que la partida es inevitable y necesaria.

Soltemos y dejemos ir

A nadie se le ocurriría ir a llorar al basurero en donde la ropa de nuestros seres queridos fue arrojada por que ya estaba vieja, dañada e inservible así mismo hacemos cuando vamos a los cementerios a llorar sobre los desechos de los que ya no están allí porque solo están las vestimentas que usaron en esta vida.

Mejor es recordarlos con cariño y enviarles nuestros pensamientos de agradecimiento, amor y los mejores deseos de que su viaje sea placentero y luminoso lo cual podemos hacer en cualquier lugar que estemos.

Este Kali Yuga o Era Degenerada ha hecho que nosotros identifiquemos el cuerpo con la persona. Nosotros nunca hemos sido, somos, ni seremos este cuerpo físico y pensar lo contrario es contradecir las creeencias del cristianismo, todas las escuelas filosóficas orientales o en las escuelas metafísicas en las cuales decimos creer.

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José N. García