¿Y para el judaísmo? ¿diablo, Satán, ángel del mal? ¿Qué es? ¿Qué busca? ¿Qué quiere? ¿Existe? En la plegaria cotidiana de Arbit, que el judío observante reza todas las noches, hay una invocación a Di-s llamada “Ashkibeinu” (recuestanos) en la que entre otros pedidos al Creador se le dice:
“…quita de nosotros al enemigo, a la peste, a la espada (la guerra), el hambre y la inquietud y saca al Satán de delante nuestro y de detrás nuestro y cúbrenos con la sombra de tus alas …”
Satán en el Judaísmo
Se trata de la referencia más recurrente que aparece en nuestras fuentes pero que de ninguna manera es la única. ¿Cómo se filtra entonces el Satán en la tradición judía?.
Recordemos que uno de los motivos por lo cuales se toca el Shofar en Rosh Hashana es “Learbev et a Satán” (confundir al Satán). En un momento decisivo en que Di-s juzga al hombre y a toda la humanidad, el Satán incita al castigo.
Es más, el Satán provoca, obliga a la transgresión todo el año excepto en Iom Kipur donde la santidad del día lo doblega.
El Satán, como todo lo oculto y misterioso
Despierta curiosidad y asombro y ha encontrado de parte del vulgo respuestas basadas en la superstición, la ignorancia, cuando no en cierta deformación idolátrica (no hago referencia a los adoradores del Satán, concepto ajeno a nuestra religión).
Aún con cierta resistencia, los sabios judíos, en especial los cabalistas, no dejaron de abordar el tema indagando desde las propias fuentes tradicionales en las que se pueden rastrear claras referencias al Satán y bastante menos sobre la transmutación de almas (guilgul neshamot) , posesión de espíritus y raramente, algún exorcismo.
La palabra Satanás es griega y proviene del hebreo Satán (שָּׂטָן)
La primera vez que la Torá hace referencia al Satán es en relación al ángel (si, al ángel ) que se cruzó en el camino del mago Bilam que iba a maldecir al pueblo hebreo por encargo del rey moabita, Balak ( Números 22,22 ). Es interesante ver en este versículo que el ángel cumple la función de desviar con lo cual una primera definición sería que Satán es el que desvía.
El Satán va a aparecer con un rol más definido, como un ser que pone a prueba al hombre, es en el libro de Job (que el Talmud atribuye a Moises) en donde el Satán dialoga con el Creador diciéndole que Job es un hombre incondicionalmente creyente porque todo le sonríe en su vida y así es fácil creer.
Di-s autoriza a que Job sea puesto a prueba de la que su fe sale airosa luego de enormes sufrimientos y pérdidas.
El libro de Job abre sus puertas a la larga discusión filosófica y teológica judía que perdura hasta el día de hoy. ¿Por qué al hombre bueno le va mal y al malo le va bien?.
También hay referencias a Satán como opositor tal como lo dijera el Rey David
“Di-s me ha dado paz, pues no hay satán (adversario) ni mal que temer (I Reyes 5:3). En la Biblia hebrea también aparece satán como traidor. “… entonces los príncipes de los filisteos se enojaron contra él (contra David) y le dijeron a Ajish ,despide a este hombre para que vuelva al lugar que le señalaste y no sea para nosotros satán (traidor) y se nos vuelva enemigo ..” (Samuel I, cap. 29, vers 4). En los Salmos del rey David aparece Satán como fiscal o acusador algo que se afianzaría en la tradición judía. “…Pon tú un hombre malvado sobre él y tómele su diestra un satán …” (Tehilim 109:6).
Una referencia muy directa y contundente ya no de un atributo sino de una figura con peso propio, aparece en el libro del profeta Zacarías (Zejaria):
“… Me mostró al Sumo Sacerdote Josué el cual estaba delante del ángel de Di-s y Satán estaba a su mano derecha para acusarlo. Y dijo Di-s a Satán: Di-s te reprenderá, oh Satán, Di-s que escogió a Jerusalem te reprenderá…” ( Zejaria 3: 1-2 ).
Finalmente, el último lugar en la Biblia hebrea, en el libro de I Crónicas:
“… pero Satán se levantó contra Israel e incitó a David a que hiciese censo de Israel…” ( I Crónicas 21-1).
Es evidente por estas fuentes que Satán es una fuerza desviadora lo que más adelante en el pensamiento talmúdico tomaría forma como Ietzer Hara (instinto del mal), fuerza impulsiva en el hombre que lo lleva a desviarse de los preceptos o acosarlo para que no los cumpla. De manera tal que Satán es una creación divina con una finalidad propia: poner a prueba al hombre.
Satán no es una figura con cola y tridente (muchas veces aparece así en el imaginario popular) sino una parábola: es el ente que tienta al hombre a hacer el mal. De tal forma Satán esta presente en cada ser humano para inclinarlo hacia la transgresión. Satán libra una guerra en el alma de cada humano.
En el Talmud, Satán es citado esporádicamente
“El que cumple un precepto se compra un defensor y el que transgrede un precepto consigue un acusador” ( Etica de los Padres 4: 11). Según este texto no es el Satán el que acusa sino que la mala acción es la prueba de la acusación. Según otra fuente talmúdica, “el Satán no es más que el mal instinto” (Baba Batra 15 ).
Según el Midrash (uno de los cuatro caminos interpretativos de la Torá y presente en el Talmud, el Satán fue creado con Eva, la primera mujer (Ialkut Bereshit 23).
El sabría volar y tendría forma de pájaro o de ciervo y hasta se dice que es el ángel de la muerte (Ashmedai o Samael) que viene a buscar el alma. Muchas veces aparece por algún concepto negativo o maldición que emite un hombre. De allí el conocido refrán hebreo: “Al Tiftaj Pe La Satán ─ No le abras la boca al Satán”, o como muchas veces se deforma: “la boca se te haga a un lado”.
De acuerdo al Midrash el Satán esta al acecho en momentos de peligro pero está limitado en sus posibilidades. En Iom Kipur no tiene ningún poder y eso se explica en la propia palabra hebrea “Ha’Satán” cuyo valor númerico para la Guimatría cabalistica es de 364 lo que significaría que acecha todo el año menos en Iom Kipur.
El Satán se lamenta por todo lo bueno que surge del pueblo de Israel y cuando el pueblo recibió la Torá el Satán no descansó hasta verlo pecar con el becerro de oro.
El Midrash también da un ejemplo aleccionador del poder del Satán para llevar al hombre al alcoholismo. Dice la Torá respecto al emborrachamiento de Noaj, la figura que en su arca se salva del diluvio: “.. y fue cuando Noaj armo su viñedo…”. El Midrash explica el texto bíblico diciendo que:
El Satán le pregunta a Noaj por las bondades de la viña y este le contesta que sus frutos son dulces y alegran el corazón. Satán decide participar junto a Noaj en la producción de vino. Por ello es que sucesivamente trajo un cordero, un león, un cerdo y un mono; los degolló y regó con su sangre las uvas.
Indirectamente el Satán le enseña a Noaj- y a toda la renaciente humanidad- que antes de beber el hombre esta manso como un cordero; al comenzar a beber se siente fuerte como un león pero cuando se excede en la bebida su comportamiento se asemeja al del cerdo y al quedar borracho hará monerías.
Una brillante exégesis.
El concepto Satán ha entrado muy fuerte al idioma hebreo. A la frase citada “Al Tiftaj pe la Satán”, se pueden sumar otras expresiones. Veamos algunos ejemplos:
“Maase Satán”, acción infortunada en la que el Satán parece haber participado; “Aia LeSatan leploni”, molestar mucho a alguién; “Hein HaSatan Mekatreg ela bishaat sacana”, un mal atrae a otro ; “Hasatan Meraked lo”, literalmente el Satán le baila, que significaría que el instinto del mal se apoderó de una persona; o un concepto parecido, “HaSatán riked beineiem”, el Satán baila entre ellos, cuando surgen discusiones entre dos personas por estupideces y por último el pedido religioso !Krah Satán !, un pedido al Creador para anular las incitaciones satánicas.
Natalio Steiner | israelnoticias.com