Arcángel Azrael

Azrael (en árabe عزرائيل) es uno de los nombres que recibe el ángel de la muerte entre los judíos y musulmanes. También es llamado Abu Yaria (أبو جارية) por algunos musulmanes y Mordad (مورداد) entre los persas.

Azrael – El Arcangel de la Muerte – Recibe las almas de los muertos

Su nombre deriva del árabe Izrail (que significa «Aquél a quien Dios ayuda»), en el islam contrario a lo que piensan muchos no aparece este nombre en ninguna parte del Corán ni en ningún hadiz pero si aparece la figura del ángel de la muerte o Malak al-Mawt (ملك الموت).

Siendo Izraill solo un nombre atribuido sin base en la aqidah (fe islámica) Otros de los nombres que se le atribuyen son: Azrail, Ashriel, Azaril, Azriel, Baltazar y Ozryel.

Azrael fue conocido inicialmente como Azra, el descendiente de los grandes sacerdotes de Aarón y escriba en el periodo del segundo Templo de Jerusalén. Durante el paleocristianismo recibió el nombre de Esdrás, el profeta que vaticinó la llegada de Cristo.

Esta historia paleocristiana es la que dice que Azrael subió al paraíso sin haber probado la muerte. Aparece asimismo en los escritos del hereje cristiano Marción, donde es mencionado como el ángel de la Ley.

Recibir las almas de los muertos

Tiene por misión recibir las almas de los muertos y conducirlas para ser juzgadas. Generalmente se le describe como un arcángel bajo las órdenes de Dios, defensor de un concepto de la Muerte menos lúgubre que el habitual en sus personificaciones más conocidas.

Dependiendo del punto de vista de las diferentes religiones en las que aparece Azrael, éste reside en diferentes lugares, pero el más habitual es el tercer cielo.

Otras versiones defenderían que renunció al cielo con un coro de ángeles a su cargo para rescatar las almas mandadas al Infierno, estando por tanto localizada su residencia en el último círculo del mismo, donde podría también procurar que los demonios se mantuvieran en su lugar.

Azrael es silencioso

Sereno y permanece a lado de las personas que perdieron a un ser querido como fuente silenciosa de fortaleza y consuelo. Ayuda a las personas que dejaron este plano a cruzar el cielo al momento de su muerte física para que no sufran y les ayuda a asimilar el otro lado.

Rodea con energía sanadora y luz divina a los familiares afectados para enfrentarse a ello y superarlo. Ofrece apoyo material, espiritual, emocional y terapia. Trabaja con los terapeutas para que no absorban el dolor de los clientes y guía sus palabras para conseguir ayudar a los pacientes con éxito.

Azrael es el Ángel de la Muerte

Pero de alguna manera también se puede decir que es el Ángel de la Vida. Religiones paganas como la griega o la romana le dieron otras personificaciones, asimilándole por ejemplo a las Parcas o Moiras, las dueñas del Destino de los seres humanos.

El infierno y paraíso

Supuestamente Azrael le trajo un manojo de tierra a Dios para crear a Adán y por consiguiente ganó su título como el Ángel de Muerte. Azrael guarda un rollo de humanidad en que los nombres del condenado son círculo en negro y los nombres del bendito, en luz.

Cuando el día de una persona da acercamientos de muerte, una hoja con el nombre de la persona en él se cae del árbol bajo el trono de Dios.

Después de transcurridos cuarenta días, Azrael (o alguno de sus múltiples servidores, pues como todo arcángel no está solo, y tiene una multitud de ángeles a su servicio), es el encargado acompañar el alma del individuo, desde su cuerpo sin vida hacia su destino final.

En otras palabras, él y los suyos acompañan a toda alma desencarnada, bien hacia el Cielo o bien hacia el Infierno. Por todo ello, Azrael será el último ser en morir.

Azrael es asociado a Escorpión como lo es Samael. Los planetas astrológicos son Marte y Plutón. El elemento de Azrael es agua. Las plantas asociadas son albahaca y crisantemo así como el brezo. Sus colores son rojo oscuro, bronce, negro, gris.

El destino de las almas humanas

Cuenta también la tradición que, al poco tiempo de la creación del Hombre, Azrael fue asignado para estudiar un fenómeno que en aquellos momentos no era todavía bien entendido en el Cielo:  la disposición o el destino de las  almas humanas.

Los ángeles sabían que algunas almas humanas llegaban al Cielo porque se les había ofrecido la reencarnación y el olvido, pero nadie Allá en lo Alto (excepto Dios, naturalmente) sabía realmente adónde iban a parar otras muchas de esas almas.

En el cumplimiento de su misión, y por encargo divino, Azrael aprendió a rastrear adónde se dirigían las almas humanas después de su muerte, algo que otros ángeles han sido incapaces de realizar…