Ángel Melahel – Número 23 – Príncipe Tzadkiel

Ángel Melahel
Los principales atributos de este ángel están relacionados a la curación y la salud

Número: 23
Árbol de la vida: se sitúa en la esfera de Biná “entendimiento” en idioma hebreo: בינה
Significado: “Dios que libera de los males”
Nombre en hebreo: מֵלָהֵאֵל
Príncipe: Tzadkiel
Planeta: Sol
Horario de regencia: de 07:20 y las 07:40 horas
Regencia: Los nacidos entre el 09 y el 13 de julio lo han hecho bajo la influencia de Melahel. Otros días de regencia: 11 abril, 23 junio, 04 septiembre, 16 noviembre y 28 enero.

Ángel Melahel

  • El ángel Melahel se invoca frecuentemente para recibir protección en viajes o también para evitar ser herido o lastimado de alguna forma por las armas.
  • Protege contra las armas de fuego, contra los posibles atentados.
  • Curación a través de las plantas medicinales.
  • Fecundidad en los campos, propiciando la lluvia.
  • Osadía para emprender operaciones arriesgadas.
  • Protege contra contagios, infecciones y enfermedades.
  • Protección en actividades políticas y públicas.
  • Recibir abundancia por nuestro trabajo.

Como invocar al Ángel Melahel

La invocación del ángel Melahel es preciso que sea entre las 07:20 y las 07:40 horas.

Para invocar su fuerza y poder, primero reza el salmo o salmos elegidos, después llámalo por su nombre y por último realiza la petición concreta que quieres hacerle.

Los nacidos bajo la regencia del Ángel Melahel

  • Estos son individuos inteligentes, disciplinados y altruistas, los cuales se empeñan en la investigación de la naturaleza para así sacar buen provecho de ella y compartir sus conocimientos con la humanidad.
  • Por otra parte los nacidos bajo la tutela de este ángel se caracterizan por ser personas valientes, temerarias y sinceras, razón por la cual en ocasiones pueden resultar chocantes o arrogantes.
  • Los principales atributos de este ángel están relacionados a la curación y la salud, por tal motivo es preciso que las personas regidas por este ángel posean grandes cualidades en campos como la medicina y la sanación a nivel espiritual.
  • Su inteligencia y capacidad de investigación los convierte en grandes docentes y consejeros, pues no solo emplean sus virtudes a nivel físico sino también espiritual.
  • Es absolutamente correcto, gusta de ver todo colocado en orden. Nunca deja de lado lo que es su deber.
  • Tiene dominio sobre la comunicación. Expresa con claridad sus sentimientos, aunque a veces pueda ser tímido e introvertido en un primer contacto.
  • Tiene fuertes premoniciones.
  • Profesionalmente tendrá éxito como botánico, biólogo, fitoterapeuta, bioquímico, escritor de libros sobre las virtudes de las plantas y actividades relativas a la naturaleza.
  • Como hobby, podrá vivir en haciendas, cultivando plantas exóticas o medicinales.

Aspectos negativos del Ángel Melahel

Domina la mentira, la charlatanería y el uso indebido de conocimientos de la naturaleza. Podrá formar parte de sectas que estimulen el abuso de drogas, vender pociones milagrosas, facilitar la diseminación de enfermedades venéreas, cultivar plantas nocivas o traficar drogas.

Cita bíblica del Ángel Melahel

“Señor te guardará de todo mal; El guardará tu alma.”

Salmo 121, versículo 7

Oración para invocar la ayuda del Ángel Melahel

“Melahel: Permíteme, Señor, contemplar la eternidad en las cristalizaciones físicas de tu esencia. Permíteme ver, en los objetos materiales y en lo instituido,la expresión transitoria de tu divino acontecer. Quiero, Señor, participar en la elaboración de ese relato cósmico que Tú escribes con las sucesivas oleadas de vida que propulsas al mundo. Inspira mi mente, Señor Melahel para que pueda sacar conclusiones generales de las observaciones particulares; para que todo, dentro de mí se reconstruya según su orden natural y pueda aportar a los demás la imagen de tu divina armonía a fin de que con ella reencuentren el ritmo perfecto en su organismo y se vea restablecida su salud. Dame poderes para ser aquel que a través de Tí, dé profundo y universal significado a las cosas a los hechos, a las situaciones, a lo instituido, a lo que sólo es instante fugaz en tu sublime y eterno transcurrir”

Ángel Melahel “Las Plantas Curativas”

Los padres de Ángel se encontraban ya al borde de la desesperación. La enfermedad que padecía su único hijo les estaba consumiendo mentalmente. Habían consultado a los mejore médicos de la ciudad y a pesar de ello, su hijo no encontraba mejoría alguna. Ya no sabían que hacer, ni a donde acudir. Las pocas esperanzas que les quedaba estaba agonizando.

Su madre — mujer de profunda fe –, no dejaba de rogar a Dios por la salud de su hijo. Veía que la vida se le escapaba y su impotencia al no poder evitarlo la hacía sufrir profundamente.

Una mañana, llego inesperadamente al pueblo un viajero que por su indumentaria llamo mucho la atención.

Su único equipaje era un hatillo, pero su contenido debía de ser de gran valor para el recién llegado, puesto que lo custodiaba cuidadosamente. Muy cerca de la plaza, donde habitualmente se reunían los vecinos del pueblo. El viajero pudo oír una conversación que le causo una extraña sensación.

Aquellas dos mujeres comentaban la tristeza de Doña Marta, la madre de Ángel. Pudo conocer que su hijo se encontraba enfermo desde hacía meses y que su mal era un misterio para los médicos, pues estos, no habían conseguido curarle, y mucho temían que fuese a morir. Nada más conocer aquellos detalles, no pudo evitar entrometerse en la conversación.

— Señoras perdonadme. Sin querer he podido oír lo que decían acerca de un niño enfermo, y me gustaría hacerle una visita. Podrían decirme ¿dónde vive?

Ambas señoras se sorprendieron y mirándole de la cabeza a los pies, sintieron desconfianza, sin embargo. Cuando sus tiradas se cruzaron, aquellos ojos claros disiparon toda duda.

— Si buen hombre, vive al final de esta calle.

Y sin demorarlo más, aquel extraño se dirigía ya a cumplir con su objetivo. Llamo varias veces a la puerta y fue recibido por una señora de aspecto triste.

— ¿Es usted la madre del niño enfermo? – pregunto el misterioso viajero.

— Sí, pero usted, ¿quién es? ¿cómo lo sabe?

— No debe alarmarse. Soy Melahel, un humilde viajero que está de paso y que quiere ayudarle, si me lo permite claro.

— Y, ¿cómo podrá hacerlo? ¿acaso es usted medico? – interrogo sin mucha confianza la madre.

— Una voz en mi interior ha guiado mis pasos hasta este pueblo. Me decía que tomase estas hierbas medicinales pues servirían para devolver la salud a alguien, y creo que esa persona es su hijo.

Aquellas palabras tuvieron un don milagroso. Pues le había devuelto una chispa de esperanza, y no sería tan solo eso, pues aquellas hierbas curaron definitivamente a su hijo. La dicha seria completa.

Desde aquel día todos recordarían al extraño viajero, del que aprendieron las propiedades curativas de las plantas y sus maravillosos efectos.