Mensajes Proféticos Tribus de Israel

Mensajes proféticos en los nombres de las Tribus de Israel

Fue Jacob, hijo de Itzjak y Rifká (Génesis 25:21-26) el elegido por el Eterno, desde el vientre de su madre, para ser columna fundamental en la historia profética del Pueblo de Israel.

Mensajes proféticos en los nombres de las Tribus de Israel

Tras muchas adversidades, guiado por la mano del Omnipotente, Jacob lucha con el Enviado y su nombre es cambiado a Israel (léase Génesis 32 versículos 24 al 30).

Jacob/Israel, ya venía hacia la tierra a la que ELOHIM le traía, en compañía de sus esposas e hijos; casi todos habían ya nacido, sólo faltaba (acorde al relato bíblico) el último, que ocasionaría la muerte de su esposa Rajel.

Cada hijo de Jacob, fue cabeza de una tribu y así surgieron las doce tribus de Israel. Sus nombres, no fueron simples palabras al azar, sino que llevaban explícito la razón por el nacimiento de cada uno, y el sentir de sus padres respecto a ello.

Sin embargo, el Omnisciente, apuntaba con cada nombre, hacia el futuro y señalaba, sin lugar a dudas, al Meshiaj, al Hijo, al Enviado para la salvación del mundo.

La Biblia no nos dice si Jacob supo, bajo la guía del Espíritu Santo (Ruaj HaKodesh) lo que el Todopoderoso estaba estructurando por su intermedio; pero sí podemos estar seguro que, desde un principio, todo ha señalado de una u otra forma al Verbo Encarnado (Juan 1:1 y 14).

Los nombres dado a los hijos de Israel, ya estaban anunciando la razón y el sentido del Meshiaj; los propósitos y la gran esperanza en EL no solo para los descendientes de Abraham, sino también para toda la humanidad.

Rubén

En los pasajes de Génesis cap. 29, vers. 31 y 32, vemos que el Señor comienza a darle hijos a Lea, por cuanto era menospreciada por Jacob. En realidad, éste amaba a Rajel, mas ella era estéril.

El primer hijo que el Eterno les concede, recibe el nombre de Rubén, por cuanto ELOHIM había observado la aflicción de Lea, Con este pequeño, la esposa desechada y menospreciada, esperaba agradar a Israel y que éste, al fin, pudiera estar con ella todo el tiempo.

Rubén, proviene del vocablo hebreo: RU (observa) y BEN (hijo); lo que nos indicaría que su nombre significa: “Mira al hijo”, o bien “Observa al hijo”, o bien “Contempla al hijo”.

Este era el deseo mas profundo de Lea en cuanto a Jacob/Israel. En cuanto a las palabras declaradas por ella (vers. 32): “ha mirado ELOHIM mi aflicción”, leemos en hebreo: “Ra’áh Adonai benoni”: y podríamos interpretar de esta forma a Rubén como “El hijo de la aflicción”.

RU – BEN sería entonces: “Mira al hijo, contempla al afligido” y desde ese preciso instante, el Todopoderoso ya estaba diciendo respecto al Meshiaj YESHUA, para el tiempo postrero: “Mira al Hijo, contempla al Afligido”.

Y como dice el RUAH ELOHIM por medio del profeta Isaías (cap. 53, vers. 7) refiriéndose al Meshiaj sufriente: “Angustiado EL y afligido, no abrió su boca”.

Rubén, el primer hijo de Jacob, señala al rechazado por sus hermanos, al menospreciado por aquellos a quiénes ha elegido y ama (el Pueblo de Israel). Señala también al hijo de aflicción, y el Meshiaj fue precisamente el Afligido por causa de los pecados del mundo.

Lea dio un hijo al hombre que no le amo, esperando que cambiara su actitud con ella; ELOHIM dio al mundo un Hijo (Salmo 2:7 y 12) para pagar las desobediencias y pecados cometidos, y lograr así el acceso a la vida eterna.

Simeón

El segundo hijo de Lea y Jacob, recibió el nombre de Simeón, cuyo vocablo se origina en dos palabras hebreas: SHAMA(escuchó) y SNUA o SHNUA (menosprecio, odio). El Eterno había dado este nuevo varón a Lea, y ella dijo: “Por cuanto OYÓ ELOHIM que yo era MENOSPRECIADA”.

Lea, a pesar de la indiferencia de su esposo, le amaba profundamente, y deseaba que él se volviera hacia ella; En lo más profundo de su ser, ansiaba que, con Simeón, el corazón de Jacob se volviera a ella.

Este hijo, ya estaba señalando también a YESHUA, el Meshiaj y GOEL, por cuanto el Omnipotente le había enviado, para que el Pueblo de Israel, y el mundo gentil, volviera el endurecido corazón hacia EL.

El Señor escuchó que Lea era menospreciada y le dio un hijo para conquistar, con amor, el corazón de Jacob. El Señor vio el menosprecio del mundo, y envió al Unigénito para conquistar el corazón de los hombres, con AMOR y para salvación.

Podríamos interpretar al nombre de Simeón, en base a los vocablos en hebreo, como: “Escucha al que es menospreciado” o bien: “Escucha al menos preciado”…