Mensajes Proféticos Tribus de Israel

Isajar

Observando esta situación, Rajel y Lea entran en discusión por ver a quien le correspondía tener a Jacob y la segunda, decide «alquilarlo» a cuenta de unas mandrágoras (Génesis 30:14-16).

A pesar de esta situación tan confusa e irritante, Jacob accede dentro de la voluntad soberana del Omnipotente ya que, el Creador, simplemente estaba permitiendo todo esto para cumplir con su propósito en cuanto al establecimiento de las doce cabezas que regirían a las tribus de Israel (2°Reyes 19:25). Así, el Eterno escucha una vez más a Lea, y le permite concebir un nuevo hijo a quien pone el nombre de Isajar. (Génesis 30:17-18).

Del vocablo hebreo SAJAR, esta palabra se refiere a un «PAGO», o bien «RECOMPENSA»; y vemos a Lea decir, en cuanto al nacimiento de este hijo: «Dios me ha dado mi recompensa» (Génesis 30:18).

Lea, se sintió recompensada por el esfuerzo, a pesar de sus propios sentimientos, de haber dado a su sierva Zilpa, para que Jacob pudiese tener otros hijos. Ahora, con Isajar, esperaba que Jacob, la recompensara con su presencia como esposo y señor de su vida, colocándola en el sitial que le correspondía ante los demás. Lea, veía con ello, el justo pago de ELOHIM a sus años de incertidumbre, desprecio, desasosiego y soledad. Sin embargo, Jacob siguió prefiriendo a Rajel.

Observando la figura del Meshiaj y GOEL (Redentor), comprendemos por el nombre de Isajar, que el Señor ha de recompensar a los fieles, acorde a las obras que ellos hayan realizado (Isaías 40:10 1ª corintios 3:8). Él ha dado a Su Hijo, el Unigénito, para felicidad y dicha de los que buscan hacer Su Voluntad. El pago, la recompensa, será para los que hayan logrado mantenerse fieles a Él.

Jacob, no miró a Isajar como la razón para ser feliz, al igual que los demás hijos que había concebido; pues él deseaba a Rajel, la amaba con toda su alma. El Pueblo de Israel no mira así, al Meshiaj YESHUA. Sigue esperando al Meshiaj que quiere: Él ha venido, pero al igual que muchos gentiles y pseudo creyentes- continua rechazando la salvación que Él propone en sus términos absolutos y soberanos.

Zabulón

Lea vuelve a concebir un hijo para Jacob, y le da el nombre de Zabulón o Tzebulón. Del hebreo «SABAL» o bien «ZABAL», significa: «HONRAR» o «EXALTAR». Lea anidaba en su corazón que, con este sexto hijo, Jacob se decidiera finalmente a honrarla como la esposa que ella deseaba (Génesis 30:19-20) .

Agradecida a ELOHIM, consideraba a este sexto hijo como el complemento de una excelente dote de vástagos por los cuales, su esposo Jacob se decidiría a honrarla con su presencia permanente (Génesis 30:20). Más que exaltada por su esposo que no la amaba, deseaba ser honrada con esa vida a su lado. Observando hacia el Meshiaj, podemos entender que luego de tantos sufrimientos y padecimientos, EL nos exaltará, nos honrará con Su Presencia y por toda la eternidad (Revelación 21:3-4 if Éxodo 25:8 Números 35:34).

Adonai, desea habitar en medio de su pueblo, por el que ha dado lo más preciado; el Creador desea honrarnos y exaltarnos con Su Santa Presencia ya que ello, producirá el gozo y la felicidad en los hijos que tanto ama. Sin embargo, como Jacob, y a pesar de tantos años y sufrimientos, muchos continúan aún desviando sus miradas al lado opuesto, al lado de los propios deseos.

Con este niño, Lea esperaba el reconocimiento de su esposo, mas no lo tuvo. Con el Unigénito, el Eterno espera el reconocimiento pleno del mundo, el arrepentimiento y la sinceridad; la única forma de poderles permitir la entrada al Reino.

José

Jacob, vuelve a unirse a Rajel, y ELOHIM se acuerda de ella, por lo que le otorga un nuevo hijo, como describe el libro de Génesis (cap. 30, vers. 22-23). Este primer hijo de su carne, provoca en Rajel un gozo inmenso, y un agradecimiento consecuente, que le permite abrigar la esperanza de concebir nuevos hijos para Jacob.

Rajel dice: «ELOHIM ha quitado mi afrenta» y luego: «Añádame el Señor otro hijo». El nombre de José significa: «EL (ELOHIM) AÑADE» o bien: «AGREGAR UNO»; y el nuevo niño, iba a ser muy amado por su padre. Este amor, produciría en el resto de los hermanos celos y envidias, por lo que sería vendido como esclavo a Egipto.

En cuanto a la simbología profética, y las palabras de Rajel, observamos que el Meshiaj YESHUA, ya quitó nuestra afrenta en el Calvario, por medio de su sacrificio. Y con ello, nos ha «agregado» a la familia espiritual que EL mismo, con sus sabias manos, está conformando.
Observamos también, que José fue el hijo amado de Jacob, tal cual YESHUA es el Hijo de Su Complacencia (mateo 1:17).

Asimismo, José fue odiado y desechado por sus propios hermanos, tal como YESHUA lo fue, en su momento, por los rabinos y eruditos de Israel que, por la dureza del corazón, no podían recibirle como el Enviado. También, José fue vendido por veinte monedas de plata, como esclavo, a Egipto (simbología profética de las naciones); mientras que YESHUA, fue vendido por treinta piezas de plata por los pecados del mundo(Mateo 26:15).

Luego de muchos años, José fue exaltado a la diestra del Faraón, y pasó a ser el ministro gobernante más importante, luego de aquél. De la misma manera, YESHUA fue exaltado a la diestra del Padre (Salmo 110:1) y es hoy, el Rey de reyes y Señor de señores. En este rango, José se dio a conocer a sus hermanos; asimismo, en el mismo rango simbólico, YESHUA se encontrará con el pueblo de Israel y se dará a conocer (Zacarías 12:10 13:6).

José, el amado de Jacob, trajo gran alegría y felicidad a la casa paterna, por cuanto ADONAI había escuchado las peticiones de sus corazones, luego de tanto tiempo. Así, de esta misma manera, el Eterno y Creador, nos agregará a la familia celestial, y será de gran gozo y dicha, cuando estemos ante Su Presencia.