Salud y Enfermedad — Relación entre Opuestos

Salud y Enfermedad

Sabemos de la estrecha relación que hay entre los opuestos: Luz-sombra, amor-odio, alto-bajo…y cómo no, salud-enfermedad. Salud y enfermedad son dos opuestos que están unidos por hilos invisibles. Esta relación no desaparece por más que queramos negarla.

Salud y enfermedad — Dos caras de la misma moneda

La relación entre opuestos está en nuestra sangre, nuestros huesos y en nuestro inconsciente colectivo. Porque la enfermedad se asocia con la muerte, y tenemos tanto desconocimiento, tanto miedo a la muerte, no queremos pensar en la enfermedad cómo la otra cara de la salud.

Por mucha tecnología, avances, medicinas, vacunas… que haya en el mundo, la enfermedad no se va a erradicar. En nuestro afán por negar y reprimir lo que no nos gusta, lo que nos produce miedo y dolor, hemos “escondido” la idea de enfermedad como algo indeseable.

Miedo a la enfermedad

Al asociar enfermedad con muerte nos decimos que hay que pensar en positivo, en salud…y esto está bien siempre y cuando no sea para huir de la enfermedad por el miedo que nos da.

Si el miedo a la enfermedad es irracional, si no vivimos y actuamos con consciencia para tener una buena salud, por mucho que reprimamos el pensamiento de enfermedad, no conseguiremos mantenerla a raya.

No querer saber nada de los enfermos, no asistir a un entierro y no ir al médico por miedo a lo que te diga, te puede dar pistas de que estás reprimiendo una cara de la moneda de salud-enfermedad.

Hay una delgada línea entre ser hipocondríaco y negar la enfermedad. Otra vez estaríamos hablando de opuestos. Cundo no te encuentras bien, cuándo te constipas, cuando alguien cercano está enfermo, nos recuerda que la enfermedad está presente. Gestionar, cuidarse y no tener miedo sería lo correcto.

¿Cómo valoraríamos la salud si no hubiésemos pasado por alguna enfermedad?

Que hayamos pasado por alguna enfermedad, y luego pudiéramos pasar a la fase de salud, nos enseña que la enfermedad sólo es un estado momentáneo mientras recuperamos el equilibrio y, con ello, la salud.

Me considero una persona con muy buena salud. Aun así, una vez al año, o cada dos años, tengo un ligero resfriado. Desde hace casi un año estoy con una muela dando la lata…¿qué hago entonces?

El resfriado lo curo con infusiones, descanso y preguntándome qué me ha “enfriado”. El problema de la muela, con mucha resistencia, tengo que decirlo, me fui al dentista. También me he preguntado que deterioró mi muela y he encontrado las emociones ocultas.

Soy consciente de que a mi cuerpo lo enfermo yo con mis pensamientos, emociones, conflictos y por esas partes de mi sombra que todavía están por descubrir.

Cuando vamos al médico y tomamos medicinas, vacunas…en el fondo está nuestro miedo a la enfermedad y a la muerte. La enfermedad y la muerte son una parte de la vida. La salud y la enfermedad mantienen un baile eterno.

Convivir con la salud y la enfermedad

Desde tiempos ancestrales se ha sabido convivir con la salud y la enfermedad. Al no tener instrumentos para atacar la enfermedad, aprendieron a integrarla y verla sin tanto miedo como en los tiempos actuales. Aceptar un hecho no es resignación, es más bien comprensión de esa realidad de nuestro mundo.

La enfermedad no es un ente que esté maquinando para complicarnos la vida o matarnos, más bien es el resultado de un desequilibrio energético que necesita de nuestra compresión, de nuestros cuidados, de pactos y cambios en nuestra vida.

Las enfermedades no están para acabar con nosotros, están para avisarnos de que algo no está equilibrado en nuestra vida. La enfermedad no acecha detrás de la cortina, sino que puede estar avisando de que la cortina necesita una limpieza o cambiarla por otra más actual.

Conexión vital entre salud y enfermedad

Hay una conexión vital entre salud y enfermedad que hemos perdido por los avances en tecnología, cirugía, antibióticos, etc. Querer ser inmortales nos aleja de la realidad biológica y del mundo en el que vivimos.

Queremos ganar el pulso a la biología y al mundo siendo eternos, y para eso nos olvidamos de quienes somos, de lo que somos y perdemos consciencia de la dualidad de salud y enfermedad.

No se trata de demonizar la tecnología, la medicina…se trata de no perder el norte de que somos seres finitos, mortales y de que la salud y la enfermedad forman parte de ti. No hay sabiduría en la tecnología, solo hay técnica. La sabiduría está dentro de ti aunque no lo sepas.

Nuestro poder de sanación

Tenemos que volver a creer en nuestro poder de sanación. Entender, que si hay salud, al otro lado está la enfermedad. No temer a la enfermedad como a un enemigo, sino tenerla presente para trabajar hacia la salud.

Puede que estemos resentidos/as y culpemos al sistema de no exterminar la enfermedad, sin darnos cuenta que el sistema somos todos y todas.

Si estamos resentidos con el sistema volvamos la mirada hacia nosotros-as para darnos cuenta porqué dejamos nuestra salud, la responsabilidad de mi vida en manos ajenas, porqué olvidamos como cuidarnos, porqué un día perdimos la conexión con nuestro propio cuerpo y con el mundo que nos rodea.

Nos vendieron la moto de salud, larga la vida, belleza eterna…para después darnos cuenta de que todo eso nada tiene que ver con calidad de vida. Yo no quiero vivir veinte años más a cualquier precio y sin calidad de via.

Manipular la naturaleza

Nos dejamos engañar creyendo que la naturaleza de la vida puede ser manipulada, forzada, sin darnos cuenta que salud y enfermedad son dos caras de la misma vida.

Los polos opuestos se atraen y saber esto nos puede ayudar. Saber que existe la luz y la oscuridad, el blanco y el negro, el bien y el mal…nos abre los ojos para descartar el pensamiento enfocado solo en la enfermedad o solo en la salud.

Si soy consciente de que existe la enfermedad, haré todo lo que esté en mis manos para preservar mi salud de la forma más natural posible.

No tengas miedo de la enfermedad, no reniegues de ella, aprende con ella, conecta con tu biología, siéntete parte del mundo, acepta, disfruta y fluye en tu día a día sin ofrecer resistencia.

El poder está en ti

No lo dejes en manos de nadie. Con ese poder sabrás integrar, aceptar, fluir, cambiar, sanar y llevar tu vida por el camino de la armonía.

Un Abrazo.

Si necesitas ayuda para mejorar tu salud, tu trabajo, tus relaciones, tu vida…puedes contar conmigo. Yo te ayudaré a que te ayudes.

Monsalud Luque
Coach- Mentora | Psicoterapeuta