Reflexión sobre la Navidad 2018

La Navidad celebra el nacimiento del maestro Jesús, que en la tradición cristiana, representa la capacidad de darse por entero a los demás seres humanos. Representa además la energía creativa y el nacimiento de la esperanza en tiempos de dificultad.

La biblia recuerda la historia de Herodes quien mandó matar a todos los recién nacidos y niños menores de dos años, ya que vendría el verdadero rey de los judíos a liberar al pueblo de Israel, según lo señalaban los oráculos de los magos venidos de oriente

Reflexión sobre la Navidad 2018

Analógicamente por que no permitir que este tiempo constituya un espacio de creatividad y unidad que permita que los difíciles momentos económicos que vive el mundo no sean sino condiciones para abrirse a las experiencias de contacto y conexión con los otros.

Se ha planteado que se viven nuevos tiempos y una nueva era invita a una manera de vivir diferente. En el cierre de este fin de año se nos pone por delante una pausa para recuperar fuerzas. Los días de Navidad y año nuevo nos congregan, celebramos el tiempo de la natividad, el reencuentro con los amigos y el cese de la carrera del año.

Detengámonos por unos segundos y recuperemos el silencio para escuchar primero nuestro cuerpo, las sensaciones que experimentamos, las emociones que surgen. Busquemos esa magia que cuando niños tuvimos frente a los secretos y misterios de la Navidad, busquémosla en el reencuentro afectivo con los que amamos, en el reencuentro con la creatividad para entregar una bonita decoración navideña sin gastos.

Demos tiempo para jugar con los hijos y armar con ellos un clima de felicidad y conexión. Salgamos a la plaza a jugar con ellos, riamos, cantemos, conversemos y pensemos qué gesto regalarle al otro, qué símbolo podría yo construir para expresar lo que sentimos.

Permitiéndonos vibrar con el contacto con los que sentimos cercanos o con la intimidad y cariño, no se hacen necesarias las carreras y angustias de las compras. No son necesarios los regalos costosos. A veces cuesta más detenernos en la máquina de la vida para darle al otro un momento en que nos entreguemos por entero a compartir y sentir.

Es difícil pensar en una navidad sin regalos para los niños, pero pensemos ¿cuántos regalos hacemos por compromiso a los adultos “parientes”?

Los niños mantienen la magia de la navidad es a ellos a quienes les hace sentido recibir obsequios, pero si no les enseñamos a consumir, no esperarán regalos caros ni espectaculares.

La familia es quien construye el marco de valores

Con que el niño construye su mundo. Si les enseñamos a valorar lo material por sobre lo humano, será difícil vivir experiencia menos materialistas y que se conecten con cosas más profundas que el valor de los objetos y su significado en términos de éxito social.

Invitamos a las familias a darse tiempo de compartir espacios para enseñar desde pequeños a los hijos a valorar el contacto afectivo, a sentarse a contemplar un atardecer juntos, vibrar con una música, a ver cómo cambia la luz en los objetos, a reconocer las caras y las expresiones, a tocarnos y expresarnos lo importante que es estar y sentirse cerca.

Trabajemos por inventar una comida navideña que exprese toda la felicidad de estar juntos, regalemos pequeños obsequios ya sea construidos por nosotros o de valor simbólico, a veces los niños son más felices con un simple juguete creativo y barato que con costosos aparatos llenos de controles remotos y pilas que se agotan con facilidad.

Los antiguos cubos de madera los palitroques las muñecas de trapo y los autos resistentes son esos juguetes que acompañan a los niños por largo tiempo.

Recuerden sus propias navidades y juguetes preferidos. ¿Eran acaso los más costosos?

Seguramente los preferidos fueron los que les permitieron poner en juego las habilidades creativas y expresivas, los juegos de roles y las actividades al aire libre…. Recuerdo enormes construcciones de cubos de madera acuñados por años de años que junto a mis primos guardábamos celosamente de la entrada de los adultos que podrían derrumbar este mundo etéreo y mágico que armábamos y desarmábamos a voluntad.

Recuerden con cariño sus infancias y busquen cuando perdieron la capacidad de asombrarse con lo pequeño y hermoso de la vida.

Y trabajemos para que nuestros niños puedan trascender de los “juegos japoneses” y los aparatos plásticos inventados por la última tecnología de oriente. Acompañemos a nuestros hijos a redescubrir el goce de lo sencillo a ver y observar el entorno a plasmarlo sin vergüenza ni inhibiciones en dibujos o escritos.

Permitamos que abran la puerta hacia el contacto con el mundo interior, con las emociones y con los demás.

Desarrollemos en ellos la confianza por la vida y los demás seres humanos y seres vivos, invitémoslos a vivir en el respeto y la armonía con la existencia, a observar los ciclos de las cosas y a entender las dinámicas de la naturaleza, de lo vivo.

Es una hermosa oportunidad para desarrollar esa manera de vincularnos desde una experiencia de aceptación, en una mirada matrística del mundo, es un buen momento, para intentarlo-

Es un desafío llevarlo a la práctica pero es posible que logremos que nuestros hijos sean personas diferentes, atentas a lo interior y las demás personas, que vivan de una manera diferente y construyan una manera diferente de vivir en mayor armonía con la vida y el planeta. El solo hecho de intentarlo ya constituirá un inmenso aporte…

Quisiéramos también hacerles llegar nuestros mejores deseos en estas festividades navideñas y que el nuevo año lo reciba en un ambiente de armonía, paz, felicidad y bendiciones, en compañía de todos sus seres queridos.


¡Que Así Sea! (El Equipo de Infomistico.com)