Biodescodificación – Como superar la falta de amor de una madre

¿Qué historia o drama provocó que mi madre fuera una madre ausente? y ¿qué puede pasar si yo vivo una vida con una madre ausente?

Me parece que por principio general, por creencia universal, por costumbre o por cultura, conocer a una madre ausente pareciera algo imposible. Sin embargo, una gran cantidad de hijos expresa haber tenido o tener una madre ausente en su vida. Madres tal vez fuera de lo común pero que en su momento construyeron en sus hijos un profundo vacío emocional.

¿Qué puede pasar si yo vivo una vida con una madre ausente?

En Biodescodificación, muchas patologías pudieran tener su origen en éste tipo de madres. Padecimientos como la Anorexia, la Bulimia, la Intolerancia a la Lactosa, las Adicciones, problemas reproductivos o gestacionales e incluso problemas en la piel entre otras.

Y es que como bien sabemos en el caso de las ausencias, puede tratarse de una madre que murió, una madre que nos abandonó, una madre que nos regaló, una madre que siempre nos dejaba al cuidado de otra persona o una madre que parecía estar las 24 horas del día con nosotros, sin estarlo, ignorándonos.

Por principio tenemos que aceptar que no todas las mujeres que se embarazan están felices ante la llegada de un hijo. Muchas de ellas sienten rechazo hacia el producto desde el mismo momento de saberse embarazadas.

Porque no amaban al hombre con el que tuvieron relaciones, porque ya querían separarse del hombre con el que tuvieron relaciones, porque las obligaron a tener relaciones en contra de su voluntad, porque tan sólo es la manera en que ellas querían “retener” a la pareja, porque es el requisito que les solicitaba la pareja para formalizar, etc. Sin dejar de lado claro, el hecho de que ese hijo pudiera ser el resultado de una violación.

Ya hablando de mujeres más “comunes”, se pudiera decir que por lo general el ser madres es algo reconocido por la sociedad y las familias como un honor, una bendición, una gracia de Dios, algo bonito, algo tierno. Lamentablemente no es así en todos los casos.

  • Existen aquellas mujeres que ven como un verdadero fastidio tener que cuidar a un bebé, bañarlo, vestirlo, dormirlo, alimentarlo, cuidarlo, pasearlo, etc.
  • Mujeres que prefieren desde el primer día hacer cualquier otra cosa que tener que convivir con una criatura chillona o apestosa.
  • Mujeres que presentan un tipo de “rechazo” total hacia un hijo o una hija en específico. Mujeres que delegan la responsabilidad de uno de sus hijos a los hermanos mayores.

Ojalá todas las historias de maternidad a nivel mundial fueran positivas, pero en el día a día, realmente no lo son.

Cabe mencionar en éste momento, que para comprender la gran mayoría de conflictos emocionales o patologías que pueden surgir como consecuencia de una madre ausente, son varios y es por ello, que no sólo basta con revisar mi relación con mi madre.

Es importante revisar a mis primos y a sus madres (mis tías)

Revisar a mis abuelas y abuelos y cómo sus hermanas (tías de mi propia madre) también tienen sus diversas historias singulares. Es decir, es útil revisar el árbol genealógico, las historias y vivencias maternas de toda nuestra familia.

Y tal vez lo más conveniente sería comenzar por la pregunta base de toda la historia de la maternidad:

¿Si yo soy mujer es mi obligación ser madre?

Porque pareciera que sí, que es una creencia mundial, que es una obligación social, que es una necesidad biológica, que es parte de un gigantesco inconsciente colectivo.

  • ¿Y para cuándo tendrás hijos?
  • Ya quiero un nietecito
  • ¿Y tú para cuándo amiga?
  • Yo que tú ya me embarazaba de quién sea, lo importante es tener un hijo
  • ¿No tienes hijos? ¿Por qué? ¿Cómo crees?

Entonces, mujeres que deciden no tener hijos se convierten en “raras”.
Mujeres que los tienen pero que no los aman se convierten en “raras”.
Mujeres que se rehúsan a engendrar se convierten en “raras”.

Porque además, no sólo basta con ser mamá, ahora se trata de ser una “extraordinaria buena madre”.

En dar todo por los hijos, en sacrificarse por los hijos

Y como miles y miles de mujeres entran en ese jueguito de obediencia, están naciendo cientos y cientos de niños con una madre ausente porque jamás fue sueño de ella el ser madre, tan sólo cumplió con lo que la familia, la sociedad, sus creencias o una religión le solicitaba.

Yo recuerdo que de muy niña, al jugar con mis muñecas, yo jugaba claro a que había bebés, el papá, la escuelita, pero jamás fue mi sueño ser madre, estar embarazada o parir un hijo. Jamás me visualicé embarazada ni imaginé un futuro con hijos. No pensaba siquiera en cómo podría ser posible dejar de hacer mi vida por darle vida a alguien más o por cuidar de alguien más.

Y claro que escuché durante años y años las frases anteriores porque no lograba comprender la razón por la cual yo “era diferente” al común de las mujeres. No hay historias en mi árbol genealógico tan dramáticas como para obligarme a “no querer hijos”. Tan sólo quizá algunos incestos simbólicos sin mucha importancia.

Entonces, comprender las razones y los motivos de cada madre ausente, no sólo es encontrar dobles en el árbol genealógico. También influye lo que absorbimos de nuestros padres durante el Proyecto Sentido y claro, nuestra personalidad y entorno.

En mi caso no hay “nada por resolver”, porque mi negativa a ser madre no ha ocasionado ni un solo problema en mí, en mi familia o en aquellos que me rodean.

Pero ¿qué hay de aquellas mujeres que cedieron y han sido madres obligadas por un sentimiento de tener que cumplir con las expectativas de los otros? ¿qué hay de aquellos hijos que viven al día de hoy sintiendo a su madre ausente y padeciendo por ello?

Ahí estamos hablando de un conflicto emocional que se debe resolver

Revisar a la familia, buscar a los dobles de esos hijos y de esas madres para intentar identificar el “conflicto emocional” que están repitiendo. La relación que entre sus dobles hubo y así comprender la historia presente.

Hay casos, en que el hijo o la hija de la madre ausente, resulta ser doble “del violador”, “de la novia inolvidable del papá”, “de la mamá del papá (suegra de la mamá)”, “del padre golpeador de la mamá”, etc. Y ese esa relación inconsciente para la madre, lo que le hace ignorar al hijo o a la hija.

Y no sólo se trata de una madre que me ignora. Puede tratarse de una madre que me grita, me ofende, me maltrata, me humilla, me exprime, me somete. Una madre que me hace sentir poco valiosa, poco inteligente, poco agraciada, poco simpática.

Una madre que me juzga todo el tiempo, que me obliga a ciertas cosas, que interviene en mi vida o en mis decisiones. Una madre que deja un “espacio vacío” en mi corazón.

Y puedo tener como madre…

  • Una madre que prefiere su vida profesional o laboral a estar conmigo
  • Una madre que prefiere tener una pareja o sentirse enamorada y amadas por un hombre que estar conmigo
  • Una madre que prefiere una vida social a convivir conmigo
  • Una madre que compite en todo momento conmigo
  • Una madre que siente celos de mi relación con mi padre
  • Una madre que ve en mí a la mujer joven que ya no es
  • Una madre que ve en mí la forma fácil de sostenerse económicamente
  • Una madre que descarga en mí todas sus frustraciones
  • Una madre que con sus palabras, miradas y actitudes, me hace sentir todo el tiempo que “no está para mí”.

Pero ¿qué historia o drama provocó que mi madre fuera una madre ausente? y ¿qué puede pasar si yo vivo una vida con una madre ausente?

Pues que en mis relaciones amorosas y/laborales, yo siempre estaré buscando a la madre que no tuve.

Yo saldré al mundo a buscar un “suplente” de mi madre. Por lo tanto, seguramente me enamoraré inconscientemente de un hombre o una mujer (si soy hombre), que sea doble de madre.

Una madre simbólica que sí me ame, que me cuide, que me alimente emocionalmente, que me ponga límites, que reconozca mi valía, que no me abandone, etc.

Las madres ausentes

Ya sea físicamente ausentes o emocionalmente ausentes, suelen dejar en los hijos o hijas una emoción permanente de “baja autoestima”.

Porque si la persona que más debería amarme en éste mundo no estuvo para mí, es que seguramente yo debo ser poco importante.

Eso a la larga, tan sólo provocará que yo vaya de relación en relación, buscando un amor que jamás tuve. Buscando ser importante para los demás. Reconocida o reconocido por los demás e incluso, puede provocar en los hijos una negativa profunda a tener hijos “para no repetir el patrón”. O bien, unas ganas por tener muchos hijos “para comprobar que yo si puedo ser buena madre”.

Sea como sea, lo mejor es liberarse de tu madre ausente si la tuviste o la tienes. Liberarte de culpas si lo que sientes es una negativa a tener hijos. Escribir en una carta cuánto te ha dolido no haber sido merecedora o merecedor del amor de tu madre, de sus cuidados, atención o compañía.

Una carta en donde listes todas y cada una de las cosas que tú viste o ves al día de hoy, negativas en ella.

Una carta en donde te desahogues por esa carencia de madre en tu vida para luego, quemar esa carta, tirar esas cenizas y continuar tu vida libre de esa pesada carga emocional.

Sabiendo que esa mujer, que tuvo sus razones para darte la vida, lo hizo y punto y que lo agradeces, liberando todo lo demás que no fue como para ti debía ser.

Las madres ausentes existen sí, sus motivos tendrán sí, pero como hijos no podemos estar padeciendo o enfermando por su causa. Hay que liberarlo, sanar y vivir plenos, sin cargar historias que no son nuestras.

Así las cosas…

Akasha Sanación Integral
Elizabeth romero Sánchez y Edgar Romero Franco