La Princesa que está dispuesta a cambiar al mundo

Su nombres es una esperanza en los países más conservadores en el mundo islámico. Con su fama ha logrado una ola de seguidores fervientes y también de detractores. Ella es la Princesa Reema de Arabia Saudita y es otra de esas mujeres resueltas que está dispuesta a cambiar al mundo.

Princesa Reema de Arabia Saudita

Nació en un país es donde la lista de lo que está permitido para las mujeres cabe en una página, mientras que cada año se siguen sumando restricciones a las mujeres de todas las edades.

Su nombre completo es Su Alteza Real, Princesa Reema bint Bandar Al Saud.

Es activista de los derechos de las mujeres, empresaria y madre soltera en un país en donde la mujer necesita el permiso de los miembros masculinos de su familia (esposos, padres y hermanos) para realizar cualquier actividad. Desde salir de la casa hasta recibir educación.

También cabe destacar que es común que las mujeres llevan el burka, pudiendo solo mostrar sus ojos. En casos más extremos las hacen llevar una rejillitas para que tampoco puedan revelar su mirada.

Ha revolucionado a la capital de Arabia Saudita

Es en este contexto que la Princesa Reema, con estudios universitarios en Washington, ha revolucionado a la capital de Arabia Saudita con el fin de generar cambios y más posibilidades para las mujeres. Pero ojo, no lo hace levantando consignas de feminismo o liberación femenina. Reema inteligentemente detectó que la clave está en la educación.

Es cierto que las mujeres sauditas no pueden manejar, pero sí pueden usar Uber, aprender un oficio vía Internet desde sus casas y conseguir trabajo de esta misma manera. A través de Internet, Reema espera poder formar una nueva generación de mujeres que puedan aumentar el 13% total de féminas que conforman la población laboral activa en todo el país.

Por otra parte, Reema ha consolidado un imperio de negocios y organizaciones no gubernamentales a través de las cuales presta todo su apoyo a mujeres necesitadas. Posee tiendas de ropa, cafés, líneas telefónicas de ayuda para mujeres con cáncer de senos, un spa y un restaurante dedicado sólo a las mujeres.

De esta manera, se garantiza que las leyes del Islam sean cumplidas y las mujeres ganen así finalmente una batalla ante los hombres en una protesta silenciosa, lenta, pero segura.