Además de estas creencias y supersticiones hay innumerables hechos que se consideran mala suerte.

  • Si una persona silba, se considera como anuncio de malos augurios.
  • Se conjura con una frase, su boca está llena de leche y miel y nuestra casa llena de felicidad.

Tampoco se pueden dejar:

  • Los zapatos dados vuelta del revés.
  • Una cama sin almohada.

No se puede:

  • Arrancar un árbol frutal.
  • Ceder una brasa de su brasero sin dejar una para su fuego.
  • Destruir un horno.

Es de mala suerte:

  • Que se rompa un espejo.
  • Que se agiten llaves o tijeras.
  • Cortarse las uñas el día jueves.

También hay fórmulas para el mal de amores, si una mujer es engañada por su esposo, si la hiyika no consigue novio o el que tiene no les gusta. Hay palabras que se evitan para no atraerlas como si por sólo nombrar una enfermedad o el fin de la vida fueran eficaces para provocar el mal.

Estas palabras se reemplazan por otras, en el caso de ir al cementerio se dice vamos afuera. Y en una conversación se utiliza una expresión para cortar, entre el nombre del fallecido y la que se menciona enseguida; se dice pescado y agua de mar.

Creo que estos comentarios que por hoy termino, son de un trabajo que recién comienza ya que son innumerables las creencias y supersticiones que se practicaron y aún se practican y que ejercieron su influencia sobre varias generaciones.

Son de un florido ritual como casi todas las tradiciones de la comunidad sefardí que ayudaron a mantenerse, a vivir y sobrevivir en familia, sosteniendo valores y vínculos, comunicados en la misma lengua en la que trasmitieron su modo de vida, parte de este legado que hoy intento presentar en este tema que elegí: creencias y supersticiones.

página anterior ←


Autora: María Ch. de Azar para Aires de SEFARAD



seguir leyendo en página: