El Mal de Ojos en la Cábala

El Mal de Ojos en la Cábala

Los italianos lo llaman Mal Occhio, los kabbalistas se refieren a él como Ayin ha Rá; los árabes lo pronuncian Ayin Harsha, los escoceses lo conocen como Droch Shuil; los estadounidenses Evil Eye, los latinoamericanos Mal de Ojo y romanos lo apodaron Oculus Malus.

El Mal de Ojos en la Cábala

Como sea que quieras llamarlo, el concepto del Mal de ojo data de miles de años atrás. El mal de ojo se menciona en la biblia y es un fenómeno reconocido por musulmanes, judíos y cristianos. Los gigantes de la filosofía griega -Sócrates, Platon y Aristóteles- igualmente hablaron de el.

Moisés escribió sobre el, y reyes, reinas y presidentes idearon estrategias para proteger a sus naciones contra este mal. De hecho, el maquillaje para ojos se origino en la India como una herramienta para salvaguardar a las personas de la corriente visual negativa causada por el Mal de ojo.

En el antiguo Egipto, el maquillaje para ojos y el lápiz labial se usaban con el mismo propósito: hacer rebotar las miradas negativas y envidiosas.

Los griegos a menudo pintaban un ojo cerca de la proa de sus embarcaciones de guerra para alejar el Mal de Ojo, y los guerreros antiguos alguna vez adornaron sus cascos y escudos con ornamentos centelleantes para neutralizar las fuerzas malignas que emanaban los ojos del ejercito contrario.

El Hilo Rojo de la Kabbalah es una de las herramientas que está relacionada con la protección contra algo que se conoce como “Mal de Ojo”.

Cada vez que reaccionamos con este rasgo, creamos una cortina que nos bloquea la Luz. La envidia tiene un efecto colateral, no sólo creamos una cortina, sino que también creas una abertura para ser objeto de miradas celosas y envidiosas que a menudo surgen de nuestros enemigos y aun de nuestros amigos. Y ese es un problema enorme.

Una persona que posee mal de ojo lleva consigo el ojo de la fuerza negativa destructora; por lo tanto, tal persona es llamada “destructora del mundo”. ¡La gente debe estar alerta contra tal persona y no acercársele para evitar ser heridos por ella! -The Zohar

Si las miradas pudieran matar…

Una mirada glacial… Una mirada asesina… Una mirada siniestra. A través de la historia de la humanidad, los ojos se han visto ligados a todo tipo de comportamiento rencoroso y malas consecuencias, frecuentemente mencionados como: el mal de Ojo.

Hace referencia a una poderosa energía negativa que circula constantemente en la vida diaria. Específicamente el Mal de Ojo es el nombre en clave de la envidia, aquella que despierta sentimientos de ira y resentimiento en tantas personas cuando éstas son comparadas con el éxito o la buena fortuna de otra persona. Esto puede suceder tanto consciente como subconscientemente.

El mal de ojo se refiere a la corriente visual que fluye desde el ojo de una persona como resultado de una mirada codiciosa o rencorosa que acompaña a las palabras de elogio bien o mal intencionadas.

Puede que no nos percatemos de ello, pero los ojos y las miradas envidiosas tienen un efecto tangible en nuestra vida y nuestro bienestar. Puede impedirnos que logremos desarrollar todo nuestro potencial en cada área de nuestra vida.

La necesidad de hacer frente a las influencias negativas del mal de ojo no deben ser subestimadas jamás

Cualquier persona que no entienda los efectos del mal de ojo y que no active un escudo protector contra el, finalmente se volverá su victima.

Podemos estar seguros de esto: los sentimientos negativos se encuentran por todas partes.

Puede que no nos demos cuente de ello, pero muy a menudo, incluso las personas que tienen sentimientos de envidia no son conscientes de ellos. Sin embargo, eso no hace que esos sentimientos sean menos destructivos.

De hecho, la naturaleza disimulada del Mal de ojo es uno de sus atributos mas peligrosos, no solo para los objetivos de los sentimientos envidiosos, sino también para los individuos en los que surgen esos sentimientos.

El mal de ojo es un verdadero peligro

Contra el cual debemos luchar en nuestra vida diaria, y las enseñanzas de los grandes kabbalistas siempre han enfatizado esto. Inclusive, un verso en la meditación kabbalistica hace referencia explicita a los peligros que representan los celos y la envida: “Que sea tu voluntad que me salves de un Mal de Ojo”.

Una notable y profunda verdad y ley universal: de acuerdo con la Kabbalah, nuestras propias acciones, pecados y comportamiento negativo no pueden regresar para juzgarnos. Nuestras palabras y confesiones jamás podrán infligir castigo sobre nosotros.

La fuerza llamada Dios no puede juzgarnos. El cosmos jamás nos penalizara. Ésta es una ley fundamental espiritual de vida. Entonces, ¿cómo es que atraemos tanto juicio a nuestra vida?

La Kabbalah dice que el mundo está organizado estratégicamente para que todas las personas de nuestra vida –desde nuestros amigos más cercanos hasta nuestros conocidos ocasionales; desde nuestros familiares hasta los extraños con quienes nos cruzamos en la calle–, comparten pecados iguales a los nuestros.

¿Cómo sucede esto?

Los pecados y los rasgos negativos de otros nos serán mostrados en el transcurso de nuestra vida diaria. En el momento que elijamos juzgar a esas personas por eso rasgos, habremos apretado el gatillo contra nuestra propia persona.

Dicho de otro modo, únicamente nuestras palabras, cuando éstas se dignan en contra de otra persona, pueden ocasionar que se pronuncie un veredicto de culpabilidad sobre nosotros. Una vez que echamos el Mal de Ojo sobre otra persona, abrimos la puerta para que el Mal de Ojo y las fuerzas que exigen rendir cuentas caigan sobre nosotros.

Entonces, depende de nosotros cuidar de nosotros mismos. Siempre será así. También sucede a la inversa: si nos abstenemos de juzgar a otra persona, jamás podremos ser juzgados. Decidámonos a neutralizar nuestra envidia, desactivar nuestros celos, y ponerle fin a todos nuestros actos justificados de condena para que podamos protegernos de nuestras propias acciones maliciosas y ruines.

Las enseñanzas de la Kabbalah describen la verdadera mecánica del Mal de Ojo detalladamente. Cuando una persona mira a otra con envidia ocurre una contracción en el nivel espiritual de la persona que el es objeto de la mirada.

Específicamente, la fuerza energética protectora conocida como “Piedad”, que rodea naturalmente a una persona, se retrae de repente, dejando un vacío tras ella. Posteriormente, una fuerza de energía conocida como “Juicio” penetra el vacío que se ha creado.

La energía del Juicio es algo peculiar

Tiene un propósito y una sola función: examinar todo lo que encuentra, de forma estricta y sin hacer concesiones. Además, el enjuiciamiento también se dirige hacia la persona que inició la mirada envidiosa en primer lugar. En esencia, todos pierden. Es una situación clásica en la que todos aquéllos involucrados llevan las de perder.

Hace mucho tiempo, la Kabbalah reconoció la necesidad de protección contra las repercusiones de un corazón celoso y un ojo envidioso. Por lo tanto, los kabbalistas idearon una poderosa tecnología espiritual para lograr este objetivo en muchos niveles: primero, para protegernos de las miradas envidiosas de otros; y segundo, para ayudarnos a eliminar nuestra propia envidia y el Mal de Ojo que le echamos a otros.

Llamaron a esta tecnología: El Hilo Rojo


Isska Levana Efarti Djebali