Como sanar tu niño interior

niño interior

Todos tenemos un niño interior, vulnerable, herido, carente de amor, escondido detrás de una máscara que nos ponemos para ser aceptados en el entorno que nos ha tocado, fingiendo quien no somos.

Como sanar tu niño interior

Este niño auténtico se tuvo que adaptar y convertirse en aquel que los otros querían que fuera adoptando un falso self y convirtiéndose en un pequeño adulto.

Algunos sabemos que está ahí porque hemos aprendido a comunicarnos con él, otros intuimos que hay una parte nuestra sin atender que nos hace sentir un vacío, intentando llenarlo buscando una pareja para completarnos y también otros le tenemos miedo porque anticipamos que nos va a hacer perder el control, que creemos que tenemos.

Nuestro niño interior es una metáfora para definir nuestro auténtico ser

Nuestra esencia, nuestro parte mas espiritual o por otro lado nuestro niño interior herido, esa parte intima de carencias afectivas que todos tenemos, esa parte necesitada de atención, aprecio, afecto, aceptación tal cual somos que nos hace sentirnos vulnerables, pequeños y asustados.

Restablecer el contacto con nuestro niño interior es fundamental para llevar una vida plena en el presente. Mientras no se acepte esa parte nuestra no funcionamos como seres plenos, autónomos, confiados, independientes.

Nuestro auténtico ser

El que verdaderamente somos y hemos sido siempre vive detrás de la máscara, nuestra personalidad, esperando ser rescatado para poder manifestar su naturalidad, espontaneidad, curiosidad, y libertad.

Siempre que establecemos relaciones significativas como ocurre con la pareja y amigos íntimos nos enfrentamos a nuestro niño interior ya que el contacto con el otro despierta las heridas no sanadas de nuestro pasado.

Estas heridas dificultan establecer contactos humanos íntimos y creativos ya que el niño interior también representa un aspecto del alma humana que necesita la unión con el otro.

Por ello es de vital importancia abrazar y sanar a nuestro niño interior para confiar en el amor y poder tener una vida plena en el presente habiendo sanado nuestro pasado.

Niño interior herido

El “niño interior herido” o la parte más vulnerable que todos llevamos dentro desde la infancia, guardada bajo muchas llaves, se puede destapar en momentos de estrés provocando que reaccionemos de forma infantil y no como adultos.

La solución es “apreciarnos a nosotros mismos”, es decir, “que la parte adulta abrace a ese “niño interior herido” que está representado por aquella parte que “no ha crecido o se ha quedado rezagada por falta de amor o comprensión”, destaca la psicóloga Victoria Cadarsodo, autora del nuevo libro Abraza a tu niño interior.

“Siempre se puede retomar, revisitar y transformar a ese niño interior herido”, a pesar de que al ir formándose nuestra personalidad en las etapas del desarrollo hayan permanecido de base emociones bloqueadas que, como una caja de pandora, se destapan en momentos de estrés, dice Cadarso.

“A veces tenemos una pataleta de niño pequeño y no sabemos por qué, y es debido a que nuestro niño interior herido toma las riendas en vez de nuestro adulto”, asegura.

Y todo ello porque en nuestra infancia está la clave para entender por qué somos como somos, qué nos hace pensar, sentir y actuar de determinada manera y no de otra; descubrirla nos atrae pero también nos asusta, según esta psicóloga.

Nuestro auténtico ser

El “niño interior” representa --continúa-- a nuestro auténtico ser (el que se ha quedado tras la máscara que todos nos ponemos para salir a la calle y que es nuestra personalidad), al niño herido (parte que se ha quedado sin recibir lo necesario para crecer adecuadamente) y al potencial que todos tenemos dentro.

Aunque hay gente que piensa que una vez que ha pasado la infancia los problemas consecuentes no tienen arreglo, Victoria Cadarso sostiene que eso es “psicología antigua”, ya que en la actualidad, con la neurociencia, podemos cambiar “cosas” por medio de visualizaciones, trabajo interior y medicación.

Si se le pregunta si la culpa de los problemas que podemos arrastrar desde nuestra infancia la tienen los padres, contesta que éstos, en general, “lo hacen lo mejor que pueden con lo que tienen” y que hay que tener en cuenta que los progenitores muchas veces son el resultado, a su vez, de los suyos.

“Realmente llevamos la información de siete generaciones hacia atrás y nosotros influimos a siete generaciones hacia adelante por lo menos”, comenta Cadarso, autora también de Destapa tu olla estrés y Botiquín para un corazón roto, entre otros libros editados por Esfera de los Libros.

Sin embargo, reconoce que en su consulta recibe a muchas personas adultas que gracias a un abuelo, a una cuidadora o a un profesor que “se fijaron” más en ellos en la infancia que sus padres se han salvado de “dramas más profundos” e incluso del suicidio.

”A todos nos ha faltado algo en la infancia, aunque pensemos que hemos tenido una infancia feliz”, afirma.

“Siempre hay un desencuentro --añade-- entre lo que uno necesita y lo que obtiene y eso depende en qué cantidad lo hayamos tenido, aunque todos tenemos anhelos y carencias que no tenemos por qué llevar como una condena”

“Si liberamos el dolor que se ha quedado bloqueado en el niño interior herido conectaremos con el niño interior auténtico y podremos desarrollar todo el potencial que llevamos dentro y no llevaremos las circunstancias del pasado como un lastre al presente”, concluye.

Victoria Cadarso