Los niños y las crisis socio-políticas

crisis socio-políticas

En estos momentos, las madres la tienen bastante difícil. Los niños no entienden por qué si el fin de semana fue hace poquito, están otra vez, todo el día en sus casas.

¿Cómo explicarle a tus niños las crisis socio-políticas?

No saben por qué todo el tiempo los adultos hablan con voces y caras muy serias o por qué sus hermanos mayores se van tempranito de la casa con un morral lleno de banderas, franelas, pañuelos y agua. Y por qué llegan en la noche todos sucios, sudados y cansados.

Es súper importante que los niños se sientan seguros, por lo que, en la medida de lo posible, debes intentar mantener los hábitos y rutinas de los niños como si nada estuviese pasando, respetando sus horas de alimentación, estudio, recreación y descanso.

Deben explicarles los detalles básicos de la situación que se vive, para que ellos entiendan lo que ocurre a su entorno. Dependiendo de la edad, podrás darte la libertad de profundizar, pero todos lo detalles amarillistas/sensacionalistas es mejor que te los ahorres.

La idea no es preocupar al niño

Escúchalo cuando te haga preguntas al respecto y déjalo que se desahogue contándote cómo se siente o qué es lo que percibe.

Recuerda que comprender los asuntos políticos es algo muy complejo y que las leyes venezolanas, en particular, son bien peculiares, así que tenle paciencia y hazle un resumen en caso de que lo veas confundido.

Es importante que también cuides su integridad física, por lo que lo más sensato es no llevarlos a las protestas.

Sí, son pacíficas, pero no se sabe qué puede ocurrir, además estás en multitud. Esa manito llega a soltar tu mano y te invadirá la preocupación y la desesperación. Déjalos con una vecina, abuela, hermana o alguien de tu círculo de confianza que sepas que no irá a manifestar.

Evita también involucrarlos en compras nerviosas porque se terminan convirtiendo en momentos hostiles.

Lo cual nos lleva a otro punto: violencia genera violencia

Que ellos vean salir de ti palabras amables. No digan groserías, maldigan ni descalifiquen al otro frente a ellos (y esta es una práctica que deberíamos realizar en nuestra vida diaria, haya niños o no, sin importar lo hartos que estemos de lo precaria que es la situación de un buen tiempo para acá).

Pónganlos a dibujar, a armar rompecabezas, a que vean a sus amiguitos, a jugar con plastilina… que disfruten de manera constructiva este tiempo lleno de incertidumbre afuera.

Una de las cualidades más bellas de un niño es su inocencia y cuando crezca ya tendrá tiempo de enterarse de cuanta cosa fea pasa en el mundo.

Enséñenle a respetar a otros y no solo hablando, sino mediante el ejemplo. No descarguen con ellos sus miedos o incertidumbre y, por sobre todas las cosas, mantengan un ambiente ligero en la casa, no solo por el bien del pequeñín, sino por el equilibrio de la unidad familiar.

Si quieres más tips, puedes seguir a Psiquearte, quien ha dedicado estos días a ofrecer truquitos para preservar la paz mental de los pequeños de la casa y la de nosotras mismas.

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Erika de la Vega