Un mal hijo es sin duda un gran dolor para los padres, no aprecian lo que se les da o lo que se hace por ellos, pero aunque todo el panorama luzca nublado y tormentoso, hay un rayo de esperanza. Hoy quiero hablarte de cómo ponerle límite a los hijos ingratos, es posible y claro que puedes lograrlo.

Con esta problemática siempre viene a mi mente una frase de Enrique Jardiel Poncela, dice así:

“Por severo que sea un padre juzgando a su hijo, nunca es tanto como un hijo juzgando a su padre”.

¿Qué situaciones muestran a un hijo ingrato o cuándo decimos que se tiene un hijo así?

  1. Cuando el niño o joven habla con faltas de respeto constantes.
  2. Cuando no pide, exige.
  3. El hijo en cuestión tiene un carácter insoportable.
  4. De todo se justifica y se victimiza.

La realidad es que nosotros como padres podemos ser los causantes de que un hijo sea mal agradecido.

Esto ocurre porque no ponemos límites ¡claro que no todo está permitido! Los límites son necesarios, no estamos obligados a permitir que nuestros hijos hagan y deshagan lo que les venga en gana. Si sentimos que no es conveniente para ellos hay que establecer límites, especialmente si se trata de disciplinar o inculcar valores.

Evita darle a tus hijos todo lo que quieren, sea algo material, permisos o actividades. No importa si puedes permitirlo, el punto es que no es bueno que tengan todo sin medida porque lo darán por hecho y no lo valorarán, hasta lo podrían ver como un derecho.

Debemos hacer a los hijos responsables de sus acciones, que tengan el hábito de obligaciones y tareas para que no caigan en la ociosidad, el mal de todos los males. Te recomiendo que desde pequeños les asignes una actividad para fomentarles las responsabilidad, no importa si es algo que puedes hacer tú, permite que se esfuercen para que valoren lo que tienen.

También te sugiero que desde pequeños los involucres en toma de decisiones, no decidas siempre tú por ellos, esto les daña, les causa estrés y les impide tomar decisiones en su futuro, es algo crucial para su madurez.

Ponerle un hasta aquí

A la primer falta de respeto de un hijo ingrato hay que ponerle un hasta aquí, toma en cuenta los siguientes aspectos:

  1. Acepta que como padre, nadie es perfecto.
  2. Acepta tu responsabilidad en la situación e identifica dónde estuvo la falla.
  3. Evita justificar lo injustificable.
  4. Dale obligaciones a tu hijo y si no las cumple, quítale privilegios.
  5. Coloca límites con amor, exígele respeto y si no lo hace hazle consciente del trato que te está dando, déjale en claro que no estás dispuesto a aceptarlo.
  6. Tú decides hasta dónde permitirás ofensas y malos tratos.
  7. Permite que aprendan de sus decisiones y enfrenten las consecuencias.

Tu hijo no es un ser incontrolable y como papá o mamá, tienes todo para transformarle en una persona de bien, no le tengas miedo, tu amor puede marcar la diferencia, ánimo.

Hasta la próxima.


Dr. César Lozano







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