Alusiones Año 5782 Judaísmo

Año 5782

Según la metáfora del Alter Rebe que capta la esencia del mes de Elul, el rey ahora está en el campo y todos pueden acercarse, hablar con él y pedirle lo que necesitan. La necesidad más importante es la venida del Mashíaj de inmediato.

Números, significados y alusiones para el Nuevo Año Judío 5782

Tenemos la costumbre de comenzar el año con las diferentes alusiones del número del año, enfocándonos específicamente en estas gematriot (alusiones numéricas) que pertenecen a nuestro servicio interior y que mejoran nuestra capacidad de acercarnos a Hashem ahora y durante el próximo año.

Las frases que representan el año 5782

El año en el que estamos a punto de entrar es el 5782, pero como es bien sabido, la costumbre es referirse al año 782, sin los milenios. Este es el número que contemplaremos y revelaremos importantes alusiones al respecto.

Antes de comenzar a mirar las sugerencias numéricas asociadas con el año nuevo, nos gusta dar una frase o expresión que capture también la representación de las letras del año.

Para este año que viene, esto será תשפ”ב. Las dos primeras letras, ת y ש, que son las mismas durante todo un siglo, por lo general representan “Que sea un año de” (תְּהֵא שְׁנַת, tihié shnat).

Hace 30 años

Hace 30 años en 5752 (que era תשנ”ב), el Rebe de Lubavitch explicó que las letras que representan el año aluden a la frase, “Que sea un año de maravillas en todo” ( תְּהֵא שְׁנַת נִפְלָאוֹת בַּכֹּל, bihié shnat niflaot bacol).

La palabra maravillas se puede escribir como נִפְלָאוֹת, niflaot, o simplemente פְּלָאוֹת, plaot, sin el prefijo nun (נ). Entonces, en realidad las frases utilizadas en toda la década actual (5780 a 5789) pueden simplemente copiarse de las que se usaron hace tres décadas (de 5750 a 5759).

Para nuestro próximo año en particular, 5782, podríamos usar la frase, “Que sea un año de maravillas en todo” (תְּהֵא שְׁנַת פְּלָאוֹת בַּכֹּל, tihié shnat plaot bacol). Maravillas en todo lo que hacemos y en todo lo que Dios hace con nosotros.

Otra hermosa expresión que usa las letras פב es “cara a cara” (פָּנִים בְּפָנִים, panim befanim), por lo que este año puede representar la frase: “Que sea un año de cara a cara” (תְּהֵא שְׁנַת פָּנִים בְּפָנִים, tihié shnat panim bepanim). Dios nos dio la Torá cara a cara.

Rostro significa interior en hebreo, por lo que Dios nos dio la Torá desde Su esencia interior directamente a la nuestra. La expresión “cara a cara” se aplica tanto a la relación entre el hombre y Dios como entre el hombre y su prójimo.

Así, el año que viene es para unirnos y relacionarnos con otras almas de manera cara a cara, desde mi esencia interior a la tuya y viceversa. Cuando nos acercamos a alguien con luz directa (o iashar) hace que nos reflejen con lo que se llama luz reflejada (o jozer).

Construyendo un partzuf para 782

Estos fueron dos ejemplos con las iniciales del año. Pero esta no es la técnica que empleamos normalmente, porque generalmente nos enfocamos en el valor numérico del año, que nuevamente, es 782.

Vamos a elegir entre una multitud de posibilidades -muchas palabras, expresiones y frases diferentes, cuyo valor es 782- seis frases diferentes, que son muy significativas y también tienen un denominador común.

En cada caso, la frase que es igual a 782, se referirá a dos o más conceptos que van juntos de forma natural. Juntas, estas seis expresiones diferentes de la Torá forman un partzuf o un modelo, que refleja la forma humana basada en las diez sefirot con las que Dios crea la realidad.

Sabiduría, entendimiento y conocimiento

Las sefirot y su dimensión experiencial interna desde arriba hacia abajo comienzan con la super-conciencia del alma, generalmente dividida en dos partes (placer y voluntad). Luego, el intelecto en el alma se divide en las tres facultades de la mente: sabiduría, entendimiento y conocimiento.

A continuación, las emociones del corazón, la bondad-amorosa, el poder (o coraje) y la compasión.

Después, los poderes del alma para llevar a la práctica en la realidad, para impactar en la realidad: confianza, sinceridad y el poder de autorrealización del alma, que corresponden a las sefirot de victoria, agradecimiento y fundamento.

Finalmente, tenemos la realidad externa del alma, el reinado, el propósito de la creación, que se describe en el versículo, “Dios será Rey sobre el mundo entero, en ese día [el día del Mashíaj], Dios será uno y Su Nombre será uno”. [Zejariá 14:9]

Esto es solo para recordarnos el modelo y el fluir de todas las sefirot, que también son los poderes del alma, la forma en que Dios creó al hombre a Su imagen.

Corona: “Que Él te dé la paz”

Ahora comenzaremos desde arriba y descenderemos hacia abajo. La primera alusión de 782 es el clímax de la Bendición Sacerdotal, que es una de las gemas numéricas de la Torá, si no la más preciosa. Se compone de tres versos.

Los sacerdotes dicen: “Que Dios te bendiga y te proteja. Que Dios haga brillar Su rostro sobre ti y te dé gracia.” [Números 6:24-25] Y el tercer y último versículo y bendición es, “Que Dios eleve Su rostro sobre ti y te dé paz”. [Ibid v. 26]

Las últimas tres palabras son el clímax, “Que Él te dé la paz” (וְיָשֵׂם לְךָ שָׁלוֹם, vaiasem lejá shalom).

Hay una intención muy importante en estas palabras, que decimos todos los días, que la máxima bendición es la paz – paz en el mundo, paz mental; paz en hebreo también significa perfección o solidez, incluso buena salud, todo lo que se necesita para estar completo es paz.

Los sabios dicen que no hay nada más grande que la paz, [Baba Metzia 87a, Ievamot 65b, y otros lugares] גָּדוֹל הַשָּׁלוֹם, gadol hashalom.

Esta es la máxima bendición con que la Torá nos bendice a través de los sacerdotes, quienes son los mensajeros que nos traen la palabra y la bendición de Dios, y los enviamos para recibir este mensaje y canalizarlo a través de ellos hacia nosotros. La máxima bendición son las últimas tres palabras.

El Sifri

Los sabios nos enseñan que cada parte de las tres bendiciones trata de algo específico. El Sifri, la antología de interpretaciones de las palabras de la Torá según la tradición oral recibida del Sinaí, explica que “Que Él te dé la paz” significa “la paz de la Torá” (זֶה שְׁלוֹם תּוֹרָה, ze shalom Torá).

La explicación es que hay algo único en la Torá, ya que tiene el poder de hacer las paces entre opiniones opuestas. Esto es muy prominente en toda la literatura rabínica, aunque un sabio dice así, y el otro dice lo contrario, y se contradicen entre sí, “estas y estas son palabras del Dios viviente”. [Eruvin 13b]

Hay algo intrínseco en la Torá que la paz es la verdadera unión suprema entre opuestos que será revelada en el futuro por el Mashíaj. En este mundo aún no podemos comprender completamente lo que significa que dos opiniones opuestas pueden ser una.

Es por eso que esta alusión pertenece al reino de Keter, de la Corona, al reino supremo supra consciente del alma. Allí, la Torá hace las paces entre las personas que expresan estas opiniones opuestas – todo lo que dice un sabio rabínico expresa la raíz de su alma.

La corona

En nuestro mundo, estas raíces opuestas del alma incluso parecen antagónicas, pero en la Corona finalmente se encuentran en un estado de perfecta paz.

Como dice la Torá, “In vaheb in sufá,” [Números 21:14] que los sabios interpretan alegóricamente como “amor en el final”, es decir, que la disputa entre las diferentes opiniones se clarifica a través del estudio de la Torá, que es como una guerra, que termina con amor.

En la corona se revela que todas las diferentes personas son realmente una y la misma en su esencia Divina; que cada alma Divina de Israel es una parte real de la Divinidad de Dios.

La Divinidad no se divide en partes, por lo que cada alma es un reflejo del todo. Cada parte es el todo, excepto que solo ves un aspecto de las infinitas dimensiones del todo. Esta frase, “Que Él te dé la paz” (וְיָשֵׂם לְךָ שָׁלוֹם) es igual a 782.

Si agrego la interpretación de los sabios, “es la paz de la Torá” (זֶה שְׁלוֹם תּוֹרָה, ze shlom Torá) a 782, la suma llega a 1781, que es 13 veces 137, donde 13 es el valor de “uno” (אֶחָד, ejad) y de “amor” (אַהֲבָה, ahavá) -la paz es una revelación del amor y la unidad- y 137 es un número muy importante, el número más importante en la física moderna, la constante fina del Universo, y además es el valor de la palabra “Cabalá” (קַבָּלָה). Entonces, este es un número muy hermoso.

Un punto más sobre esto