Virgen De La Puerta de Otuzco

Virgen De La Puerta de Otuzco
Virgen De La Puerta de Otuzco

Historia y Ficción del Pasado

Otuzco queda a 72 kilómetros de Trujillo. Pero ésta es una distancia engañosa, ningún vehículo puede recorrerla en menos de dos horas y fracción, debido a lo estrecho del camino y al mal estado en que se encuentra. La ciudad está a unos 2,638 metros sobre el nivel del mar y se llega bordeando el río Moche que se divisa al fondo de las quebradas que se suceden ante de llegar a Otuzco.

La festividad de la Virgen De La Puerta de Otuzco es muy antigua y es probable que se escindiera del culto rendido a Nuestra Señora de la Concepción de Otuzco. En 1792 consta documentalmente (Archivo Arzobispal de Trujillo). Cofradías, legajo 7) que existía una sola cofradía que agrupaba los hermanos dedicados al culto de “Nuestra Señora de la Concepción, venerada también con el título de Nuestra Señora de La Puerta, en el pueblo de Otuzco”.

En 1806, el cura del lugar, José Tadeo del Campo y Caballero, al detallar los fondos y rentas de las cofradías, especifica separadamente la de Nuestra Señora de la Purísima Concepción (a la que llama “Patrona”) y la de “Nuestra Madre y Señora de la Puerta”. Si tal escisión existió debió producirse por esta fecha. Curiosamente la cofradía de la Virgen de la Puerta ya tenía mayores ingresos que la Virgen de la Concepción.

En Otuzco, la festividad de la Virgen de la Puerta es mucho más que una celebración local. No menos de 100,000 personas copan todos los espacios posibles de la ciudad, y durante una semana (11 al 16 de diciembre) se vive el frenesí de lo que se considera como la fiesta tradicional más importante del Norte del país.

Las celebraciones son organizadas por el Comité Central de las Fiestas Patronales de la Virgen de la Puerta. Su conformación es anual y se constituye a partir de los representantes de los caseríos cuyo aporte sustentará la celebración. Dado el carácter agrícola de la región, la población de Otuzco que no habita en el perímetro de la ciudad está dispersa en pequeñas concentraciones de viviendas, cuyos habitantes sólo visitan la capital del distrito para proveerse de herramientas, para transacciones comerciales o de carácter burocrático, y sobre todo para las festividades más importantes.

[box]La celebración comienza formalmente el día 12 de diciembre, en que se arregla el altar de la Virgen y se culmina la novena en su honor[/box]

El día 13 es conocido como el Alba y corresponde a los maestros de Otuzco hacerse cargo del desfile, retreta en la plaza de armas y fuegos artificiales. El párroco inicia la celebración de una secuencia de misas que continuará a lo largo de la feria, ofrecidas por los devotos de la Virgen.

El día 14 baja la imagen de la Mamita de la Puerta de la iglesia a los brazos de sus cargadores (miembros de la Hermandad). Lo hace a partir de un mecanismo que permite deslizar la Virgen por un madero inclinado provisto de un riel. El desplazamiento es lento y lleno de solemnidad, que se realiza en medio de la música de las bandas, canciones y griterío de los distintos grupos folklóricos y de la abrumadora presencia de peregrinos que han llegado a saludarla.

El 15 es el día central de la feria y su mejor expresión
El 15 es el día central de la feria y su mejor expresión

El 15 es el día central de la feria y su mejor expresión es la procesión de la Virgen a lo largo del pueblo. La multitud es compacta y está tan enfervorizada que es casi imposible desplazarse en otra dirección que no sea el recorrido prefijado para la imagen. Horas antes, frente a un tabladillo de la plaza de armas ha tenido lugar el festival musical, con el incentivo de un premio a la mejor banda de la feria. A las once de mañana se realiza una misa solemne, a la que acuden todas las autoridades de la ciudad y de la feria. Desde el día anterior los fieles desfilan para ver y tocar a la imagen esperando remedio a sus pesares. En la noche continúan los fuegos artificiales; más de cien “castillos” se queman en esta semana de celebraciones.

El día 16 la Virgen recibe la veneración de sus fieles en el atrio de la iglesia y por la tarde “sube a su trono” mediante el mismo mecanismo. En la tarde se lleva a cabo la tradicional corrida de toros y por la noche (7 p.m.) una solemne misa de acción de gracias finaliza la feria, a pesar de que formalmente tiene lugar otra misa ( al día siguiente) en honor a los peregrinos, si bien la mayoría de ellos ya está en camino a sus hogares.

La emotividad del evento es indescriptible y se desprende especialmente de la gente de los caseríos y de los peregrinos, que en gran proporción son otuzcanos que viven en otras partes del país. Los residentes declaran abiertamente que no pueden asistir a los actos programados, debido a que tienen que atender a sus negocios. Prácticamente cada casa se convierte en un alojamiento o en una tienda improvisada, cuando no comparte ambas actividades. Se considera a estas fecha como la oportunidad que ofrece la Virgen para que sus fieles multipliquen sus ingresos y acumulen un pequeño capital para cubrir las necesidades del resto del año.

El primero de enero se vuelve a rendir homenaje a la Virgen en una fiesta que se considera más apropiada para la gente que vive en Otuzco. Los días 12, 13, 14, y 15 de diciembre son fechas de trabajo intenso y de actividad comercial desenfrenada. En el espacio urbano se cruzan todas las ofertas posibles para que los visitantes dejen su dinero.

Desde video games hasta discotecas (“con rayos laser”) improvisados, que alternan sin problemas con danzantes tradicionales, penitentes que se arrastran en honor a la imagen sagrada o prostitutas (mujeres y travestidos) que llegan en pequeños grupos, con la declarada intención de participar en la feria por respeto a la Virgen. Hay también un considerable numero de delincuentes de poca monta, aunque el control policial es bastante estricto.

Una tradición paralela, muy difundida, nos dice que la Virgen apareció en el lugar donde hoy se encuentra el templo antiguo, a un extremo de la plaza de armas. Allí existía una pequeña laguna y en una de sus orillas se alzaba un “ushco” (que los informantes traducen como piedra). La fuente era abastecida por un arroyo que llegaba desde una quebrada cercana y proveía de agua a la población.

Cierta vez se encontró sobre el ushco a la imagen de la Virgen, que de inmediato fue llevada al templo (no se especifica a cual), pero la imagen desaparecía por las noches y regresaba a la laguna. Finalmente se interpretó que la Virgen deseaba que se le construyera una iglesia en aquel lugar, por lo que se canalizaron las aguas desecando el terreno. Hoy día el arroyo corre debajo de Otuzco y desemboca en el río Pollo.

Lo más probable es que la primera imagen hubiese llegado con los padres agustinos hacia 1550, cuando se inició la evangelización en la zona. Sucesivas representaciones se fueron agregando o sustituyendo a las que se deterioraban. Los intelectuales orgánicos de Otuzco señalan que en 1570 una nueva imagen, réplica de la primera, fue colocada en la puerta del templo antiguo, de donde se derivaría su nombre.

Pero no hemos visto la documentación que sustente tal aserto. La versión tradicional habla del temor de los otuzcanos a raíz de un supuesto desembarco de piratas en Huanchaco en 1670. El asalto no se habría producido gracias a la intervención divina, luego que los vecinos llevaron a la imagen a las “puertas” de Otuzco. En adelante habría sido colocada en la puerta de la iglesia dando inicio a su fama.


Fuente: Instituto Hemisférico de Performance y Política