Vida después de la muerte según teoría cuántica

Vida Después de la Muerte

Uno de los temas que más discuten actualmente en la neurociencia son las experiencias cercanas a la muerte. Numerosas personas reportan haber tenido visiones místicas al tiempo que vivieron algún tipo de suspensión de sus funciones vitales.

Vida después de la muerte según la teoría cuántica

Aunque para muchos esto se trata de una discrepancia neurológica, algunos científicos creen que se pueden encontrar las bases para describir estos fenómenos y tal vez probar que existe una vida después de la muerte –o algún tipo de sustancia que escapa la muerte del cuerpo.

El caso más sonado recientemente es el de el médico de Harvard Eben Alexander, quien en su propia experiencia cercana a la muerte cree tener las pruebas de la persistencia de la conciencia más allá del cuerpo.

El trabajo de Alexander es el foco de gran polémica y discusión. Sus palabras fueron: “He estado sumido en un profundo coma durante una semana en el que viajé a otra dimensión del universo; una dimensión que nunca antes pude llegar a soñar que existiese”

Alexander describe el lugar como un universo mayor

Con nubes grandes de color rosado contra un cielo profundo y azul; también afirma que había seres transparentes, brillantes y que su compañera de viaje era una mujer joven de pómulos marcados que hablaba con él sin pronunciar ninguna palabra.

Así arranca el neurocirujano de la Universidad de Harvard, Eben Alexander, su relato en primera persona sobre la vida después de la muerte, una experiencia que le ha hecho creer en la vida eterna y que recogerá próximamente en un libro titulado Proof of Heaven: A Neurosurgeon’s Journey into the Afterlife (La prueba del cielo: el viaje de un neurocirujano a la vida después de la muerte).

Las tesis de Alexander han generado una intensa polémica en Estados Unidos después de que la revista Newsweek publicase varios extractos del texto.

El neurocirujano asegura que antes de vivir esta experiencia había estado bastante alejado de la Iglesia y no creía en la vida más allá de la muerte, pero ahora dice contar con la prueba irrefutable de que estaba equivocado.

Debate abierto en torno al relato del médico norteamericano

Precisamente, el debate abierto en torno al relato del médico norteamericano se centra en si una experiencia personal puede ser una prueba científica o no. Para el mayor experto mundial en estos temas, el psiquiatra y filósofo Raymond Moody, no hay duda:

“El doctor Eben Alexander es la prueba viviente de que existe vida después de la muerte. Es el caso más asombroso sobre experiencias cercanas a la muerte que he escuchado desde hace más de cuatro décadas estudiando estos fenómenos”

Antes de que Alexander saltará a los medios con esta afirmación –supuestas “pruebas del cielo”— el anestesiólogo y neurocientífico Stuar Hammeroff ya había postulado una teoría cuántica de la vida después de la muerte.

Según Hameroff la conciencia está basada en pequeñas estructuras dentro del cerebro llamadas microtúbulos.

La experiencia de la autoconciencia

Es el efecto de la gravedad cuántica en estos microtúbulos, que sirve como nodos procesadores. Si la conciencia es un fenómeno cuántico, entonces está constituida de la misma sustancia que todo el universo –por lo que podría haber existido desde el principio del tiempo y estar embebida a la geometría del tiempo.

Según Hameroff, bajo condiciones normales la conciencia ocurre en el nivel fundamental de la geometría del espacio-tiempo confinado al cerebro.

Pero cuando el metabolismo que conduce la coherencia cuántica (en microtúbulos) se pierde, la información cuántica se filtra hacia la geometría del espacio-tiempo en el universo como totalidad. Siendo holográfica y entrelazada, no se disipa.

De ahí que la conciencia (o la subconciencia, como la de un sueño) pueda persistir.

Esta teoría no significa que al morir tendremos conciencia de nosotros mismos, con la misma personalidad, sino que nuestra conciencia o memoria regresará al universo, tal vez alimentando una especie de biblioteca cósmica. En la profundidad nuestro ser se diluye en el universo, quizás porque no hay verdadera distinción.

¿Hay vida después de la muerte?