La festividad en su honor se celebra el día 23 del mes abril, día en que se conmemora la muerte de Jorge de Capadocia el 23 de abril de 303. Su nombre, indiscutiblemente de origen griego, deriva de γεωργός, que significa agricultor o labrador. Nació en Capadocia, en la actual Turquía, en el seno de una familia cristiana leal al Imperio Romano, durante la segunda mitad del siglo III.

San Jorge 23 de Abril

Su padre Geroncio de Capadocia, servía como oficial en el ejército romano. Su madre Policromía era de origen griega a Palestina, quedó viuda y regresó con su joven hijo a su ciudad natal, Lydda, luego Diospolis, y en la actualidad Lod, en Israel.

Dio una buena educación a su hijo, que al llegar a la mayoría de edad se alistó en el ejército, la carrera de su padre. Ascendió muy pronto de grado, y llegó a ser tribuno y comes y destinado a Nicomedia como miembro de la guardia personal del emperador romano Diocleciano. (Quien reinó entre el 284 y el 305). 

Persecución Cruel de los cristianos

En 303, Diocleciano decretó la persecución cruel de los cristianos en todo el imperio, que fue continuada por Galerio. San Jorge recibió órdenes de participar en la persecución, pero prefirió profesar su religión y se atrevió a criticar la decisión del emperador, por lo que Diocleciano reaccionó ordenando la tortura y ejecución del traidor. Tras diversos tormentos, Jorge fue decapitado frente a las murallas de Nicomedia el 23 de abril del 303.

Su ejemplo facilitó a los testigos de sus sufrimientos convencer a la emperatriz Alejandra y a una sacerdotisa pagana para que se convirtieran al cristianismo, y fueron también martirizadas como san Jorge, cuyo cuerpo fue enterrado en Lydda.

Iglesia de San Jorge, Lod

Se tienen noticias de peregrinos de una iglesia construida en su honor en Dióspolis, la antigua Lydda, en el reinado de Constantino I, que se convirtió en el centro del culto oriental a san Jorge.

El archidiácono y bibliotecario Teodosio relata que Diospolis era el centro del culto de san Jorge. Un peregrino de Piacenza afirma lo mismo hacia el 570. Aquella iglesia fue destruida y más tarde reconstruida por los cruzados. En el 1191 y durante la Tercera Cruzada (1189-1192), fue destruida otra vez por las fuerzas de Saladino.

Una nueva iglesia fue erigida en 1872 y aún se mantiene en pie. En el siglo IV su veneración se extendió desde Palestina al resto del Imperio Romano de Oriente. En el siglo V su popularidad llegó a la parte occidental del imperio. Fue canonizado en 494 por el papa Gelasio I.

El Palimpsesto

El texto más antiguo sobre la vida del santo se encuentra en el Acta Sanctórum, identificado por estudiosos como un palimpsesto del siglo V. El abad irlandés Adomnanus, de la abadía de la isla de Iona, relata algunas leyendas orientales de san Jorge recogidas por el obispo galo Arkulf recogidas en su peregrinaje a Tierra Santa en el año 680.

En los comienzos del Islam, a través del sincretismo religioso y cultural, san Jorge fue unido al profeta judío Elías, al predicador judío samaritano Pineas y al santo islámico al-Hadr para formar una figura religiosa que era y es todavía venerada en las tres grandes religiones monoteístas.

Como sucede con otros santos de las primeras épocas del cristianismo, la vida de Jorge de Capadocia se confunde con lo legendario. Y más aún debido a que su culto se propagó rápidamente por toda la cristiandad desde comienzos de la Edad Media.

Leyenda del siglo IX  San Jorge y El Dragón

Siendo un joven oficial en tierras de Libia, estuvo la ciudad de Silca o Silene, donde acudían a veces dragones. Cuenta la leyenda que un dragón, estuvo atacando Silca durante un periodo de tiempo. El dragón era muy feroz y se llevaba niños, jóvenes y mujeres que acababan muertos.

Un buen día, según cuenta la leyenda, el dragón exigió que le entregarán a la bella hija del Rey de Silene. El monarca horrorizado ofreció al dragón todas las bellas pertenencias que tenía a cambio de la vida de su hija.

El pueblo se indignó de aquellas palabras y exigió al rey que entregara a su hija ya que ellos habían perdido a sus hijos y seres queridos durante los ataques del dragón a la población. Pero el rey no quería aquella muerte horrible para su hija. Para apaciguar los deseos del pueblo, el monarca aceptó entregarle a la princesa.

La bendijo y la dejó a fuera de las murallas de su ciudad para que el dragón la recogiera.

San Jorge que en ese momento llegó a la ciudad se encontró con la bella joven a la que le preguntó que ocurría puesto que lloraba desconsolada. La doncella le respondió a sus preguntas como pudo. San Jorge le ofreció su ayuda y su protección. En ese momento, justamente, llegó el dragón enfurecido que salía del lago donde vivía.

Rápidamente St. Jorge montó sobre su caballo y sacó su espada y con mucho coraje se le enfrentó. Mientras luchaba se encomendó a Dios ofreciéndole aquella bestia del mal a cambio de la victoria. En su armadura el símbolo de la cruz en blanco lucía sobre su pecho y mientras el enfrentamiento, St. Jorge seguía abogándose al todo poderoso.

Una vez que pudo controlar al animal, St. Jorge pidió a la princesa que atara al cuello del dragón su cinturón y así lo hizo la joven. Los villanos (la gente del pueblo) que siguieron el combate desde las murallas salieron a ver muerto al dragón. Cargaron en carro a la bestia mitológica todavía viva, adormecida, a causa del impacto del caballero cristiano con su espada.

Una vez en la ciudad, ante toda la población y del rey, San Jorge les dijo:

“El monstruo está dormido, no despertará, pero Dios quiere que le honréis recibiendo el sacramento del bautismo. Dejad vuestras creencias y entregaros al dios de los cristianos y a cambio yo mataré al dragón con mi espada”. Enseguida que el dragón parecía que iba despertando la gente se horrorizó y se dejaron bautizar por el santo.

En cuando el dragón despertó, San Jorge montó en su caballo y con un su espada atravesó al dragón, cayendo éste desplomado al suelo. Su sangre se escampó por todo y de rodillas St. Jorge entregó a Dios su victoria.

Dice incluso su leyenda que San Jorge quiso hablar con el rey y enseñarle cuatro nuevas aptitudes: Crear y honrar una iglesia al Dios cristiano, ayudar a sus sacerdotes, asistir regularmente a misa y proteger a los pobres y necesitados.

A partir del siglo XIII surgen otras leyendas y apariciones en el reino

Jaime I el Conquistador cuenta que en la conquista de Valencia se apareció el santo. Así lo testifica el monarca: «Se apareció san Jorge con muchos caballeros del paraíso, que ayudaron a vencer en la batalla, en la que no murió cristiano alguno.

El mismo rey Jaime cuenta que en la conquista de Mallorca «según le contaron los sarracenos, éstos vieron entrar primero a caballo a un caballero blanco con armas blancas», que él rey identificó con san Jorge.

El patrocinio de san Jorge sobre los reyes de Aragón y, sobre toda la Corona de Aragón se reconoce oficialmente en el siglo XV con la creación de una festividad. El santo es muy venerado en Alcoy, Banyeres, Benejama y Bocairente del Reino de Valencia, en cuyas ciudades celebran en su honor las célebres fiestas patronales de «moros y cristianos».

Protección de San Jorge a la Corona de Aragón

En 1096, en Alcoraz, cerca de Huesca, las huestes del rey Sancho Ramírez de Aragón asediaban la ciudad musulmana. Tras recibir ayuda desde Zaragoza, los asediados consiguieron matar al rey, pero perdieron la batalla de Alcoraz, gracias a la aparición de San Jorge. Más tarde el rey Pedro I de Aragón conquistó Huesca habiendo invocado la ayuda del santo.

Su culto alcanzó gran celebridad desde muy antiguos tiempos en la Iglesia. La Iglesia de Oriente lo llama «El gran mártir».

En tiempos de Las Cruzadas, el rey Ricardo Corazón de León se convenció en Tierra Santa de que San Jorge tenía un gran poder de intercesión en favor de los que lo invocaban y llevó su devoción a Europa, especialmente a Inglaterra.

San Jorge es el santo patrono del Reino de Inglaterra, del Imperio Bizantino, de Georgia, Etiopía, Grecia, Serbia, Tirol, Aragón y Cataluña, Génova y Barcelona; de 13 órdenes de caballería; de los soldados, campesinos, jinetes, mineros, talabarteros, herreros, jóvenes excursionistas, artesanos, Boys Scouts, cautivos, de los hospitales, de los caballos y del ganado.

Los intérpretes ven un rico simbolismo en esta escena:

De siempre la iglesia católica ha interpretado la figura de San Jorge como el arma de Dios en la Tierra.

Cubierta del sarcófago dedicado a san Jorge. En la iconografía san Jorge siempre lleva la lanza y el caballo, porque está considerado como el protector de los cristianos en todo el Oriente cristiano.

  • Su caballo blanco en el que iba montado, era la iglesia.
  • La lanza el arma otorgado por Dios era para acabar con la blasfemia, el mal, la tentación y sobre el ángel caído, que en este caso, es la figura del Dragón.
  • Curiosamente tiene mucho que ver con la figura de San Miguel Arcángel, ambos matando al dragón o al demonio con arma de metal, lanza o espada.
  • Aunque San Jorge tiene una biografía, una leyenda muy difundida e incluso una tumba, su existencia no ha podido jamás ser demostrada.
  • Su cuerpo fue sepultado en la población de su madre: Lydda, también conocida como “Hagio Georgiopolis”.
  • Su tumba todavía es venerada por los cristianos, principalmente por los cristianos ortodoxos griegos.
  • En la inscripción de su tumba se lee: “San Jorge, portador del estandarte” en griego.
  • En Israel se cuenta que el venerable nació en Lydda (Israel) y no en Capadocia, como cuenta la leyenda.

Es asombrosa la popularidad de que este santo siempre ha gozado a lo largo de la historia. En 1969, el papa Pablo VI sacó a san Jorge del santoral de la iglesia católica, aunque lo mantuvo a nivel opcional, pero no por eso su devoción ha decaído. San Jorge nos ofrece un ejemplo de lealtad valiente hacia las convicciones de fe.

Si recorres Barcelona (España) para el mes de abril no puedes dejar de presenciar esta fiesta tradicional que se comparte en suma armonía, su aspecto religioso y cultural.