Una bandera ondea a merced del viento sobre una iglesia palestina en el pueblo cisjordano de al-Khadr. Su roja cruz sobre el fondo blanco ha sido asociada con San Jorge desde la época de las cruzadas (1095-1291). Es la bandera nacional de Inglaterra, y otros países y ciudades que lo han adoptado como santo patrón también la usan como un emblema. Pero los palestinos tienen una razón particular para desplegar ese símbolo y reverenciar a ese antiguo mártir cristiano.

Para ellos, es un héroe local, que se opuso a la persecución de sus hermanos cristianos en la Tierra Santa. “Creemos que fue un gran mártir por su fe, que defendió a la religión cristiana y sus valores”, señala el arzobispo ortodoxo griego Atala Hana.

Al sacrificarse por su fe, logró derrotar a la maldad. Tomamos a San Jorge como un patrón de la gente que vive aquí. Él nació en la Palestina histórica; le rezamos para que nos recuerde a nosotros y a esta tierra sagrada”.

Legendario San Jorge

San Jorge era un soldado romano durante el siglo III, cuando el emperador Diocleciano estaba en el poder. Aunque se dice que su padre era nativo de Capadocia –región histórica de Anatolia central en la moderna Turquía–, se cree que su madre era una palestina de Lydda, hoy en día la ciudad de Lod, en Israel.

Pero todo esto es conjetura…

De hecho, la versión más antigua de su historia –que data de principios del siglo V y de la que parecen derivarse las subsiguientes– era reconocida como una obra de ficción sin valor histórico. En el año 496 a.D., el papa Gelasio I la condenó como el tipo de cuentos compuestos por herejes y profanos y prohibió que se leyera.

Eusebio de Cesárea, el obispo del siglo IV que escribió la historia de la Iglesia y sus mártires hasta el año 313 a.D., no mencionó a Jorge. Sin embargo, el mito perduró.

Según Leyenda Dorada del influyente autor medieval Jacobo de la Vorágine, Jorge nació en la tierra de su padre y murió en la de su madre.

En esta versión, el gallardo caballero viajó a la ciudad de Silena, en Libia, que vivía aterrorizada por un feroz dragón del mar. Por orden del rey, los habitantes habían sacrificado a sus hijos para apaciguar a la bestia pero ahora le tocaba el turno a la princesa. Jorge le prometió al rey que si todos eran bautizados, él mataría al dragón. Ambas partes cumplieron.

Poco después, los emperadores romanos empezaron una gran persecución contra los cristianos. Jorge respondió abandonando su posición militar, regalando sus posesiones a los pobres y protestando públicamente contra las acciones de las autoridades romanas.

Por ello fue arrestado y sometido a torturas que varían según quién cuenta la historia: desde ser forzado a beber veneno hasta ser sumergido en una caldera llena de plomo ardiente, pasando por complicadas máquinas de decapitación y otros artilugios.

En todos los casos emergía milagrosamente ileso. Finalmente, tras destruir otro templo pagano e inspirar a muchos otros a convertirse al cristianismo, lograron cortarle la cabeza.

Por todas partes

Así como los ingleses creen que en algún momento de su vida Jorge estuvo en Inglaterra como delegado del emperador romano, e incluso que el dragón que mató vivía en su isla, los palestinos piensan que el suelo que hoy pisan fue el escenario de al menos parte de la historia.

Eso explica que haya muchas iglesias en Cisjordania e Israel con el nombre de San Jorge. Mientras que Occidente marca su día el 23 de abril, en Medio Oriente se celebra el 6 de mayo, de acuerdo al calendario más antiguo que rige a las iglesias orientales.

Para el festival se hornea un pan especial que lo muestra en su pose típica como cazador de dragones, una imagen que también adorna muchas de las casas de los palestinos cristianos y edificios públicos, pues se cree que el santo protege.

“Se le presenta como un caballero lleno de gracia y paz, montado en su caballo y siempre luchando contra el mal, que se simboliza con un dragón. Debajo, escribimos en árabe ‘Dios bendiga nuestro hogar'”, le dice a la BBC el escultor Akram Anastas, quien ha tallado en piedra miles de veces al santo para venderlo a palestinos y a clientes extranjeros.

La llave en la boca

Asociado a su galantería, valentía y honor, el nombre Jorge sigue siendo uno de los más comunes en los territorios palestinos. En el café en Belén conocido como Abu George (el padre de Jorge), se reúnen los miembros de la familia Thalgie, en la que todos se llevan ese nombre.

“Somos 10 llamados Jorge hasta ahora. Quizás en el futuro seremos 100”, le dice a la BBC Jorge Elías Saba Thalgie. “Aquí en Belén, todos creemos que San Jorge nos ayudará: si ocurre un accidente, lo primero que uno dice es ‘Ya Khadr’, que significa que estamos pidiéndole socorro a San Jorge”.

Eso incluye a algunos palestinos musulmanes, especialmente aquellos de al-Khadr. Una anciana vestida con un traje bordado tradicional y el velo islámico agrega: “todos creemos en al-Khadr, incluso mi esposo”. Y hay varias tradiciones asociadas al santo.

  • Para niños con dificultades del habla, se le pide a un sacerdote ortodoxo griego que le ponga una llave en la boca y la gire, para soltarles la lengua.
  • En otro ritual, las personas se pasan una cadena alrededor del cuerpo y la besan tres veces, para protegerse de enfermedades.
  • También meten debajo de la campana de vidrio que cubre su imagen, cartas que le piden a San Jorge que resuelva disputas familiares.
  • Y quienes ruegan por su ayuda, regalan ovejas a la iglesia para que distribuya la carne entre los pobres.

Vía » BBC Mundo

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