Preparar postres traer beneficios a la salud mental

Tener buena mano para la cocina es un privilegio de pocos. Y saber preparar cosas dulces es una bendición para toda la familia. Si eres de preparar postres, la ciencia tiene una buena noticia para ti: eres más amable, cariñosa y dulce que el resto de las personas.

Si te gusta hacer postres, eres una persona más amorosa que el resto

De acuerdo a los expertos, preparar postres, especialmente si se hacen para los demás, puede traer beneficios a la salud mental.

Donna Pincus, profesora asociada de Psicología y Ciencias del cerebro de la Universidad de Boston, dice que preparar cosas dulces permite a las personas expresar sus emociones y aliviar el estrés.

Comunicar los sentimientos

Quienes preparan postres y cosas dulces para la familia suelen tener más control en la expresión de sus emociones y logran comunicar mejor sus sentimientos. A veces, la comida expresa lo que uno quiere decir, y es por ello que muchas veces llevamos un pastel o un rico postre a alguien con quien nos sentimos agradecidos.

La profesional explica que preparar comidas o cosas dulces para los demás “Puede ser útil para las personas que tienen dificultades para expresar sus sentimientos en palabras, para mostrar agradecimiento, aprecio o simpatía”.

Quienes preparan platillos deliciosos para su familia aprovechan el beneficio que ello conlleva para la salud mental, pues esta actividad brinda calma, relaja la mente y es una excelente terapia para mejorar el estado anímico.

Anímate a ser una “dulce”

Desde pequeña me gustó el mundo de las recetas dulces. No soy profesional pero sí una kamikaze, me lanzo a cuanta receta dulce se me aparezca y no tengo miedo de fracasar en el intento, pues en el peor de los casos, se vuelve a intentar hasta que salga perfecta.

En mi familia soy la repostera, y hasta hubo una época en que vendía pasteles y postres caseros para hacer un dinerillo extra. No sé si soy más dulce, más amable, más amorosa y más cariñosa que el resto de las personas, pero sí puedo decir que es cierto que la repostería es un mundo fascinante donde además de divertirte aprendes a ser paciente, detallista y prolija.

Empieza con estas recetas sencillas

Te quiero presentar dos de mis mejores recetas con las que deleito a mi familia y mis amigos. Son versátiles, deliciosas y sin vueltas. Es cierto que la repostería tiene sus cositas y que una de ellas es que las medidas deben ser justas y precisas para que salga todo a la perfección.

Pero puedo decirte que no hay nada más gratificante que ver la cara de tu familia cuando llegas a la mesa con estas delicias.

Flan casero

Para el caramelo:

  • 125 grs de azúcar común
  • 5 cucharadas de agua

Para el flan:

  • 6 huevos grandes
  • 200 gramos de azúcar
  • 1 litro de leche
  • esencia de vainilla
  • opcional: ralladura de naranja o limón

Lo harás así:

Para realizar el caramelo, coloca el azúcar y el agua en el molde de aluminio y llévalo a fuego medio. No le quites los ojos de encima, porque cuando comience a burbujear y tomar color, lleva apenas un descuido en quemarse. Así que cuando tome color “caramelo” y se torne líquido, apaga el fuego deja reposar.

Luego, mezcla en un bol grande los huevos, la leche, la esencia y el azúcar. Vierte esta preparación sobre el molde donde está el caramelo.

Ahora, coloca agua en una asadera de horno y pon el molde con el flan sobre ella, para cocinar a “baño maría”. Cocina en el horno por unos 45 minutos, o hasta insertar un palillo de madera y que esté seco. Dejar enfriar para desmoldar y servir.

Consejo: Sirve este flan con unos copos de crema chantilly y unas hojas de menta y dejarás a todos con la boca abierta.

Tarta frutal con crema pastelera

Para la masa:

  • 250 gramos de harina común
  • 1 cucharadita de polvo de hornear
  • una pizca de sal
  • 1 huevo
  • 100 gramos de manteca

Para el relleno de crema pastelera:

  • 500 ml de leche
  • 4 yemas de huevo
  • 125 gramos de azúcar común
  • 50 gramos de fécula de maíz
  • Un chorrito de esencia de vainilla
  • Opcional: ralladura de limón

Para la cubierta:

  • Frutas de estación rebanadas en gajos
  • 7 gramos de gelatina sin sabor

Lo harás así:

Para la masa, coloca la harina, el polvo de hornear, el azúcar y la sal en un bol. Agregar la manteca fría cortada en cubos y desmenuzar con las manos hasta integrar.

Luego, incorporar el huevo y la esencia de vainilla y mezclar. Una vez mezclados amasar ligeramente con la mano hasta que la masa quede homogénea. Dejar reposar en la heladera durante 30 minutos.

Luego, estirar la masa en un molde para tartas, de esos chatos. Llevar al horno a temperatura media hasta que esté dorada. Dejar enfriar a temperatura ambiente.

Para el relleno de crema pastelera, colocar en una cacerola las yemas de huevo, el azúcar y la esencia, e integrar. Agregar de a poco la leche e ir revolviendo.

En un vaso, colocar la fécula de maíz con un poco de agua y revolver y agregarla a la preparación (si agregamos la fécula en seco se hacen grumos). Llevar a fuego medio sin dejar de revolver. Cuando rompe el hervor y está espeso, apagar el fuego.

Colocar la crema pastelera tibia sobre la tarta ya cocida. Luego, colocar las frutas en gajos bien prolijas, eligiendo una linda disposición de las mismas para que quede más vistoso y colorido. Disolver la gelatina sin sabor y pincelar las frutas con la misma, para que queden firmes y brillantes. Llevar a heladera hasta el momento de consumir.

Anímate a estas recetas tan tentadoras como deliciosas y dejarás a tus amigos y familiares con una sonrisa en su rostro. Y ya sabés, si quieres distenderte y calmar tu estrés y ansiedad ¡ve a la cocina y prepara algo dulce!


Fernanda Gonzalez Casafús

Fernanda es Licenciada en Periodismo, especialista en Redacción Digital y Community Managment. Editora de contenidos y redactora en Familias.com. Nacida en Argentina y mamá de dos, ama los animales, la danza, la lectura y la vida en familia. Escribir sobre la familia y la maternidad se ha convertido en su pasión.

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