¡Papá Noel sí existe!

Papá Noel

¿Santa Claus? ¿Papá Noel? ¡Qué va, no, ya no hay adultos en el mundo que crean en él! Pero todos se quedan asombrados cuando llegan a Finlandia y ven en su oficina al anciano con su densa barba blanca, una barriga algo grande y redondita y mirada bondadosa. Ahí está, la Navidad en persona.

¡Papá Noel sí existe! Recibe 32 mil cartas en un día y vive en Laponia

Un niño pequeño al final de la fila se agarra con algo de miedo a las piernas de su madre. Cree en realidad que se encuentra ante el verdadero Papá Noel. Y no es de extrañar, pues es tal y como se lo imagina cualquier niño. “Ven aquí”, dice con una sonrisa amable. “Sentaos conmigo”.

En realidad, Papá Noel vive en Korvatunturi, una montaña en la frontera rusa

Rovaniemi, la capital de Laponia en Finlandia

Tiene forma de oreja, para poder escuchar los deseos de todos los niños. Pero como este lugar está muy alejado, abrió una segunda oficina en Rovaniemi, la capital de Laponia en Finlandia, y recibe ahí visitantes durante todo el año.

En 1950 llegó al lugar Eleanor Roosevelt, la viuda del presidente de Estados Unidos Franklin D. Roosevelt, y para que pudiera reunirse con Papá Noel se construyó una pequeña cabaña de madera, el comienzo de una exitosa atracción turística que atrae a personas de todo el mundo.

Hoy la cabaña sigue ahí, pero es fácil que pase desapercibida

El lugar está dominado por las tiendas de souvenirs, muchos muy cursis, pero la gente llega al lugar por otros motivos: Hacerse una fotografía en el círculo polar y visitar a Papá Noel y su oficina de correos.

Esta última se asemeja un poco a una sala de estar cómoda en la que hace tiempo que no se ordena. Las cartas se amontonan una encima de otra. Vienen de todas partes del mundo.

De Francia, España y Estados Unidos. De China, Kazajstán e Indonesia. Incluso de Jamaica, Togo y Etiopía. “A Papá Noel, Círculo Polar”, se lee en una. “To Santa Claus” o un simple “Santa Laponia”, casi siempre en una letra redondeada de niños.

Todas las cartas llegan

“Todas las cartas llegan, incluso las que no tienen sellos”

Asegura Cristina Sandoval, una española que ayuda a Papá Noel con la correspondencia. Según explica, las oficinas de correos de todo el mundo redirigen las cartas a Rivaniemi y a veces Papá Noel recibe hasta 32.000 cartas en un sólo día.

Al año son más de medio millón, asegura Sandoval, quien como el resto de elfos que trabajan con Santa Claus lleva un gorro y chaqueta rojas y una bufanda blanca.

Frente a la oficina de correos, decenas de personas esperan ante la oficina de Papá Noel para verlo en persona. La pesada puerta de madera se abre y otro elfo muestro el camino. Lo primero que se ve son los aparatos que usa Santa para aterrizar en los lugares más apartados del planeta.

También se pasa por delante del “regulador de la velocidad de giro de la Tierra”, una máquina enorme con palanca. “Con ello, Santa Claus puede hacer que el tiempo pase más lento, para poder repartir a tiempo en pocos días los regalos por todo el mundo”, explica el elfo.

Y llegó el momento que todos esperaban

La puerta de la oficina se abre y se ve a Papá Noel sentado en una silla de madera. Pide a los visitantes que se sienten junto a él y contesta preguntas en inglés, francés o alemán mientras la gente hace fotografías.

El anciano cuenta que tiene más renos que estrellas hay en el cielo y le asegura a los pocos escépticos que es el verdadero Santa Claus. ¿Y cuántos años tiene? “Tantos que ni me acuerdo”, confiesa. “Un día me puse a contar de cuántas navidades me acuerdo, pero a las 365 me dormí”.

Poco a poco, el niño pequeño ha conseguido superar su miedo. Se acerca con su madre a Papá Noel y éste le pregunta: “¿Te quieres sentar en mi regazo?”. El niño asiente algo tímido, y después sonríe de oreja a oreja.

Historia y Origen de Santa Claus

(Rovaniemi, Finlandia – DPA)

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