Nuestros demonios, nuestra sombra

Nuestros demonios, nuestra sombra, InfoMistico.com

Me gusta referirme a nuestro lado más oscuro como la “enorme bolsa” que todos arrastramos. Solemos utilizar una gran cantidad de metáforas para describirlo, como “descubrir nuestros demonios”, “la noche oscura del alma”, “luchar con el diablo”, “alter ego”, “sombra”, etc.

Encontrar nuestros demonios y nuestra sombra

Todos los aspectos de nuestra personalidad que molestaban a los que nos rodeaban y repercutían en nuestra vida fueron arrojados a un saco invisible que nos siguió durante toda la vida y que empezamos a hacer desde la infancia para seguir siendo merecedores de su amor.

Tanto nuestro ego como cada una de nuestras sombras crecen naturalmente durante la infancia como resultado del mismo evento crucial.

Los atributos que no se ajustan a nuestra imagen ideal, como el egoísmo y la envidia, las frustraciones o las experiencias terribles, serán enviados al fondo de nuestro saco. Por un lado, nos asociaremos con ciertos rasgos ideales de nuestra personalidad, como la simpatía o los excelentes modales.

Aquello que se relaciona con el ego y lo que se relaciona con la sombra en relación con los miembros de un sistema varía en función de la cultura e incluso de la familia. Mientras que otros no lo harán, algunas personas aceptarán la expresión de emociones extremas como la rabia, la agresión o la sexualidad.

Nuestro saco

Así, durante los primeros 20 años de nuestra vida, especialmente, nuestro saco se expande, al igual que el de nuestra familia, cultura o sociedad, y durante los siguientes 20 años, pasamos nuestro tiempo intentando vaciarlo.

Y cuantos más elementos metemos en nuestro saco, menos energía tenemos para las actividades cotidianas y más energía queda atrapada, almacenada y no disponible.

Sucede que todo lo que metemos en nuestro saco aparecerá como una gran sombra con mucha hostilidad el día que menos lo esperemos o cuando decidamos abrirlo. Esto se debe a que cuando rechazamos una parte de nuestra personalidad, ésta se vuelve hostil y nos somete de alguna manera, como si se hubiera planeado un motín contra nosotros.

Al final nos llevamos sorpresas desagradables de lo que no esperábamos.

Como resultado, los aspectos sobre nosotros mismos que rechazamos pueden ser interpretados como la sombra. Sólo vemos lo que queremos ver cuando nos miramos en el espejo, así que lo que no se hace evidente en nuestro reflejo. Y enfrentarse a ello implica enfrentarse a uno mismo.

Más aún, no todas las emociones y habilidades reprimidas son malas, a pesar de que alimentan el lado oscuro de la naturaleza humana. Porque la sombra también contiene habilidades y cualidades que el individuo no ha tenido tiempo de desarrollar, además de apegos emocionales, rasgos inmaduros o síntomas neuróticos.

Nuestra sombra personal

Por consiguiente, nuestra sombra personal es una parte del inconsciente que complementa a nuestro ego y representa los aspectos de nuestra personalidad consciente que no queremos conocer, que rechazamos y que olvidamos o desterramos al fondo de nuestra mente, sólo para descubrirlos más tarde en conflictos con otras personas.

Por lo tanto, contiene capacidades y cualidades potenciales que aún no se han realizado.

Sin embargo, como la sombra huye de la luz de la conciencia, no podemos verla directamente. En cambio, podemos ver la sombra a través de otras personas observando sus características y su comportamiento.

La sombra

La sombra se puede vislumbrar si somos conscientes de que cuando apreciamos o despreciamos en exceso una cualidad de alguien, como la pereza o la sensualidad, probablemente estemos proyectando ese atributo en esa persona con el propósito de desterrarlo a nuestra sombra.

Los rasgos y/o actitudes que nos preocupan o nos agradan excesivamente en los demás deben ser examinados junto con lo que nos afectan para conocer algunas características de nuestra sombra, o lo que proyectamos en los demás sobre nosotros mismos.

Así, para recuperar nuestra sombra, debemos enfrentarnos a ella e incorporar sus elementos a una visión más amplia y comprensiva de lo que somos, dejando de lado nuestra rigidez y nuestras fobias.

Este proceso suele tener lugar cuando vemos que nuestras vidas no cambian y cuando hemos perdido el interés por ellas y por su finalidad.

El proceso de sumergirnos intencional y voluntariamente en todo aquello que hemos elegido negar o reprimir se conoce como trabajo con nuestra sombra. Nos permitirá resolver nuestros problemas interpersonales al iluminar las sombras y entrar e integrar nuestro propio interior.

“Nuestras cualidades más admirables también se profundizan como resultado de la aceptación de nuestros peores lados”.

Nuestros demonios o enemigos

Mientras que hacer las paces con nuestros demonios o enemigos internos no hace que desaparezcan, sí altera nuestra interacción con ellos, haciéndola mucho más humana y evitando la vía humilde. La terapia o incluso las artes pueden ayudar.

Se puede hacer la paz con nuestra sombra y evitar las penurias y la perdición cuando nuestra fuerza reconoce su propia fragilidad y nos damos cuenta de que además de la luz también estamos formados por sombras.

Cuando dejamos de pensar que el mal sólo viene de fuera y nos damos cuenta de que la capacidad de hacer el mal también existe dentro de nosotros, dejamos de culpar al exterior de todo lo malo.

Como señaló Jung, “la sombra sólo es peligrosa cuando no le prestamos la debida atención”, el inconsciente deja de ser peligroso cuando tenemos una conexión sana con él.

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Con información de lamenteesmaravillosa.com