Anciano pidió que lo sepultaran con su dinero y la esposa hizo algo sorprendente

Hay algunas personas a las que les encanta el dinero demasiado. Tanto es así que lo ponen por encima de todo lo demás en su vida, incluyendo su familia. Entonces, ¿qué pasa cuando alguien quiere llevarse todo su dinero con ellos a la tumba? Bueno, echa un vistazo a esta historia sobre una viuda que le hizo una promesa a su codicioso marido para enterrarlo con todo su dinero.

Sí, ese fue su último deseo … que buen tipo, ¿eh? De todos modos, su esposa, siendo una mujer honorable, quiso cumplir su promesa. Pero no hace falta decir, que ella quiso encontrar una manera de ganarle a este absurdo pedido.

Había un hombre que había trabajado toda su vida y había guardado todo su dinero. Él era verdaderamente tacaño cuando se trataba sobre su dinero. Amaba el dinero más que casi cualquier otra cosa, y justo antes de morir, le dijo a su esposa:

— Ahora escucha, cuando muera quiero que tomes todo mi dinero y lo coloques en el ataúd conmigo. Porque quiero llevarme todo mi dinero a la otra vida.

Así que consiguió que su esposa le prometa con todo su corazón que cuando él muriera, ella pondría todo el dinero en el ataúd junto con el. Finalmente un día murió.

Él estaba tendido en el ataúd, la mujer estaba sentada allí vestida de negro sentada al lado de su mejor amiga. Cuando terminaron la ceremonia, justo antes de que cerraran el ataúd, la mujer dijo:

.. ¡Espera un minuto!

Tenía una caja de zapatos con ella, ella se acercó con la caja y la colocó en el ataúd. A continuación, los enterradores cerraron el ataúd y se lo llevaron.

Su amiga dijo:

— Espero que no hayas sido lo suficientemente loca como para poner todo ese dinero ahí dentro con ese viejo tacaño.

Ella dijo:

— Sí, le prometí. Yo soy una buena cristiana, no puedo mentir. Le prometí que iba a poner el dinero en ese ataúd con él.

¿Quieres decir que pusiste cada centavo de su dinero en el ataúd con él?

— Claro que sí, dijo la esposa. Lo junte todo, lo puse en mi cuenta bancaria y le escribí un cheque

Fuente: Lindito