Efecto de la muñeca Kewpie y el cuidado de los niños

Efecto de la muñeca Kewpie y el cuidado de los niños

El efecto de la muñeca Kewpie es un término en la psicología de desarrollo derivado de la investigación en la etología para explicar cómo las características físicas de un niño, tales como una frente alargada y una cara redondeada, motivan al niñero del infante para cuidar de ellos. Se dice que las características físicas del niño se asemejan a una muñeca Kewpie.

Investigación Etológica Efecto de la Muñeca Kewpie

La etología enlaza el estudio del comportamiento animal y las perspectivas biológicas al comportamiento humano y la organización social.

El etólogo Konrad Lorenz fue el primero en describir el efecto de la muñeca Kewpie y en proponer el significado evolutivo de tal efecto, seguido del trabajo de Thomas Alley en 1981.

Efecto de la muñeca Kewpie y el cuidado de los niños

Konrad Lorenz y la apariencia física de los infantes

En 1943, Konrad Lorenz propuso que el hecho de que los infantes sean regordetes, es decir, características faciales más redondeadas (p.ej, cachetes, orejas y nariz) y frentes grandes incitaba a los que cuiden del niño a exhibir sentimientos incrementados de apego al infante por la tierna apariencia del niño.

Lorenz pensaba que las innatas tiernas características del niño son una característica pre-adaptada que incrementa la posibilidad de supervivencia del individuo y la probabilidad de que sus genes sean pasadas a generaciones futuras, similar a la impresión que exhiben las aves acuáticas recién nacidas.

Lorenz pensaba que los infantes con una apariencia similar a las muñecas Kewpie recibirían más atención que los demás, por tanto serían más propensos a prosperar en su entorno.

Percepción de la ternura en infantes

Thomas Alley buscaba confirmar la investigación de Lorenz en 1981. Él esperaba establecer un enlace entre lo que Lorenz llamaba una “muñeca Kewpie” y ternura percibida. Alley definió la ternura como qué tan placentero era observar a un infante.

Demostró que la ternura percibida disminuye según como cambia la forma de la cabeza del niño debido al envejecimiento, significando por tanto que un niño con una frente alargada y características redondeadas será percibido como más tierno que un niño de las edades de dos, tres o cuatro años de edad.

Aunque, Alley no discutió como un infante más tierno sería tratado relativamente a un infante que no tenga las características de una muñeca Kewpie.

Implicaciones para el apego de niñeros

Numerosos estudios han demostrado que bebés más tiernos reciben más atención de niñeros que bebés no tan tiernos. Aunque, qué tan tierno sea un infante no ha sido visto como un factor en el desarrollo de relaciones seguras entre niñero-niño, ya que la mayoría de niños no tan tiernos y niños con deformidades faciales y faciales establecen relaciones positivas, seguras y cariñosas con sus niñeros.

Efecto de la Muñeca Kewpie

La actitud de una madre ante infantes tiernos y no-tiernos

Investigaciones han demostrado que las madres de infantes que tienen apariencias semejantes a muñecas Kewpie muestran más apego, juegan más con ellos y pasan más tiempo junto a su bebé que madres de niños no tan tiernos, a pesar de la creencia común de que los padres tratarán a sus niños de manera equitativa, sin tomar en cuenta la apariencia.

Psicólogos compararon las interacciones madre-infante de bebés de tres meses con anormalidades cráneo-faciales e infantes normales y observaron que las madres de los infantes con anormalidades se relacionaban con sus bebés con menos frecuencia que las madres de bebés normales, le hablaban a sus infantes con menos frecuencia, y eran menos receptivas con los infantes en comparación a las madres de los infantes normales.

Los resultados de este estudio indican que la apariencia, la ternura y la configuración facial de un infante es un fuerte indicador de afección maternal y del comportamiento con respecto al niño.

Investigaciones recientes han mostrado que el fenómeno de recepción disminuida y atención no sólo era limitada a infantes con deformidades faciales medias o severas. Familias de un
bajo estatus socio-económico con saludables infantes recién nacidos fueron seleccionados para participar. Fotos de sus recién nacidos fueron calificados en ternura por un panel de estudiantes universitarios.

Investigadores observaron las interacciones madre-infante y grabaron la “interacción afectiva” entre el niño y la madre (qué tan seguido la madre besó, le sonreía, abrazaba y cómo
sostenía al bebé), y qué tan seguido “atendían a los demás” mientras estaban con el bebé.

Compararon bebés tiernos y no-tiernos y demostraron que las madres de infantes más tiernos tenían más interacciones afectivas con sus infantes que las madres de infantes no tan tiernos mientras que las madres de infantes no tan tiernos pasaban más tiempo en cuidado rutinario y atendían a los demás más a menudo.

Piensan que han establecido una relación entre la ternura de un infante y su trato por el niñero o niñera para niños normales de diferente ternura.

Actitud de una madre ante bebés tiernos y no-tiernos

Existe conflicto en la investigación relativa a la actitud frente a la actitud de una madre ante infantes poco tiernos. Algunos estudios establecen que las madres de bebés no-tiernos encuentran que sus infantes interfieren más con sus vidas que como lo hacen las madres de bebés más tiernos, y que la actitud de una madre frente a su niño se vuelve más negativa si el niño se vuelve pocoatractivo, pero numerosos estudios sugieren que la ternura no juega algún rol importante para determinar las actitudes maternales.

Un estudio de madres de infantes con deformidades cráneo-faciales e infantes normales determinó que las madres de niños con deformidades reportaron experiencias maternales más positivas que las madres de bebés normales; sin embargo, los investigadores en este estudio piensan que esta podría ser una reflexión y compensación de la atención disminuida que los bebés con deformidades faciales experimentan.

Kewpie_doll_effect | Traducción : Miguel E. Balza Rivero