El jueves 15 de febrero (20:51 hora universal), habrá un eclipse de Sol en Acuario, que provocará efectos transformadores en nuestro mundo consciente, y por tanto nos conducirá a cambios en nuestros propósitos y metas durante los próximos seis meses, con la especial particularidad de que este eclipse ocurrirá en medio de una alineación planetaria, y por tanto sus efectos se manifestarán en una especie de “cadena” energética que intensificará la influencia de este fenómeno astrológico.

Eclipse de Sol en Acuario 15 de Febrero 2018

El Sol encarna a nuestro “yo superior” que ilumina nuestra consciencia, ese “yo superior” que somos nosotros mismos y que cada cierto tiempo necesita reformular estrategias y dar una nueva dirección a la vida que llevamos.

El Sol es energía y pone en marcha las cosas; evidentemente, cuando sale el Sol se produce un despertar, todos los seres vivos son motivados a entrar en acción; el Sol es luz, hace que las cosas puedan ser vistas y conocidas.

El Sol representa la visión clara y objetiva de las cosas, es nuestra propia consciencia. Al momento del eclipse esa consciencia (individual y colectivamente hablando) se nubla, para luego iluminarse, provocando un efecto que la lleva a tener una nueva percepción.

Desde el punto de vista simbólico y astrológico, al ser interrumpida la energía del Sol, el poder de nuestro mundo interno subjetivo, “destruye” una imagen de autoridad o poder, a fin de dar paso a un nuevo criterio de centralización de fuerzas.

El efecto de un eclipse solar en Acuario favorece aún más la destrucción de ese centro de poder, por cuanto el Sol, que justamente rige esa imagen de autoridad, se debilita en la franja acuariana, se coloca astrológicamente en “exilio”, porque la energía de Acuario se revela contra la autoridad única y tiende a liderazgos colectivos, donde la fraternidad, el bien común, la renovación, y la libertad son las características más resaltantes.

Por tanto, un eclipse bajo la característica acuariana y con un Sol debilitado, se hace aún más intenso, porque la influencia solar se diluye al máximo, dando paso a un reacomodo en todo un sistema de cosas, que lleva a cambios más drásticos, a procesos renovadores más a fondo.

De manera que un “apagón” solar bajo esta influencia acuariana, tiene un efecto abrupto y contrastante, y cuando el astro rey recupera su luz, se produce un “corrientazo”, un “empujón energético” que sacude el ambiente y propicia cambios de forma más contundente, y genera rebeldía ante figuras de autoridad, ya que lo colectivo priva sobre las individualidades, y lo masivo por encima de las cúpulas.

Con un eclipse solar en Acuario es preciso que cada uno de nosotros trabaje en la reestructuración y transmutación de su ego, para limpiar aquellas facetas indeseables de nuestra personalidad, aquellas que traban nuestro camino, y destacar y desarrollar nuestras mejores cualidades, nuestro potencial creativo y originalidad.

Además, como mencionamos, este eclipse se dará en medio de una alineación planetaria, donde las cualidades de cada uno de los astros se entrelazan, provocando una mayor cantidad de sucesos trascendentales que pueden mover el rumbo de las distintas colectividades en todo el mundo, que pueden mover y renovar el rumbo de la humanidad en general.

La alineación planetaria irá disolviéndose en pocas semanas, pero sus efectos, gracias al eclipse, se prolongarán durante seis meses. A su vez, la energía transformadora del eclipse se extenderá en “cadena”, interactuará con cada uno de los planetas, porque todos se encuentran alineados, y eso le dará más alcance.

Júpiter en Escorpio, Marte en Sagitario, Saturno y Plutón en Capricornio, Mercurio, Sol y Luna en Acuario (el Sol y la Luna formando el eclipse); Venus y Neptuno en Piscis, y Urano en Aries; es decir, todos los astros están alineados en seis signos, la mitad de la rueda zodiacal, provocando hechos que representarán hitos históricos en nuestro planeta.


Pedro González Silva