Oprah Winfrey huyó de su casa tras ser abusada en su entorno familiar, dio a luz a su primer hijo a los 14 años, el cual, fallecería poco después. Oprah se propuso salir adelante y obtuvo una beca para ir a la universidad. Actualmente, es una de las personas con mayor influencia en los medios de comunicación con una fortuna millonaria.

La resiliencia

Es la capacidad que tiene una persona para afrontar y recuperarse ante la adversidad. Las personas no nacen resilientes, se hacen, y logran ser más felices en la vida.

Es un gran regalo inculcar en los hijos las herramientas necesarias para que adquieran esta cualidad porque no sabemos que les deparará la vida: una enfermedad, el fallecimiento de un ser querido, problemas económicos, un entorno hostil …

Todo lo anterior tuvo que enfrentar nuestro querido Juan Pablo II. En su niñez vivió la muerte de su madre, de su hermano y luego de su padre. Vivó en Polonia durante la ocupación nazi, un hombre le disparó causando heridas en su mano, brazo y abdomen y padeció la enfermedad del Parkinson.

Pese a estos obstáculos se lo considera uno de los lideres más influyentes del siglo XX, luchó contra el comunismo, hablaba 12 idiomas, realizó 129 viajes alrededor del mundo y fue ejemplo de misericordia al perdonar al hombre que intentó matarlo.

La resiliencia incluso es tener la capacidad de convertir una situación negativa en algo positivo

Malala Yousafzai tenía 15 años cuando un talibán le disparó en la cabeza por “atreverse” a luchar por el derecho de educación de las niñas y mujeres. Tras el atentando, su lucha se intensificó, convirtiéndose en la persona más joven en ganar el Premio Nobel de la Paz a los diecisiete años.

Consejos para formar a un hijo resiliente

  • La importancia de escuchar.- sin teléfono que suene, sin televisión que distraiga, que toda la atención esté en el hijo así se sentirá querido y valorado. Crecerá con la seguridad que su opinión importa, y la relación padres – hijos se verá fortalecida.
  • El contacto visual con los hijos es fundamental en todo momento.
  • ¡A dormir! Estudios demuestran que esos 10 minutos (o ¡40!) mientras los padres hacen dormir a sus hijos es un momento espectacular para fortalecer el vínculo entre ellos y ayuda al desarrollo de los niños. Los niños necesitan dormirse sintiéndose seguros, queridos y con el entusiasmo del nuevo día.
  • Abrazos, abrazos, abrazos.- el contacto físico es una forma de reconocer al otro, de hacerlo sentir querido y valorado, especialmente en esos momentos que un hijo necesita del abrazo de su mamá o papá para sentirse bien nuevamente.
  • ¡Mantener la calma! Más fácil decirlo que hacerlo, pero lograr mantener la calma o perder el control fuera de la vista de los hijos tiene sus beneficios:
    a) Los hijos aprenden de sus padres. Por eso, cuando los padres guardan la compostura, los niños aprenden a controlar su comportamiento. Si un padre grita, los niños lo imitarán o creerán que es una reacción normal.
    b) Los niños tendrán la confianza de acudir a sus padres en todo momento. Los padres que pierden el control suelen generar miedo e inseguridad en sus hijos y no acudirán a ellos.
  • Autonomía.- para muchos padres es más fácil sobreproteger a sus hijos y sentir que tienen todo bajo control. Hoy vivimos en mundo que ofrece un sin fin de opciones, y los niños deben estar preparados para saber escoger. Es por eso, que los padres deben enseñar a razonar a sus hijos y dejarlos que poco a poco tomen sus propias decisiones (de acuerdo a su edad).
  • Disciplina positiva.- la disciplina es la forma de guiar, orientar y corregir a los niños con respeto, empatía y mediante el ejemplo sin humillarlos, herirlos o agredirlos.
  • ¡Sonríe! .- el estrés del día a día muchas veces quita la sonrisa a los adultos. Los niños necesitan ver a sus padres sonreír, especialmente hacia ellos.
  • 1 a 1.- encontrar el tiempo para dedicarle a cada hijo un momento a solas es necesario para reforzar la relación y hacerlos sentir queridos y valorados como personas.
  • TE AMO- 2 palabras que todo hijo debería escuchar de sus padres, ¡constantemente!

Cristina Valverde Johnson