El Callejón del Beso en Guanajuato

Callejón del Beso en Guanajuato

Este callejón tiene la peculiaridad de que sus paredes están separadas por una distancia menor a 1.5 m y tiene dos balcones (uno de cada lado) que quedan a la misma altura.

El Callejón del Beso en Guanajuato — Leyendas Urbanas Mexicanas

En la ciudad romántica de Guanajuato existe una leyenda marcada por sinuosas y estrechas calles que la rodean, las cuales cuentan la historia de Doña Carmen y Don Luis o simplemente, Ana y Carlos; una pareja que vio interrumpido su amor debido a que las familias a las que pertenecían eran enemigas, dieron historia al “Callejón del Beso”.

Se cuenta que ella era hija única, su padre, un hombre violento e intransigente, que al darse cuenta del cortejo de un sujeto, la encerró y amenazó con enviarla a un convento o casarla con un viejo y rico noble de España.

Ante ello, el enamorado decidió comprar a precio de oro la casa situada frente a la de su amada, pues gracias a la angostura del callejón podrían hablar desde ahí.

Apenas unos minutos habían transcurrido de su encuentro de balcón a balcón cuando apareció su padre con una daga que clavó de un solo golpe en el pecho de su hija. La mano de la joven seguía entre las de su enamorado.

Ante la muerte de la amada

Él le dio un beso y desde entonces, la calle es conocida en todo el mundo como Callejón del Beso.

Este callejón tiene la peculiaridad de que sus paredes están separadas por una distancia menor a 1.5 metros y tiene dos balcones (uno de cada lado) que quedan a la misma altura.

La leyenda se corona con una advertencia

La pareja que visite este sitio y se dé un beso en el tercer escalón de este afluente angosto logrará su felicidad durante siete años.

Ubicado en las faldas del Cerro del Gallo, en un barrio cuya construcción data del siglo XVIII, la edificación de las casas que conforman el callejón son sencillas y en un estilo peculiar acorde a la topografía de Guanajuato.

Sin lugar a dudas, y a la fecha, cientos de personas solicitan a los dueños actuales subir a las habitaciones para prometerse amor eterno, un lugar que por su romanticismo y por esas escarpadas calles y balcones se antoja no pensar en un una infelicidad que dure siete años.

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Excelsior México