Biodescodificación: Conexión entre estrés y síntomas

Biodescodificación: Conexión entre estrés y síntomas, InfoMistico.com

La Biodescodificación, también conocida como Descodificación Biológica, es una terapia complementaria que establece una relación entre los síntomas físicos o emocionales y el estrés originado por situaciones traumáticas experimentadas por un individuo.

La Biodescodificación: Descubre cómo los traumas emocionales impactan en nuestra salud física y mental

Según esta terapia, antes de la manifestación de un síntoma, la persona ha atravesado un conflicto emocional.

Aunque no todo evento estresante conduce al surgimiento de un síntoma, si una persona presenta un síntoma es indicativo de que ha enfrentado un acontecimiento traumático de cierta manera. El cuerpo humano es una máquina perfectamente diseñada que cuenta con mecanismos para afrontar situaciones adversas.

Consideremos el caso de un individuo con un empleo que le genera ansiedad y malestar. La mera idea de su trabajo le provoca dolores estomacales. Con el tiempo, estos síntomas evolucionan a dolores de cabeza y sensaciones de agobio.

Finalmente, se le diagnostica una úlcera, producto del estrés continuo. La Biodescodificación sugiere que los síntomas son alertas del cuerpo que indican cómo el estrés está afectando al organismo. Escuchando al cuerpo, uno podría entender las causas subyacentes de sus enfermedades.

Este enfoque propone que los síntomas no son aleatorios. Si bien nuestra primera reacción ante una molestia podría ser querer eliminarla, pocas veces reflexionamos sobre su origen. Habitualmente, se atribuyen a causas genéticas, al estrés o a factores exógenos.

La premisa central de la Biodescodificación es que los síntomas son respuestas a conflictos traumáticos no resueltos. Estos conflictos, denominados biológicos o bioshock, surgen de situaciones dramáticas y sin solución aparente. Ante tal situación, el cerebro busca una estrategia de manejo, lo que puede resultar en la manifestación de síntomas específicos.

En esencia, el cuerpo sigue una secuencia: se enfrenta a un conflicto, experimenta estrés y se manifiesta una enfermedad. Si bien cada persona es un ser único con experiencias distintas, es común que el cuerpo reaccione enfermándose cuando no puede gestionar emocionalmente una situación traumática.

Principios fundamentales de la Biodescodificación

A continuación se presentan los 7 puntos esenciales de la biodescodificación que es crucial que entiendas (para así determinar qué disputas te conducen a la enfermedad):

Lesiones afectivas

Las lesiones afectivas son heridas que padecemos a raíz de acontecimientos penosos en nuestro devenir. Estas lesiones pueden revelarse como dificultades emocionales (estrés, melancolía, escasa valoración personal o reticencia a confiar en ajenos).

Las lesiones afectivas pueden ser tan tangibles y persistentes como las lesiones materiales, incidiendo en nuestra salud mental.

Indicadores

El indicador es una respuesta orgánica para restaurar la estabilidad fisiológica después de enfrentar una circunstancia tensa. El indicador puede ser material (por ejemplo, migraña), de conducta (por ejemplo, inquietud) o de naturaleza vital (por ejemplo, conflictos conyugales).

Mediante el indicador, la biodescodificación recaba detalles acerca de la naturaleza de la disputa, el grado con el que se experimentó la disputa (de mayor o menor gravedad) y de la situación en la que está la dolencia (en qué etapa se halla el individuo desde que enfrentó la disputa).

Bioclash o crisis biológica

El bioclash o crisis biológica es el instante exacto en el que sufrimos un suceso desgarrador. Previo a esta crisis el individuo no se encontraba en tensión, pero una vez ocurre, el organismo incrementa el cortisol y entra en alerta. Para identificar el instante en que se generó el bioclash, es necesario considerar estas cuatro premisas:

  • Dramatismo: El suceso es desgarrador para el individuo.
  • Imprevisto: Es un hecho no previsto (por ejemplo, un reporte, un siniestro, etc.).
  • Aislamiento: Se experimenta en soledad, o sea, el sufrimiento es exclusivo y privado.
  • Sin verbalización: Al ocurrir la crisis, no puede articularse verbalmente. Es posible que el sujeto incluso se petrifique.

El organismo procurará una respuesta a esta crisis y mientras halla el método más efectivo para reponerse, el cortisol estará elevado.

Conflictos

Dentro del amplio espectro del comportamiento humano, se identifican diversas categorías de conflictos en base a cómo el individuo procesa situaciones estresantes:

  • Conflicto programante: Estos conflictos tienen sus raíces en la infancia, durante la gestación o incluso pueden remontarse a cuestiones transgeneracionales. Emergen a raíz de experimentar una situación estresante o traumática por vez primera.
  • Conflicto desencadenante: Está estrechamente ligado al conflicto programante. Se activa al enfrentar un evento que comparte rasgos con un episodio traumático previamente vivido, culminando en la manifestación de un síntoma. Abordar este tipo de conflicto implica examinar previamente las heridas emocionales vinculadas al conflicto programante.
  • Conflicto estructurante: Son aquellos conflictos que se repiten a lo largo de nuestra vida, contribuyendo a la construcción de nuestra identidad personal. La reacción a situaciones estresantes se vuelve un patrón, y el conflicto pasa a integrarse en nuestra esencia.

Existen otras variantes de conflictos que se relacionan con distintos enfoques en la gestión del dolor y el estrés. Estos son ejemplos frecuentemente abordados:

  • Conflicto de diagnóstico: Enfrentar un diagnóstico inesperado de una enfermedad puede tener repercusiones emocionales profundas, activando temores y manifestando síntomas. Se le conoce como conflicto de diagnóstico, debido al impacto emocional de la noticia.
  • Conflicto de pronóstico: El estrés derivado de conocer las posibles consecuencias de una enfermedad genera lo que se conoce como conflicto ‘de pronóstico’.
  • Conflicto autoprogramante: No se originan por factores externos, sino por la respuesta interna del individuo a dichos eventos. Esta dinámica interna puede engendrar un círculo vicioso donde síntomas y estrés se potencian recíprocamente. Un ejemplo sería la insatisfacción con la imagen personal, generando pensamientos nocivos al mirarse al espejo, lo que a su vez deteriora la autoestima.

Enfermedad

La enfermedad como un mecanismo corporal para gestionar el estrés, identificado como programa biológico de supervivencia (PBS). Esta perspectiva divide la enfermedad en dos etapas, las cuales determinan el estado del individuo:

  • Etapa Activa: Aún persiste el conflicto sin resolver, manteniendo a la persona en una situación de estrés. De no solucionarse, el síntoma puede empeorar o volverse crónico.
  • Etapa de Restauración: En este punto, el conflicto ya ha sido resuelto, y el individuo ha salido del estrés. Luego de superar la enfermedad, el individuo entra en un periodo de recuperación identificado como vagotonía o etapa de restauración. Durante este periodo, pueden surgir otros síntomas como cansancio, episodios febriles, hinchazón o infección.

Distinguir entre estas fases es crucial al ofrecer asistencia. La intervención varía dependiendo de si el paciente está en conflicto activo o en proceso de recuperación.

  • Si el paciente presenta un conflicto activo, el enfoque se dirige a aliviar el estrés y buscar soluciones al trauma o dolor que enfrenta.
  • Por otro lado, si el paciente muestra síntomas de recuperación, es posible trabajar tanto el conflicto ya resuelto como posibles heridas emocionales o patrones perjudiciales en su respuesta emocional.

La Dimensión del Inconsciente

El inconsciente es el almacén de nuestros recuerdos, experiencias y vivencias. Este segmento cerebral guarda el 97% de nuestras acciones y comportamientos. Por eso, en la Descodificación Biológica se interactúa con el inconsciente para acceder a eventos traumáticos y ayudar a gestionar el dolor emocional.

Una característica notable del inconsciente es que no distingue entre lo real e imaginario, permitiendo acceder a sensaciones pasadas y también modificar memorias.

Descodificador Biológico

El especialista en biodescodificación utiliza una técnica específica para guiar a las personas a interpretar los síntomas y hallar el conflicto.

Mediante el análisis de los síntomas, el terapeuta identifica el conflicto que la persona ha experimentado. A través de cuestionamientos, ayuda a la persona a identificar el instante preciso del bioshock. Una vez identificado a nivel inconsciente, se procede a la descodificación: conectar con el evento, liberar el estrés y gestionar el dolor emocional.

En esencia, la asistencia en la Descodificación Biológica se centra en identificar el conflicto y trabajar con el inconsciente para manejar memorias dolorosas.

Biodescodificación: Un Análisis Paso a Paso

El mundo de la Biodescodificación es intrigante y puede parecer complejo. Para ofrecer una perspectiva clara sobre este tema, desglosamos en cinco pasos el procedimiento de descodificación de cualquier síntoma.

El Momento de Bioshock

Sucede un suceso dramático e inesperado generando un alto nivel de estrés. Como reacción, nuestro organismo eleva la producción de cortisol mientras el cerebro busca una estrategia para evadir el “peligro”.

Emergencia del Síntoma

Posterior al bioshock, emerge un síntoma que refleja nuestra percepción del estrés. Si el estrés es más profundo y prolongado, el síntoma será más agudo. Por ejemplo, la dificultad para adaptarse a un cambio puede manifestarse como una simple indigestión. Sin embargo, si ese cambio genera un estrés significativo, podría derivar en una úlcera.

Identificación del Conflicto

Cada manifestación tiene un conflicto subyacente. La Biodescodificación ayuda al individuo a identificar el conflicto que dio origen al síntoma. Una vez identificado, se procede a descodificar.

Proceso de Descodificación

El síntoma se descodifica al conectarse con memorias asociadas al conflicto y al permitir que las sensaciones físicas afloren. Estas sensaciones son procesadas por el cuerpo hasta su desvanecimiento.

Luego, se abordan las demandas internas y se utilizan herramientas internas para que el cerebro entienda nuevos métodos para gestionar el estrés. Así se aprende a enfrentar situaciones conflictivas y estresantes de forma más saludable.

Estrategias de Solución

El procesamiento del malestar conduce a la resolución de conflictos internos. Al abordar estas demandas internas y al descubrir herramientas psicológicas, el cerebro se adapta para diseñar soluciones más eficaces. Así, resolver conflictos no solo trata síntomas actuales, sino que también prepara al cerebro para prevenir futuras manifestaciones.

En esencia: las enfermedades y barreras que encontramos en la vida se traducen en lecciones que nos ilustran sobre nuestra respuesta al dolor y al estrés. Al decodificar el propósito detrás de un síntoma, podemos reconocer y tratar nuestras demandas internas, permitiéndonos desarrollar destrezas avanzadas en la resolución de conflictos.

Con información de Aranzazu Par Wolder del Instituto Angeles Wolder

Psicoterapeuta y Docente. Directora ejecutiva y docente del Instituto Ángeles Wolder. Licenciada en Psicología. Máster en Psicología de la Educación MIPE. Máster en Dirección y Gestión de RRHH. Formada en emergencias y catástrofes, Psicodrama, Constelaciones Familiares, Descodificación Biológica y Acompañamiento al Duelo.