Esto es algo normal, no es el “Fin del Mundo”

Huyen por la carretera, camino quién sabe a dónde. Huyen a algún lugar que intuyen menos riesgoso. O al menos eso parece.

Son como carros de guerra que se retiran, en silencio, seguros de que se debe partir. No se trata de una estampida desesperada, aunque sí de una salida consciente, si es que aquí podemos hablar de conciencia…

Cientos de bisontes han estado moviéndose de sus habituales prados en el Parque Nacional de Yellowstone, en el estado de Wyoming, al noroeste de los Estados Unidos.

Investigadores, científicos, periodistas y bloggers a cargo de temas medioambientales no se ponen de acuerdo. Solo se sabe que hace apenas unos días, el 30 de marzo, se produjo en la zona un terremoto de 4,8 en la escala de Richter.
 

De ahí que algunos supongan que esta huida se deba a la inminencia de una erupción volcánica ligada a ese intenso movimiento sísmico. Los más escépticos argumentan que no habría razones para alarmarse, pues las probabilidades hablan de una cada mil años, y porque definitivamente es imposible predecir qué ocurrirá con el supervolcán de Yellowstone.

 
De cualquier manera, como mismo resulta intrigante la fuga en masa de estos animales que llevan siglos en la región, también resulta obviamente alarmante concebir una eventual erupción del supervolcán, también conocido como Caldera de Yellowstone, un fenómeno geológico de 55 km por 72 km cuadrados.
 

Al decir de Tom Lupshu, periodista que se ha mantenido en la región en busca de respuestas a sus tantas preguntas, a partir del reciente terremoto las emisiones de helio en la zona están mil veces por encima de los niveles normales. De lo que sí está seguro es que los animales detectan algo vasto y letal”, y por eso huyen.

 
Se estima que este volcán de magnitudes sin precedentes no ha erupcionado desde hace más de 640.000 años. Y mientras más pasan los días, más se incrementan los miedos, sobre todo ahora que los búfalos han decidido escapar.

La prensa local ha acudido a las gráficas para hacer entender hasta dónde se extendería el daño si es que la Caldera de Yellowstone comienza a escupir lava y toneladas de ceniza. La incidencia del polvo volcánico podría llegar hasta la costa oeste del país, así como destruir cosechas y provocar trastornos respiratorios en estados tan alejados como Los Angeles, Kansas o Texas, de la misma manera que se produciría una inyección faraónica de gases volcánicos que trastornarían el equilibrio de la atmósfera.
 

–Sería un evento global, aseguró hace un año a AP Jamie Farrell, de la Universidad de Utah.

 
Sin embargo, se escuchan más voces que intentan calmar los ánimos. –La posibilidad de que eso ocurra en nuestras vidas es sumamente insignificante, aseguró a Reuters Peter Cervelli, científico del Observatorio Vulcanológico de Yellowstone.

Los especialistas del parque han salido al paso de las especulaciones afirmando que se trata simplemente de un movimiento lógico por parte de los animales dentro de la enormidad de Yellowstone, y que no hay ningún indicio para que hagamos saltar las alarmas.
 

Llega la primavera y ellos estaban juguetones, sentenció Amy Bartlett, portavoz del parque.

“Esto es algo normal, no es el fin del mundo”.

 
Mientras los humanos enarcan las cejas y toman notas, los sólidos bisontes de Yellowstone se mueven, muy probablemente guiados por la hembra jefa, en un curioso sistema de matriarcado. Tal vez algo extraño se esté cocinando bajo nuestros pies. Tal vez no.

Fuente: Yahoo!