Para tratar de evitar la esterilidad, en el pasado eran muy comunes diversas prácticas. En algunas regiones se aconsejaba a la mujer estéril que se pusiera el vestido de una mujer que hubiera sido madre recientemente. Se trata, obviamente, de un ejemplo típico de la denominada magia por contacto.

Supersticiones con recién nacidos y niños pequeños

También se consideraba un buen método para alcanzar este fin besar la cuerda de las campanas. A menudo, se recurría también a las oraciones a Santa Ana, a quien se confiaba con pocas, pero significativas palabras:

Treinta años estuviste que hijos no tuviste y sin embargo, de María fuiste madre.

Las mujeres que tenían problemas para ser madres frotaban su vientre con algunas rocas consideradas mágicas, porque creían que así se activaba un proceso casi sagrado, cargado de simbolismo sexual. Experiencias del mismo tipo son muy conocidas por los etnólogos y se localizan en muchas culturas desde Oriente hasta Oceanía.

Los hombres han observado el nacimiento como un fenómeno milagroso y elaboraron diferentes técnicas adivinatorias para conocer con antelación el sexo del ser que vendría al mundo e incluso fórmulas mágicas para proteger los recién nacidos contra enfermedades y entidades maléficas y hasta poder saber si nacen con dones especiales.

Muchas áreas rurales del mundo aún conservan estas tradiciones las cuales resultan interesantes conocerlas.

Creencias sobre dones especiales que podría tener el bebé

Existen algunos augurios asociados con determinados signos de gracia para sanar, poderes y capacidades prodigiosas y que se desarrollan cuando el niño aún se encuentra en el vientre materno.

Ciertos sucesos producidos durante el embarazo o el parto indicarían que el niño tendrá “gracia”, (palabra genérica que define a aquellas personas que nacen con un don especial para ver las cosas que otros no pueden ver o para curar determinadas enfermedades.)

A continuación se presenta algunos de ellos:

  • Se dice que el niño tendrá don de sanar si la madre lo oye llorar dentro del vientre. Durante el siglo XVIII en España se creía firmemente que aquellos fetos que lloraban tres veces en el vientre de su madre y ésta guardaba su secreto hasta el momento del nacimiento, se convertían en saludadores (unos curanderos capaces de sanar, entre otros males, la hidrofobia). De lo contrario, si lo contabas a sus vecinas su futuro hijo perdería la gracia otorgada por los cielos.
  • Tendrá capacidad psíquica si el niño nace con lo que popularmente se llama «toquilla», «velo», «manto» o «zurrón», denominación que designa a un inusual recubrimiento que lo envuelve. Se trataría, al parecer, de una forma de describir la inusual envoltura que acompaña al niño en el momento de salir al exterior, con las membranas de la placenta o el recubrimiento, llamado lanugo, que protege al recién nacido de la pérdida de calor.
  • Se considera que tendrá capacidades prodigiosas, si el niño nace de pie un Viernes Santo.
  • Ser el séptimo hijo, varón o hembra, de un matrimonio si sus hermanos anteriores fueran del mismo sexo.
  • Haber nacido en Jueves Santo, Viernes Santo, Nochebuena o el día de la Encarnación.
  • Ser el mayor de dos hermanos gemelos.
  • El niño o la niña que presente unas marcas en el paladar en forma de crucifijo o Rueda de Santa Catalina. Se les considera a estos niños familiares de Santa Catalina de Alejandría o de Santa Quiteria, abogadas contra la rabia, y por eso llevaban grabado en el paladar, en la lengua o en otras partes de su cuerpo el símbolo de ellas, sobre todo el crucifijo o la rueda con la que sufrió martirio aquella santa.
  • En Andalucia se piensa que los sietemesinos concebidos en un día de luna llena tienen la capacidad de curar.
  • También se auguraba un futuro como sanador a los niños que perdían a su madre al venir al mundo.

Creencias para adivinar el sexo de la criatura que nacerá

  • Si la madre se cae hacia delante, se considera que tendrá como descendencia un varón y si lo hace hacia atrás, será mujer.
  • Dejar caer dentro del vestido de la futura madre, del cuello hacia abajo, una moneda y observar cómo llegaba al suelo: cara, niño, cruz, niña.
  • Siempre ha sido muy común la creencia de que vestir ropas rosas llamaría a la niña y llevar puesta ropa azul tendría el efecto contrario.
  • Si se pide a la embarazada qué enseñe la mano y ésta muestra la palma, es que espera una niña; si es el dorso, entonces será un niño.
  • Al lazar una zapatilla de la futura madre al aire, ésta cae al suelo con la suela hacia arriba, va a tener un niño, pero si se trata de la parte interior, será una niña.
  • Si al ver el vientre de la embarazada, se observa que lo tiene abombado, se dice que tendrá una niña y si es puntiagudo será un niño.
  • Otro método consistía en prestar atención al lado en el que se colocaba el niño: derecho niño, izquierdo niña.
  • También era habitual usar el hueso del esternón del pollo que la futura madre y otra persona debían partir: si la mujer se quedaba con el trozo más corto, el bebé sería un niño, en cambio, el más largo con el «sombrerito» indicaría una niña. Este hueso se llama generalmente “huesecillo de los deseos”. Dos contendientes formulan un deseo y luego pegan un fuerte tirón: el que se quede con la parte más gruesa (la del “sombrerito”) lo verá realizado pronto.

Creencias relacionadas con las embarazadas

  • Se cree que si la madre tiene un deseo que no puede alcanzar o no se le concede, la parte del cuerpo que se toque en el momento producirá para siempre una marca visible en esa misma parte de la anatomía del niño. Se trata de una señal que representa el alimento u objeto deseado por la madre o, sencillamente, una mancha en la piel o un cambio de color en el pelo.
  • Se aconsejaba que la embarazada llevara puesto un cinturón del marido, porque así se alejarían todos los sufrimientos. Antiguamente, eran muy solicitados los “cinturones de la Virgen” realizados en algunos santuarios poniéndolos en contacto con el de la Virgen de Loreto.
  • Concebir los días impares con luna en cuarto menguante favorecen a la hora de tener un varón. Los días pares con luna llena son efectivos para tener una niña.
  • Si la mujer embarazada pasa mucho tiempo con alguien o piensa mucho en esa persona el bebé se le parecerá.
  • Se cree que si una mujer embarazada pide algo y no se lo conceden, le saldrá un orzuelo. Para quitárselo, deberá ver a través de una llave hueca de las que se utilizaban antiguamente.
  • Se considera que la embarazada debe alejarse de ciertos árboles y plantas como las higueras y las parras. Ni siquiera se podía tender la ropa en ellas. Si la mujer lo hacía en las ramas de la higuera, el niño al crecer se volvería loco; si lo hacía en la parra, el futuro hijo estaba condenado a ser borracho.
  • Para saber el sexo de tu segundo hijo basta con que le mires la nuca al primer niño que tuviste. Si a éste el pelo le termina en punta será una niña, si le termina recto será un niño.
  • Si una mujer embarazada es mordida por un animal, puede que el niño nazca con las señales de ese trauma.
  • Está prohibido a las embarazadas mirar a un muerto, porque provocaría la muerte de su criatura antes de que vea la luz… (continúa página 2)

Para que el niño o niña tenga suerte

  • Se dice que al recién nacido hay que cortarle las uñas por primera vez detrás de una puerta, para que tuviera suerte en la vida.
  • Todavía hoy se cree que el mejor día para venir al mundo es el domingo.
  • Se dice que guardar todos los dientes de leche le dará buena suerte al niño o niña.

Para proteger al niño o niña contra males en general

  • Si el pequeño sale con los pies por delante, será desafortunado; para combatir la mala suerte, los campesinos franceses aconsejaban frotar el niño con hojas de laurel.
  • Cuando el niño nacía en el hogar, era lavado inmediatamente con agua en la que se habían puesto hojas de nogal y vino. Una especie de baño purificador que tenía como fin introducir al pequeño en el mundo.
  • Se considera el cordón umbilical como un amuleto que permite proteger al niño o niña. Por eso, siempre se ha recomendado conservarlo con todo esmero para que cuando el niño fuera mayor lo protegiera al realizar un largo viaje o al emprender algún tipo de aventura social, como podía ser el servicio militar. Sin embargo, para que tenga efectividad, tiene que estar bien escondido, sin que la persona lo supiera, en algún bolsillo o repliegue del forro de su ropa.
  • Para alejar los efectos malignos que podían abatirse sobre el bebé era habitual ponerle al cuello un collar de pelo de tejón o un trocito de coral.
  • Se conseguía un gran antídoto contra las fuerzas malignas con un relicario, es decir, un envoltorio que contenía reliquias, o una estampita cosida a la ropa.
  • Una superstición extendida desaconsejaba cortar las uñas de los niños antes de que cumplieran el sexto mes. No atenerse a esta regla les haría crecer enfermizos y débiles.
Como proteger al niño contra el mal de ojo

La tradición popular habla de la existencia de mal de ojo como una fuerza que puede afectar especialmente a los recién nacidos o niños pequeños.

Este mal de ojo proviene de la mirada de algunas personas que curiosamente no quieren producir daño al niño, sino más bien han quedado prendadas ante la belleza o gracia de la criatura.

Un niño que está “con síntomas del mal de ojo” tendrá sueño excesivo, fiebre, malestar general, dificultad para abrir los ojos y levantar la cabeza, pérdida de apetito y de peso.

Sin embargo, si se desea comprobarlo, la tradición indica que es necesario llenar un recipiente con agua. Luego colocarle un mechón de cabellos de niño y añadir unas gotas de aceite que si se une el agua indicará que el niño tiene “mal de ojo”.

Otra técnica consiste en tomar el dedo corazón de la criatura y hacer resbalar por éste unas gotas de aceite, que caerán directamente sobre el agua contenida en un recipiente. Como es natural, lo normal es que el aceite no se mezcle jamás con el agua, pero cuando se ha producido este daño concreto, sorprendentemente se dice que se unen como si fueran una misma sustancia.

Si el niño se le detecta que sufre de mal de ojo, se le debe localizar la persona que lo ocasionó para que le dé un pellizco al niño de forma tal que pueda llorar. Igualmente resulta útil que el “causante del mal de ojo” le dé al niño una pieza de un vestido que haya usado para que lo vistan con él.

Para prevenirle mal de ojo en un niño, se recomienda:

Colgar medallas de de Caravaca
Colocarles lazos rojos, sin apretar, en las muñecas.
Vestirlos con la ropa del revés.