¿Por qué los rituales de fin de año son importantes?

Antropólogos señalan que el ritual no responde necesariamente a creencias religiosas, sino que se trata de hacer algo de tal forma que se marque un momento en particular como diferente a lo cotidiano y nos obligue a verlo como importante.

Rituales de fin de año

Hace algunos años, el Instituto Mexicano de Estadística Geográfica e Informática (INEGI) reveló que el grupo más grande con religión diferente a la católica es el grupo “sin religión”. Sin embargo, los mexicanos invierten una cantidad considerable de tiempo y dinero en rituales de año nuevo, incluso aquellos que se dicen ateos, como las tradicionales doce uvas a media noche.

Las doce uvas de la suerte

Los rituales son importantes

Expertos en el estudio de la religión consideran que los rituales son importantes para las personas porque, más allá de expresar alguna creencia, cambian la forma en que prestamos atención a ciertas cosas.

Los antropólogos Caroline Humphrey y James Laidlaw incluso señalan que el ritual no responde necesariamente a creencias religiosas, sino que a través de él se trata de hacer algo de tal forma que se marque un momento en particular como diferente a lo cotidiano y nos obligue a verlo como importante. Esto quiere decir que la realización de un ritual concentra nuestra atención en un momento específico y le otorga un valor como digno de respeto.

La directora de la página de compras por Internet señaló que los artículos más solicitados en el sitio son ropa interior de colores rojo y amarillo, borregos de la abundancia, artículos de Feng Shui, y cuarzos e inciensos. Las limpias son muy solicitadas durante esta época del año, e incluso apuntó que se buscan chamanes por Internet para que realicen limpias “a domicilio”.

Ritual de limpieza energética con un huevo

Rituales de Año Nuevo

Los rituales de año nuevo son muy antiguos y los realizan en todo el mundo. Los alemanes dejan comida de la cena de fin de año en el plato para asegurar prosperidad en el año siguiente; en Corea encienden velas en cada habitación para alejar a los malos espíritus y limpian la casa a fondo; y los mexicas barrían sus casas y arrojaban a lagunas su ropa vieja como parte del ritual de año nuevo.

De acuerdo con la antropóloga de Stanford T. M. Luhrmann, estos rituales funcionan porque el hecho de expresar algo a través del lenguaje –ya sea hablado, escrito, o actuado por medio de un ritual– puede tener un efecto real en la forma en que percibimos nuestra vida.

Luhrmann explica que en un estudio en el que le pidieron a estudiantes universitarios que escribieran semanalmente sobre cosas por las que estuvieran agradecidos, molestos, o que les hubieran afectado de alguna manera, aquellos que escribieron sobre gratitud se sentían más optimistas en la siguiente semana.

Los rituales de año nuevo son particularmente especiales y comunes

Incluso entre ateos, porque el cambio de calendario nos obliga a pensar en el comienzo de un nuevo ciclo y nos invita a interpretarlo como una oportunidad para la transformación y la renovación. También puede ser un momento para reafirmar y fortalecer lo que ya creíamos, y para detenernos a reflexionar sobre lo que vivimos durante el año que se acaba.

Luhrmann sostiene que “la religión es fundamentalmente una práctica que ayuda a la gente a ver el mundo tal como es y sin embargo experimentarlo –hasta cierto punto, de alguna manera- como debería ser”.

Para algunos denominar este tipo de rituales como religiosos puede ser demasiado fuerte, porque relacionan la religión con una práctica que tiene que ver con la creencia en un dios. Lo cierto es que “la religión sin dios” o las “creencias ateas” pueden llegar a ser tan poderosas y profundas como las tradicionales, y los rituales de año nuevo son un ejemplo de ello.


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