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¿Qué podemos hacer para amar a nuestros enemigos?

¿Qué podemos hacer para amar a nuestros enemigos?

“Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen, para que sean hijos de su Padre que está en el cielo.” Mateo 5:44. Si alguna vez has leído versículo y te has preguntado cómo puedes ponerlo en práctica si es que no te nace amar a los que te odian, entonces no eres el único.

Muchas personas argumentan que fingir el amor no es una manera de ponerla en práctica; y siendo realistas, tienen razón.

El amor debe ser genuino, de otro modo, no es amor. Así que, ¿qué podemos hacer para amar a nuestros enemigos?

No verlos como enemigos

Sin importar cuánto nos hayan hecho daño, debemos entender que nadie es perfecto y que todos cometemos errores. Si una persona ha sido mala contigo, piensa que tal vez tú lo eres, consciente o inconscientemente, con otra.

Además, Jesús nos enseñó que debemos hacer con otros lo que queremos que hagan con nosotros (Mateo 7:12). Por lo tanto, debemos quitar esa etiqueta de enemigo a las personas que nos odian.

Ponernos en su lugar

Por más increíble que parezca, ponerse en los zapatos de otras personas ayuda a tener una mejor perspectiva de la situación.

Recordemos que, al hacerlo, no debemos juzgar, sino tratar de ver a través de la perspectiva de los demás. Al hacerlo, podremos entender no sólo sus motivos, sino también sus sentimientos.

Busquemos aceptarlos

Tal vez esto requiera tiempo, esfuerzo y mucho paciencia. No obstante, debemos aceptar a estas personas tal y como son; con defectos y virtudes, incluso cuando estemos en desacuerdo con ellos.

Recordemos que Dios hizo lo mismo con nosotros, Él nos aceptó y amó sin tener en cuenta nuestros pecados.

Dejemos el pasado atrás

El pasado no se puede cambiar, así que no debemos aferrarnos a él. Si no avanzamos y dejamos ir al pasado, entonces nunca podremos ser libres (Isaías 43:18).

La enemistad con alguien puede afectarnos más a nosotros que a ellos; además, no obtenemos ningún beneficio al revivir viejas heridas. Si queremos ser completamente libres, dejemos que el pasado quede enterrado.

Oremos

Dejemos que Dios sane nuestras heridas y restaure la relación perdida, pero también oremos por el bien de los demás. Pedirle a Dios que nos ayude a entender y amar a estas personas; y nunca perdamos la constancia de esta oración.

Busquemos el diálogo

Antes de conversar con esas personas, oremos para que Dios nos dé sabiduría al momento de hablar.

Evitemos caer en la crítica, y en cambio, seamos abiertos al diálogo. Incluso si la persona no está dispuesta a cambiar su actitud frente a nosotros, sigamos orando. Además, no perdamos la buena costumbre de saludar con cortesía.

El amor es algo que se cultiva con el tiempo. La perseverancia es la clave. No olvidemos evitar caer en la posición de víctima, y siempre veamos el ejemplo de Jesús.


Vía » cvclavoz.com